Ya no veas futbol, ¡está arreglado!, decían. Mientras tanto, otra gente discute en la calle y comenta que » esas cosas (el futbol) solo distraen la atención de lo que verdaderamente importa en esta vida».

Y yo me pregunto: ¿qué es lo que realmente importa en esta vida?

Tener salud, sí. Tener un trabajo, también. Ayudar a nuestra familia,amigos y a las personas que pasen por nuestra vida, sí eso también. Sin embargo, en esta vida venimos a ser felices y si a nosotros nos hace felices, o miserables- dependiendo del caso-, seguir a nuestro equipo semana a semana… Pues que nos dejen en paz aquellos a quienes no les gusta el futbol.

El triunfo del Leicester City en Inglaterra nos debe de dejar reflexiones más allá del propio juego: en primer lugar me ha regresado la fe a un deporte en el que, últimamente, parece que es una película que se repite y siempre ganan los mismos.

Los ricos por encima de los pobres y los medianos que se conforman con estar ahí y hacer bulto. Pues no, el Leicester City nos enseñó que solo basta con creer en el trabajo, esfuerzo y dedicación de uno mismo para llegar a lo inimaginable, aun y cuando los demás no crean en ti.

Es mejor sufrir en el camino que sufrir por no haberlo intentado.

Algunos seremos mejores que otros, pero la mayoría de nosotros nacimos con dos pies, dos manos, ojos, oídos y una cabeza para pensar. Así que la determinación por llegar a la meta es muchas veces lo que hace la diferencia entre unos y otros.

El Leicester City tiene un valor de 127 millones de euros y Eden Hazard y Sergio Agüero, los dos jugadores más caros de la Premier League, valen juntos 130 millones de euros… ¿De qué otra manera podríamos explicarnos lo qué acaba de pasar?

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No sería muy atinado pensar que todo estuvo arreglado. En ese caso el flamante campeón de Inglaterra tendría que haberse desplomado en estas últimas jornadas «bajo extrañas circunstancias», para evitar que las casas de apuestas terminen perdiendo alrededor de 14 millones de libras.

Gracias Leicester City. Gracias por existir en la época de la tecnología y la mercadotecnia y recordarnos que el futbol es un simple juego en el que gana el que más se esfuerza. Gracias por regresar a las bases de este deporte y demostrarnos que ésto es más sencillo de lo que parece. Gracias por darnos la sorpresa en el Reino Unido, el lugar en dónde todo empezó.

No pudo haber existido un mejor símbolo que este… Tal vez necesitamos regresar a las bases y saber que lo realmente complejo es explicar las emociones que nos transmite una pelota durante noventa minutos cada ocho días.

Gracias Vardy, Mahrez, Smeichel y compañía… por haber jugado con el corazón y no con los pies y repetirnos una y otra vez que podemos alcanzar todo en la vida, ¡sólo basta con creer! .

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