Eldric Sella, el boxeador que se quedó sin país

Eldric Sella, como casi seis millones de venezolano, es un joven que abandonó su país por las escasas oportunidades para progresar y lograr sus metas, amén de las terribles políticas que afectan a sus ciudadanos. Sella, boxeador, es el primer lationamericano en formar parte de la delegación de refugiados en unos Juegos Olímpicos.

Sella nació en Caracas, en 1997. Creció en el barrio 23 de enero, donde en la actualidad mandan grupos paramilitares leales al chavismo y lógicamente, al régimen de Nicolás Maduro, acusado en muchas ocasiones de violar los derechos humanos.

A los 18 años, ya hacía parte del equipo nacional de Venezuela, pero no contaba con recursos para perseguir su meta. El gobierno, que supuestamente tiene como política de estado la masificación del deporte, nunca le tendió la mano.

Tampoco, en varios trabajos que tuvo, pudo reunir el dinero suficiente para costear su pasión. “En el mejor momento, llegué a ganar 20 dólares al mes”, se quejaba en una entrevista.

Harto de pasar hambre y estancado en sus aspiraciones, un día cruzó el país en autobús hasta llegar al extremo oriental de Güiria. Ahí, tomó clandestinamente una balsa y llegó como ilegal a Trinidad y Tobago

En la isla hizo de todo, pero sin perder el foco: «Cuando estaba mezclando cemento, pensaba cómo me ayudaría en mi carrera de boxeador. Cuando estaba cortando césped, pensaba cómo me ayudaría en mi carrera de boxeador. Cuando estaba pintando una casa, o lo que estuviera haciendo, siempre tenía claro lo que quería hacer».

Así que cuando recibió la aprobación para participar en Tokio, se volvió a sentir «vivo». El boxeo trinitario le ayudó a gestionar este status y entrenó duro con púgiles de este país para hacer un buen papel en Japón.

Golpe rápido y doloroso

Alrededor de Sella, creció el apoyo de los venezolanos, en especial los millones de desplazados por las mismas circunstancias, que se veían identificados con su situación. Aparte, que fue una dura cachetada al gobierno de Maduro, que canta al mundo miles de maravillas, pero que tiene a un atleta olímpico en la delegación de refugiados. De hecho, es el primer latinoamericano en integrar dicha delegación.

Al venezolano peso mediano le tocó enfrentar en primera ronda a un feroz dominicano: Eury Cedeño. Desgraciadamente, su participación en los Juegos Olímpicos se limitó a 67 segundos: cayó por nocaut técnico. No hubo cuento de Disney, ni guión hollywoodesco.

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Eso no fue lo peor de todo: Trinidad y Tobago, país que ha tenido una actitud muy hostil con la migración venezolana (son tristemente célebres sus deportaciones inhumanas), dejó claro a través de su gobierno que Sella no podría seguir teniendo condición de refugiado luego de los Juegos Olímpicos. Prácticamente, le mandó a buscarse otro país.

«Represento a todos [los venezolanos] y me siento mal por no haber cumplido con ello, y conmigo mismo», se lamentaba Sella conteniendo las lágrimas tras su derrota, poco después de que una periodista venezolana-colombiana le pidiera un mensaje de una palabra para su país y él dijera: «Disculpa».

Esperanza y burlas

El caso preocupó a ACNUR, cuyas dirigentes prometieron buscar asilo en nuevo país para este joven luchador y que no pierda su sueño olímpico de estar en Paris 2024. Su padre, que es su entrenador, también buscaría acogerse a esta medida.

La BBC consultó al representante de la delegación venezolana sobre el caso. “Yo vengo para acá para ver qué necesita, porque no hemos podido tener ningún contacto con él. El presidente Nicolás Maduro instruyó que se le diera todo el apoyo posible al muchacho, porque a pesar de la política que pueda tener dentro de su ideología, es un venezolano y nosotros como gobierno tenemos el deber de apoyarlo», dijo Jesús Casanova, cabeza de los vinotinto.

Luego de la derrota, incluso la cancillería le ofreció volver al país y calificó lo de ACNUR como un “show político”. A la par, personas vinculadas al gobierno, más la horda de bots que posiciona en redes sociales alguna tendencia benéfica al madurismo, se hicieron sentir con crueles burlas y acusándolo de “terrorista” y “conspirador”.

Ante esto, es muy poco seguro que Sella pueda volver a Venezuela. Ojalá, este boxeador sin patria pueda conseguir suelo donde mantener viva la llama olímpica que tiene en su corazón.