Pronto. Muy pronto… Así se esfuman las cosas buenas de la vida. Aquellas por las que trabajas arduamente y que te representan, en varias ocasiones, solo minutos de satisfacción… pero que valen toda una vida.

Hace un mes y un día, exactamente, dejaste esta tierra para ir a jugar un partido al más allá. Al menos, no fuiste envidioso y dejaste tus modelos de juego con nosotros. Si los hubieras patentado y cargado bajo el brazo, sus derechos reservados nos prohibirían usarlos, replicarlos y, en conclusión, disfrutarlos.

No hace falta que escriba todo un ensayo con todo lo que hiciste, pues ya se escribieron libros sobre tu obra. Es más, tú mismo escribiste algunas lineas en las que nos compartías tu manera de ver el juego de futbol. Algo tan simple, decías, que su dificultad radicaba precisamente en eso: en hacerlo simple.

Tú tuviste en tu mentor Rinus Michels varios conceptos que aprendiste y, como aquel alumno brillante, los replicaste, mejoraste y transmitiste a las generaciones que llegaron después de ti.

A todos nos ha maravillado el Barcelona de estos días, que se ha ganado miles, o quizás millones, de aficionados alrededor del mundo. Sin embargo, es una pena que muchos de aquellos seguidores piensen que el club empezó a ser grande por Ronaldinho; o tal vez habrá otros que conozcan las hazañas de Messi, pero no sepan que un tal Ronald Koeman le dio al club su primera Copa de Europa en 1992… Y era dirigido por un tal Johan  Cruyff.

Tú serías el primero en enfurecerse porque, además de tus grandes movimientos en el terreno de juego, aquellos que solo pude ver por video, querido Johan, tú fuiste uno de los primeros en preocuparse por juntar el fútbol con la docencia. Te ocupaste no solo por lo que pasaba en el campo y, como todo un adelantado a tu época, entendiste que el juego era un fenómeno global al que le hacía falta más estudio a profundidad.

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Te fuiste ya Johan, pero nadie podrá negar, ni dentro de mil años, tu existencia. Prueba de ello serán siempre tu universidad y fundación, por si se llegaran a perder las cintas que atestiguan tus aventuras en el campo; y por si fuera poco, gente como Pep Guardiola se ha esmerado bastante en recordarnos que exististe, existes y siempre existirás. Así que, por ese lado, puedes quedarte tranquilo.

Este 25 de abril cumplirías un año más de vida pero quiero suponer que allá, en dónde sea que te encuentres,  el partido que se estaba jugando estaba muy desordenado, y te llamaron para que fueras a poner orden, tal y como lo hiciste aquí en la tierra, que es redonda como la pelota… Tú pelota.

Hoy me desperté y cuando alcé la vista, me di cuenta que el cielo no estaba todo de azul. Estaba cubierto de un resplandor naranja, que tal vez fue el sol, me hizo acordarme de ti Johan Cruyff, el único rey del deporte que logró coronarse aún y cuando no consiguió la corona del Mundial, pero que consiguió muchas cosas más.

¡Feliz cumpleaños Johan, pero qué lástima que nos dejaste tan pronto!

Un abrazo hasta el cielo.

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