La Ciudad de México es la séptima ciudad con más aficionados al futbol americano en el mundo después de Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Filadelfia, Dallas y Houston. Gracias, entre otras cosas a películas de la época de oro del  cine mexicano como Juventud sin Dios donde se realzaba la rivalidad entre los Pumas de la UNAM y los Burros Blancos del IPN y a las primeras trasmisiones de Steelers y Cowboys en los años 60 y 70 con los jersey numero 12 de ambos equipos como referentes para crear un fuerte antagonismo, es como ahora se cuentan casi 2 millones de aficionados en la capital del país. Los de Pittsburgh y los de Dallas por mucho son los equipos con mas aficionados al sur del Rio Bravo, pero también se cuentan en buena cantidad Gambusinos, Malosos, Delfines, quienes son Patriots desde la cuna con Brady y Belichick como sus pastores y en menos cantidad, aficionados a Broncos, Texans, Packers, Bengals, etc.

Mucho se ha dicho de crear o mudar una franquicia a la Ciudad de los Palacios, pero lo cierto es que por increíble que parezca Londres está muy por arriba de la Ciudad de México para esta opción, al menos en el tintero y aquí entra el meollo del asunto. La NFL como liga no es una institución enfocada al deporte en sí, es una empresa con Goodell como CEO que busca maneras de obtener ganancias año tras año y promover el capitalismo y consumismo americano a través del ovoide. Pero ¿Acaso el futbol no es lo mismo? Sí y No. La FIFA y las ligas locales buscan al mejor postor para vender su producto y comenzar con el consumismo, pero en el llano todavía hay esperanza para los que buscamos el modo romántico del juego, sin embargo en la NFL esto se ve un poco opacado, aunque aun hay un resquicio del futbol americano clásico en partidos de preparatorias y universidades.

El objetivo de la Oficina del Comisionado y toda la gente involucrada es vender. Tres partidos en Día de Acción de Gracias donde antes solo Lions y Cowboys jugaban, la creación del infame Thursday Night y sobre todo lo que más ha molestado a los aficionados, pero principalmente a los jugadores. Las reglas exageradas y los groseros errores arbitrales que ha habido últimamente. Aunque la NFL siempre ha sido estricta en muchas aéreas y la gente no ha dejado de asistir a los estadios, algo está pasando. En palabras del esquinero de los Seahawks, Richard Sherman. “La NFL quiere que todos los jugadores seamos como robots, en otras ligas tu ves a los jugadores disfrutar del juego. Esto no se trata de política, ni de justica, esto solo se trata de entretener, la NFL no quiere que los jugadores tengamos personalidad propia ya que ellos quieren controlar el producto, controlar el mensaje…”

Pañuelos amarillos a celebraciones como hacer un ángel de nieve, quitarse el casco antes de salir del campo cuando la jugada está totalmente detenida o los bailes en la zona de anotación de algunos jugadores se han visto reflejados en los raitings de esta temporada donde muchos norteamericanos han dicho que esta nueva forma de juego es un insulto para las generaciones que han visto desfilar cascos desde siempre, aunque los castigos que imponen para los jugadores que han causado destrozos, violencia familiar o conducta inapropiada fuera de la cancha además de proteger al jugador evitando choques innecesarios se deben aplaudir, pero ¿Sancionar a Cam Newton el mejor jugador de Panthers por no usar corbata durante el vuelo del equipo es adecuado?

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Para muestra un botón, en esta época los partidos de NBA son intrascendentes, al menos para la televisión, es decir, muy poca gente los sintoniza y en cambio, los partidos de NFL deberían arrojar números altos en raiting traducido en dinero, pues bien, a principios de Noviembre el partido de Jueves por la Noche fue ignorado porque todas las pantallas sintonizaron el duelo de Oklahoma City vs Golden State donde Kevin Durant enfrentaría a Russell Westbrook después de muchos dimes y diretes entre ambos durante varios días, y es que lo que no ha entendido del  todo la NFL es que esa liga es el reality show más grande del mundo, donde se dedican horas en todos lados a hablar de todos los jugadores y de todos los equipos y lo único que pide la gente es algo de showtime para pasar el rato de mejor forma. Algo así ocurre en la UFC con Connor McGregor, antes de ser un excelente peleador, The Notorious es un gran showman que usa trajes de diseñador, presume lujos, insulta a sus rivales, crea polémicas en programas de televisión y redes sociales para que antes de subir al octágono ya tenga a millones de almas esperando a que suelte su primer jab. Goodell y su equipo quieren proteger a los quarterbacks, que son los generales en el campo y a todos los soldados – lo cual está muy bien en un deporte tan violento – a costa de algunas reglas absurdas e innecesarias que han hecho que el juego se vuelva tedioso, sin dejar de resaltar que los partidos cardiacos siguen ocurriendo a pesar de que en datos duros menos personas los están  viendo por televisión.

Richard Sherman ha sido el primer jugador que se ha expresado abiertamente acerca de lo aburrido que se ha vuelto el juego y si no se toman las medidas adecuadas los dólares no brotaran en la misma cantidad que en años atrás. La NFL no está agonizado ni mucho menos esta herida de gravedad, solo es un aviso para quienes convirtieron esto en un show más que en un deporte lo regresen a su esencia, dejando las reglas que protegen la integridad del jugador pero sin exagerar, ya que se ha demostrado que esta generación puede romper paradigmas y esquemas para bien o para mal si se lo propone. Sumando a lo estricto e innesesario de algunas reglas podermos sumar que los raitings han bajado debido a opciones como Netflix ( los millenial no quieren ver television tradicional y mucho menos partidos completos de futbol), el auge de los e-Sports donde ahora la gente ve como otros juegan y compiten en videojuegos, los Fantasy como negocio donde los aficionados se interesan mas en estudiar estadísticas y proyecciones para formar sus equipos que en disfrutar de los juegos y en este año en particular se vivió la coronación de los Chicago Cubs y el debate presidencial en Estados Unidos, aun así,  para los amantes del deporte siempre habrá partidos universitarios a los que asistir – Pumas vs Poli tristemente bajo su propio riesgo – tochos para quitar el estrés e incluso asados para convivir al compas del carbón, la cerveza y la pausa de los dos minutos mientras en ésta parte del continente el vetusto y recien maquillado Estadio Azteca espera ansioso el próximo partido oficial en el calendario. Los villamelones y los fans de siempre que surgen una semana antes del Super Bowl también seguirán apareciendo, de eso no hay duda.