¡No hay plazo que no se cumpla, ni infamia que no se llegue!

Señores Sapiens, les comunicamos con todos los honores, que el Salón de la Infamia en su categoría «Internacional» abre sus puertas a sus primeros 15 integrantes; todos ellos surgidos de fuerzas básicas de quién sabe qué equipos de otros países, y que hoy tienen el honor de presentarse ante ustedes en este espacio.

Los desafortunados elegidos fueron sometidos a un exhaustivo escrutinio para rescatar y resaltar sus mayores defectos y no dejar duda que merecen estar en esta entrega.

Seguramente habrá unos que otros inconformes porque alguno de sus elegidos no está por acá en esta ocasión, pero tranquilos, no se desanimen, recuerden que El Salón de la Infamia realizará inducciones anuales para engrosar su lista.

A continuación los 15 primeros «estrellados» en ocupar un sitio de honor en nuestro Salón de la Infamia:

15. Jean Claude Pagal. Desde Camerún llegó con gran cartel al súper América de Beenhakker en la 94-95, de hecho era primo del gran Biyik, pero a la hora de verlo en la cancha hasta el mismísimo Jean Claude Van Damme envidiaba las patadas a la yugular con las que finiquitaba a sus rivales. De su «look», ni qué decir, el «Depredador» se quedaba corto junto a él. Pagal, nunca te olvidaremos los que alguna vez te vimos ¿jugar?

14. Bebeto. Uno de los mayores engaños en la historia. Llegó como estrella mundial y se fue como futbolista estrellado. Nos mandaron a un clon con virus o quién sabe qué le pasó en el camino, pero los Toros Neza nunca fueron los mismos después de Bebeto y es que hizo de todo en México, menos jugar futbol. Para variar, se fue quejándose del nivel de la liga…

13. Santiago Solari. Llegó como un grande y haciendo mucho ruido y se fue como un indiecito, por la puerta de atrás. Atlante nunca vio en la cancha al Solari del Real o del Inter, pero donde sí se le veía y mucho, era en la playa y en los antros. Solari se aventó un año de vacaciones en Cancún y viajó por toda la República, todo, cortesía de Viajes Potro.

12. Carucha Muller. Había quien juraba que era bueno, y es que uno oye «Muller» y en efecto, jura que de menos sabe pegarle a la pelota. Pero este paquetazo fue la excepción a la regla, su carta muy «Carucha» por cierto, nunca justificó su lamentable nivel por las canchas de México. Aun así, Monterrey, Pumas y Pachuca osaron lastimarnos con su presencia.

11. Tamandaré. Se presentó a lo grande metiendo tres goles con el América y después fue recordado porque Romario era su primo (dijo a su llegada), o porque su apodo pertenecía a la región de donde era originario este excéntrico brasileño. Famoso por sus relaciones con actrices de telenovela, hasta en la pantalla chica se ha aventado uno que otro palomazo como actor dramático. Dejó muchos amigos, escándalos y recuerdos amistosos, ¿y los goles apá?

10. Edcarlos. Supuestamente era una «aduana», llegó de Fluminense al Cruz Azul en 2010, mismo año que emprendió su vergonzosa retirada por cierto. Alto, de buenas condiciones… aha, que iba muy bien por arriba… ¿de quién?, y para colmo ¡hasta gol tenía! Señores, si alguien lo ha visto, favor de llevarlo a la puerta uno del Estadio Azul, a ver si se presenta de una buena vez por todas.

9. Everton Cardoso. «Jugó» en Tigres en 2010, venía del Flamengo y costó una lanota (casi seis millones de dólares). Si alguien sabe más de él, con toda confianza en el cajón de comentarios por favor…

8. Djalminha. Tardó más en llegar del aeropuerto a Coapa (casi tres horas), que en decepcionar a los ilusionados aficionados del América (90 minutos). Según esto, iba a ser el nuevo Antonio Carlos Santos y terminó siendo uno de los petardos más ruidosos en la historia del club, y miren que hay mucha tela de dónde cortar. En 2005 regresó a finiquitar asuntos legales y curiosamente coincidió con el festejo del título Águila con Mario Carrillo. Sorprendido dijo, «este es otro equipo, no lo puedo creer». Que si será cínico el señor ¿a poco no?

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7. Fantick. Sin duda, uno de los consentidos de todos ustedes para esta entrega del Salón de la Infamia. Conocido como el Fantástico por todos sus cuates, que digo cuates, ¡hermanos carajo!, Fantic se ganó rápidamente (cuestión de segundos) la animadversión del público americanista a pesar de llegar cargando el calificativo de jugador «exquisito». Fantic nunca hizo una gambeta, nunca levantó un ooooolé en el Azteca y mucho menos tuvo algún momento de gloria, pero a cambio, puede estar tranquilo sabiendo que es recordado a la fecha por una gran cantidad de aficionados mexicanos que lo tienen muy presente en su memoria pambolera.

6. Federico Higuaín Del América (nuevamente) para todo México… Dicen que las comparaciones son odiosas, pero es que de plano, esto sí que no se vale. «Viene Higuaín al América», y no faltó el iluso…, después se rectificó, «el hermano del que juega en el Real», y el desencanto ya era grande desde antes que llegara al país. Después hizo todo lo necesario para justificar la decepción de la afición. El hermano del bueno, resultó una copia burda, falsa, a blanco y negro y con poco toner del Pipita original. Se le puede recordar por que le metió un gol al Cruz Azul (2-2) cuando el América de Romano estaba de «muuuyy moda». Ni como ayudarle la neta.

5. Yugoslavos del Puebla. Y si a unos les ha llovido de «a solapa», la verdad es que estos cinco, en paquete, merecen todo el rigor del aficionado dolido y engañado. Comparados con basquetbolistas (imagínense la técnica para pegarle al balón), los famosos yugoslavos que alguna vez se pusieron la de la Franja, se dedicaron a repartir tubérculo poblano a todos los que en alguna ocasión tuvimos el infortunio de verlos pisar las canchas nacionales. ¡Una verdadera infamia!

4. Daniel Bilos. Llegó precedido de una gran fama por su altura y velocidad. En Boca Juniors llegó a tener momentos de gloria, es la verdad, pero en México su «grandeza» se remitía al aspecto físico solamente. En la cancha, el gigantón Bilos, nunca terminó de explicarle al aficionado americanista cómo y por qué había sido contratado por la directiva de Coapa. Con la gracia de un hipopótamo, el buen Daniel se fue de México como muchos otros «ex águilas», por la puerta trasera y en silencio, tanto, que nadie se dio cuenta que ya no estaba en el equipo. (Otro a la cuenta del América).

3. Maximiliano Biancucchi. ¡El primo de Messi! Uuuyyy que losa tan pesada para este argentino, que de Lionel, sólo tiene el parentesco pero no más. Lo mejor que se le recuerda en su paso por nuestro futbol, fue aquella declaración donde nos abrió los ojos a todos…»De Messi, no encontrarán nada en mí», y en efecto, nada, pero nadita de nada. Menos mal que lo aclaró.

2. Sven Goran Eriksson. Uno de los personajes más famosos que ha venido a nuestro país. Fiel admirador del sexo femenino, empedernido ojo alegre y fiestero a más no poder, era el primero en llegar a los antros y el último en salir. El entrenador sueco tuvo un paso inolvidable por la selección Nacional, ¡y es que por poco nos deja sin mundial! Lamentable trabajo de Sven en el Tri, imposible dejarlo fuera del podium.

1 Lucas Castromán. ¡Ja! ¿Es supermán? No, ¿Aquamán? tampoco, ¡es Lucas Castromán!, flamante refuerzo de las Águilas del América que de súper héroe sólo tuvo la terminación de su apellido. El petardo más recordado, ¡robó la votación, igualito que lo hizo en el América! Llegó por tres años y costó 4 millones de dólares, al poco tiempo ya estaba fuera y con dos millones extras por aquello de la rescisión de su contrato. ¡Lo más increíble!, fue contratado inmediatamente por Boca Juniors, donde por cierto, sólo jugó un partido. Lucas Castromán, ¡todo un maestro del embuste!