A la FIFA le daba vergüenza el primer mundial femenil (1991)

Hoy, las mujeres gozan de derechos conquistados en el fútbol. Las chicas tienen renombre internacional, parte de ellas alcanzan el status de estrella, y sus Mundiales son cada vez más vistos, como el exitoso ejemplo de Francia 2019.

Pero desde el principio, no era así. De hecho, el Mundial de damas era algo que pareciera darle pena o vergüenza a la FIFA. Y pareciera que trata de ocultar este histórico error.
Empecemos. En 1970, ante la naciente fiebre de damas jugando al balón en los países donde era medianamente aceptado (el bien visto llegaría años después), en Italia se organizó una especie de mundialito invitacional en Italia por la FIEF (Federazione Internazionale Europea Football Femminile) un ente divorciado de FIFA. Dinamarca venció en la final a la anfitriona Italia, 2-0.

Parecía buena idea. El año siguiente, en México, se replica la idea. El anunciante de la edición anterior, Martini & Ross muda el evento a Guadalajara. Aparte de las anfitrionas, juegan también Argentina, Italia, Dinamarca, Francia e Inglaterra. De nuevo, Dinamarca vence a las anfritrionas.

Aunque hubo una pausa de casi 17 años en estos eventos, FIFA por fin asoma sus narices y prueba con un torneo invitacional en China en 1988. Tres años después vendría la gran prueba.

El teaser de la televisión

Póngale otro nombre

Al igual que el masculino, pero con más de sesenta años de distancia, FIFA hace su primer mundial de foma invitacional, en China. Tras debatirlo mucho en su seno, no siente que las damas sean dignas de su principal slogan “World Cup” y ese primer mundial tuvo un nombre verdaderamente enrevesado.

“FIFA World Championship for Women’s Football for the M&M’s Cup” es el nombre verdadero de la primera cita mundial femenil. En sus historias, FIFA recuerda poco esta nomenclatura, capaz porque siente vergüenza de la poca fe que le tenía a las damas.
Un nombre largo, alejado de la frase “Copa Mundial” y aparte con un patrocinante acuñado a una marca de golosinas. Pareciera cualquier torneo veraniego.

Tuvo lugar en Guangzhou , China, del 16 al 30 de noviembre de 1991. Lo que no esperaba FIFA, es que la futbolistas, en especial las carismáticas norteamericanas, se ganaran el cariño de la afición y en los estadios hubiera llenos impensables para la época.
En los seis estadios de la ciudad y alrededores se presentaron 510,000 espectadores (19,615 por partido). El máximo ente del fútbol mundial recibió un golpe en la cara.

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Participaron 12 equipos de las seis confederaciones: Nigeria, China, Japón, China Taipei, Brasil, Nueva Zelanda, Dinamarca, Alemania, Italia, Noruega, Suecia y Estados Unidos.
“Era increíble cómo la gente se acercaba a saludarnos en los autobuses. Firmamos muchos autógrafos. De estar en la oscuridad, pasamos a sentirnos estrellas. Aparte, estábamos acostumbradas a jugar en estadios donde solo estaban amigos y familiares. Ver a más de 15.000 personas juntas, es algo fenomenal”, dijo en un documental la campeona Carin Jennings.

Jennings formaba en el ataque gringo la famosa “Espada de Tres Puntas”, junto a Michelle Akers-Stahl (la goleadora del certamen, 10 dianas) y April Heinrichs.
La selección de las barras y estrellas dominó el torneo de principio a fin, venciendo a Suecia (3-2), Brasil (5-0) y Japón (3-0) en la fase de grupos. Luego en la eliminación directa a China Taipei (7-0), Alemania (5-2) y en la final, una lucha muy reñida con Noruega, que se decantó a favor de las americanas 2-1 con doblete de Akers-Stahl.
Para esa final, asistieron 63,000 al estadio Tianhe. Una multitud impensada que hizo reflexionar a la FIFA.

«Como presidente de la FIFA, fue un placer especial para mí ver a estas jóvenes jugando con tanta elegancia, y de acuerdo con los informes de los numerosos representantes de los medios presentes, hacer del juego una verdadera celebración … el fútbol femenino es ahora bien y verdaderamente establecido «, dijo el mandatario de entonces, Joao Havelange.

El efecto de este evento no se hizo esperar. Al año siguiente se aprobó que para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 se disputara el fútbol femenil por primera vez.
Y para la siguiente edición en Suecia 1995, la FIFA les otorgó el nombre que se merecían: “FIFA Women’s World Cup”. Y le dieron reconocimiento a la anterior, ya que en los logos de este evento aparecía “second edition”. Y para su tercera convocatoria, en Estados Unidos 1999, el promedio de asistentes por partido fue de 43.000, con más de un millón de espectadores en todos los estadios gringos.