Stephen Curry: El cambiador de paradigmas.

Un paradigma es, en la más extensa acepción de la palabra, un modelo a seguir. Si somos más exquisitos, se refiere a una forma de pensar y concebir la realidad aceptada por una gran mayoría y legada por los expertos. Nosotros conocemos las cosas a través de paradigmas que nos van imponiendo y otros que decidimos adoptar.

El mundo del deporte no está exento de estos. El América roba y siempre se pondrá en duda su grandeza. Chivas es el equipo más popular del país. Nadie será más grande que Pelé, Maradona, Jordan o Montana. La NBA es una liga de Negros Bien Altos en la que siempre gana el equipo más atlético y los pequeños sólo servirán como sparring para hacer fútiles luchas contra los dueños de la pintura.

Los paradigmas se crean con base en repeticiones y ejemplos claros, y todos los casos anteriormente citados tienen un sustento fuerte tanto de ejemplos visibles, como de opinión de expertos, como opinión popular.

Un cambio de paradigma ocurre cuando una nueva idea aparece en el ámbito y comienza a cuestionar el modelo establecido que nos señala lo que es y lo que no es. Como no puede sustentarse sólo de una crítica sin sentido, el posible cambio se arropa en ejemplos y espera ser adoptado por expertos y por el pueblo. En ese estricto orden (de lo contrario termina siendo sólo humo). Resulta que al América le roban. Que Chivas presenta estadios vacíos y se queda con menos títulos que otro equipo. Aparecen Messi, Ronaldo, el otro Ronaldo, Kobe Bryant y Tom Brady. Un equipo basado en transiciones rápidas, triples y pases de fantasía gana títulos en la cara de gigantones.

Nunca he sido el mayor fan del deporte de las canastas, pero siempre me ha interesado, lo he jugado y lloré cuando los Mavs del segundo mejor jugador de la historia se impusieron a la tiranía de LeBron James. Pero reconozco cuando un equipo hace las cosas de una manera extraordinaria y se atreve a revelarse contra lo impuesto. Los Warriors, el equipo de moda en la NBA, juegan un basquetbol diferente, un basquetbol prácticamente alegre, divertido y espectacular. Girando en torno a una figura única en el deporte de los Negros Bien Altos: Stephen Curry.

El Chef es el epítome de la especialización en el basquetbol. Un hombre que decide entrenar su mente antes que sus músculos, como los más grandes del siglo (Brady y Federer). Un hombre que aprendió a hacer dos cosas de manera espectacularmente precisa, justo en la era en que todos los deportes te piden que seas un todólogo completo, él demuestra que se puede pulir una habilidad hasta llevarla a niveles impredecibles e inéditos para ser el mejor y conseguir campeonatos.

La grandeza en su estilo de juego se basa en que aprovecha al máximo sus habilidades y no tiene miedo de fallar. Ya antes existieron jugadores especialistas en tirar de fuera (El mismo Steve Kerr, el hombre más efectivo de la historia), pero nadie intenta ni anota tanto como él, a pesar de que pueda fallar, él sabe que tirar siempre es una opción, desde donde sea. Es la pieza frontal del equipo a pesar de que su posición y estilo lo pondrían como un complemento a una ofensiva, pero él es el hombre clave del equipo, el que decide a qué ritmo se juega y desde dónde se hacen las jugadas.

Es con seguridad el mejor tirador de la historia. Pero esa especialización sólo es posible gracias a que tiene otro par de habilidades extraordinarias, eclipsadas obviamente por su tiro. Su manejo de balón es impecable, lo que le permite abrirse espacios cuando no funciona o no llega la pantalla, puede esquivar a cualquier rival para abrirse el espacio necesario y encestar un triple matón. Pero nadie puede ganar todos los manos a mano siempre, por lo cual su visión de campo, y lo que hace para tenerla, es impresionante.

Ve las cosas antes de que ocurran, un armador al más puro estilo de la vieja escuela, con todas las payasadas y fantasías que los Globtrotters nos enseñaron. Sabe cuándo soltar el balón y a quién, sabe cuando acabar con las fintas para mandar un pase de toda la cancha, sabe aprovechar los huecos antes que el otro equipo sepa que existan y no tiene miedo a equivocarse, por eso aparecen pases por la espalda, sobre la cabeza, sin ver, triples de media cancha, con doble marca, sin posibilidad o por entre las piernas del rival.

Lee también   Looking for a Soccer Curious III: El encuentro

Los Warriors son un equipo a la medida de Curry, que juega con la mentalidad de él y pierde o gana gracias al estilo de Curry. Un equipo que prefiere hacer un tiro de 3 antes de una clavada fácil. Un equipo que la mitad de las transiciones rápidas las acaba con clavada y la otra con un triple. Mucho más que ningún equipo.

Se critica su juego defensivo, pero dos veces ha sido líder en robos en toda la liga. ¿Es mejor quitarle las balas a las pistolas o vivir siempre con un chaleco antibalas? Ustedes decidan.

Las finales pasadas una lesión y un castigo a Draymond Green evitaron que coronara la mejor temporada en la historia de un equipo de NBA. Un accidente del basquetbol en el que Curry desapareció, Klay Thompson desapareció y Kyrie Irving, LeBron James y Kevin Love aparecieron a la hora buena para conseguir un título a una ciudad que ha nadado en la miseria por decenas de años.

Pero este año los Warriors consiguieron la pieza faltante en su esquema, un alero con nociones verdaderas de baloncesto (no Harrison Barnes), y aunque Kevin Durant es enorme como basquetbolista y como deportista, se adaptó al estilo de juego de Kerr y los Warriors y aprendió que en Golden State no era el hombre #1. Aprendió a compartir el balón y aprendió a jugar más por fuera, aprendió a jalar la marca para que Curry siguiera con su juego. Y ahora, los Warriors que ya eran un equipo de época, pueden ser considerados los mejores de la historia. Nadie había logrado un 16-1 en la historia de la NBA, y los Warriors lo hicieron en la época de Greg Popovich, Russel Westbrook, Mike D’Antonio con James Harden y el Big Thre de LeBron James, el mejor manejador de balón de la historia y Kevin Love.

No sólo Durant aprendió. Curry también lo hizo y demuestra lo más letal de un jugador especializado: cuando aprende y hace otras cosas. En esta serie su defensa ha sido clave al mezclar marcas por todo el perímetro y estorbar a Kyrie Irving y hasta a LebRon James. Su rol desde la pintura fue clave en el juego 3, capturando más rebotes que nadie en el equipo, incluidos 5 rebotes ofensivos que se tradujeron en más de 10 puntos, que al final fueron la diferencia. En el juego final, el juego 5. En lugar de tirar triples, destrozó la defensa de Cleveland oenetrando en la pintura y llenándose de canastas por lo bajo. Líder en asistencias, robos y rebotes ofensivos para el campeón en las finales. Al menos doble-doble en cada juego de las finales. 2 MVP y 2 anillos de campeón, algo que nadie de su tamaño debería conseguir.

El paradigma es que los hombres pequeños no lideran equipos al campeonato. El paradigma es que los triples se encestan por necesidad o desde la esquina con algún blanco. El paradigma es que para ser el mejor debes ser capaz de hacerlo todo. El paradigma dice que la NBA es para personas de más de 2 metros.

Stephen Curry, como lo hizo en su tiempo el protagonista de Space Jam, acerca a las nuevas generaciones al basquetbol y les demuestra que es un deporte emocionante, excitante y que se puede jugar de otra forma. Es un hombre que está cambiando el deporte, los paradigmas establecidos y al final de su carrera será reconocido como el MJ de esta generación.