Rafael Nadal consiguió este domingo su corona número 11 del segundo más importante del año, Roland Garros, al vencer en sets corridos al austriaco Dominic Thiem, con parciales de 6-4 6-3 y 6-2.

Tras vencer en París, Nadal mantiene de esta manera el puesto número uno del ranking masculino del ATP, además, obtiene su título número 17 de Grand Slam y se acerca cada vez más al récord que ostenta el suizo Roger Federer con 20.

Ahora en el palmarés del español, el cual cuenta con títulos de Wimbledon, Abierto de Australia, Abierto de Estado Unidos, entre otros, hay que añadirle las 11 “Copas de los Mosqueteros”, las que logró en 2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2017 y ahora en el 2018.

Una vez finalizado el partido, el español emocionado hasta las lágrimas, se mostró muy sorprendido por su propia hazaña y le dio un mayor significado debido a los meses de molestias físicas que lo acompañaron hasta la actual gira de arcilla.

“Esto no es siquiera un sueño. Es directamente imposible pensar algo así. No lo puedo creer. Estoy realmente contento”.

“Es muy difícil de explicar lo que representa este lugar para mí. Es el mejor torneo del mundo. Siento una emoción muy grande. Es increíble”.

Además, Nadal tuvo palabras de agradecimiento para su equipo de entrenamiento, a quien le agradeció el apoyo durante todos los meses en los que se vio muy afectado por las lesiones, en los que no pudo completar algunos de los torneos en los que participó.

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“Momentos muy difíciles en el final del año pasado y el comienzo de este. Por eso es tan especial esta victoria”, expresó.

Para finalizar, el mallorquín tuvo palabras de reconocimiento para su rival en la final, Dominic Thiem, el cual considera que es uno de los jugadores más importantes en el circuito actualmente. Además expresó su angustia por el calambre sufrido en su mano hábil.

“Ha sido increíble, he jugado un partido muy bueno. Dominic ha jugado un buen tenis, un amigo y es uno de los jugadores que el torneo necesita”. Estaba muy preocupado en el tercer set cuando me dio un calambre. Es imposible pensar en algo así”. Concluyó.