Mollaei: el judoka al que Irán le obligaba perder

El judoka iraní nacionalizado mongol Saeid Mollaei cayó en la final olímpica de Tokio ante el japonés Takanori Nagase y se adjudicó la medalla de plata. En medio de la celebración y la premiación, el subcampeón sorprendió al dedicarle la medalla a Israel, agradeciendo en hebreo.

Muchos se llevaron las manos a la cabeza. Nadie entendía nada. Aún siendo refugiados en otros países, muchos musulmanes llevan consigo sus férreas creencias religiosas, e incluso, la intolerancia que reina en algunos países.

Pero no. En tiempos en los que atletas renuncian a duelos contra israelitas por «no ensuciarse las manos con cerdos«, este deportista agradeció a ese país con el que tanto conflicto hay.

La derrota ante el belga Matthias Classe

Se sintió traicionado

La historia data de hace no mucho, de 2019. En el campeonato mundial, casualmente celebrado en Tokio, su entrenador recibió dos llamadas de las autoridades iraníes ordenando a su luchador que se retirara del torneo para evitar la posibilidad de encontrarse con Sagi Muki, un reconocido judoka israelí,  en la final.

Mollaei, que ha tenido que hacer muchos sacrificios para llegar a ser atleta de alto rendimiento, superando la pobreza propia del país, sintió que sus sueños se esfumaban por caprichos políticos.

«Pensé para mí mismo si lo violaba, sería el final de mi carrera y habría muchas otras malas consecuencias para mí. y mi familia», dijo en una entrevista a CNN.

El joven de 29 años ignoró esas advertencias, pero perdió en las semifinales de la competencia, un resultado que, según él, se vio afectado por el estrés emocional causado por la solicitud de los funcionarios iraníes. Al menos no se retiró y su derrota fue sobre el tápiz.

Mollaei no ha vuelto a su país natal desde entonces. Se le concedió asilo en Alemania en agosto de 2019 y se ha convertido en ciudadano de Mongolia.

La reacción fue inmediata: la Federación Internacional de Judo decidió suspender a Irán de competir en competencias internacionales luego del incidente, diciendo que violaba múltiples códigos.

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Y por supuesto, la reacción en Irán fue contundente: «Es una gran vergüenza para nuestro atleta falso que está compitiendo bajo la bandera de Mongolia, lo que ha provocado la suspensión de 90 mil jugadores de judo iraníes», dijo el presidente de la Federación de Judo de Irán, Arash Miresmaeili.

No podía quedar fuera el componente político: «Se ha derramado mucha sangre por la defensa del Irán islámico y muchas familias han perdido su juventud. Es lamentable que alguien, por sus propios intereses personales, haya dado la espalda a su tierra».

La gloria no tardó en llegar

Competidor desde siempre en la categoría hasta 81 kg, su clasificación a la máxima cita olímpica se dio en 2021. Allí terminó tercero en campeonato continental de Biskek, Kirguistán.

Su buen desempeño le hizo llegar hasta la final, la cual perdió con el japonés Takanori Nagase. Pero es una medalla de plata que le llena de mucho orgullo. Y su primera presea olímpica.

Nacido en Teherán hace 29 años, el deportista obtuvo un par de medallas en los campeonatos mundiales de Budapest en 2017 (bronce) y Bakú 2018 (oro).

A su vez, quedó segundo en los Juegos Asiáticos 2018 en Yakarta, además de subirse tres veces al podio en los torneos asiáticos de Kuwait, Taskent y Hong Kong entre 2015 y 2017.

Luego del episodio con Sagi Muki, Mollaei y el israelí trabaron una linda amistad. Muki, gran candidato al oro olímpico, no tuvo la mejor actuación y quedó lejos del podio. Sin embargo, se mostró feliz en las redes por la medalla de su amigo.

La historia de amistad entre los judokas trasciende lo deportivo. Incluso, su mensaje motivó a que se vendieran los derechos para una película basada en su historia. 

 

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