El título de Liga por el que pelean todos los equipos del fútbol mexicano es como la chava más buena del salón: Todos la quieren, pero al final solo uno se queda con ella. Sin embargo, y aunque 17 de los 18 contendientes terminan con las manos vacías, hay muchas maneras en las que la Copa se les puede escapar.

Tenemos equipos para toda clase de gustos: Morelia, Chiapas , Querétaro y Veracruz son como los chicos equis que hasta flojera le dan a las chicas y ni se inmutan en rechazarlos. Toluca, Monterrey, Tigres, Santos, Pachuca , Xolos y León son como aquellos chavos populares solo dentro de su bolita: Hay temporadas en las que andan on-fire y se pasan de «todas mías». Sin embargo, cuando la magia se acaba vuelven a su realidad y aunque lo bailado nadie se los quita, ya solamente su club de fans los pela.

Atlas, Puebla y cualquier equipo ascendido son como los infelices que han tenido solo una novia durante toda su vida: La euforia les dura tan poco y caen de golpe a su realidad… Y por eso viven recordando el ascenso en un caso, o el único o únicos campeonatos como si hubieran sido aquel beso que le pudiste robar a la chica que siempre creíste inalcanzable, y que después te mandó a volar.

 Cruz Azul y Pumas son un caso aparte. El primero se cansó de conquistar corazones durante la década de los setenta y luego se le olvidó como jugar a la seducción de la pelota en la fase más importante. Es más, la Máquina ya tuvo varias veces la miel en los labios… Y de repente en una abrir y cerrar de ojos, todo se fue al traste. El típico «macho» que ya hizo todo el trabajo y solo tiene que preguntar para que la mujer diga que si, pero le da tanto miedo que no se atreve; entonces, la otra se cansa de esperar y se va con el vecino.

En Pumas la situación es distinta: Ellos son los «mátalas callando»… Discretos que aunque pasen mucho tiempo siendo bateados, cuando sacan las garras no hay quien los pare. De ese modo ya consiguieron siete diferentes conquistas. Su seducción es tan extraña que aunque no funcione durante mucho tiempo, su fiel legión no los abandonará nunca.

Después de este largo desfile de candidatos, llegamos a los más antagónicos que puedan existir en nuestro país: América y Guadalajara. Guadalajara y América. Estos dos son la antítesis y saben perfectamente que no pueden vivir sin su contraparte.

El América es como el tipo mirrey que en base a la cartera, mejor ropa y coche más fregón puede conseguir a la chava cuando se le antoje. O al menos eso creé. Mientras tanto, las Chivas representan a aquel «verbo mata carita»… Aquel a quien todo su pueblo admira porque ha conseguido sus éxitos a base de sudor y lágrimas. En conclusión, el Guadalajara es aquel tipo que es más feo que un tiroteo en un elevador, pero que siempre, o casi siempre, termina ligando.

Pues bien, el América y el Guadalajara se han peleado por quedarse con esa ansiada mujer solo una vez: Esto ocurrió durante la temporada 1983-1984, con el antecedente del año anterior. En las semifinales de la 82-83, Águilas, líderes de aquel torneo, y Chivas se enfrentaron. El América ganó en el Jalisco 1-2 y el Guadalajara remontó con un 0-3 en el Azteca en un partido que terminó en una trifulca que siempre recordaremos: La famosa «batalla de Tlalpan», de la que varios jugadores fueron suspendidos.

Ambos candidatos quisieron sorprender a la dama faltándole el respeto al acérrimo rival en su propia casa y el verbo (Chivas), mató al carita y carterita (América).

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Al final el Guadalajara terminó sucumbiendo ante Puebla. Ya ven. !Qué les dije! la Franja dio la campanada y, junto con el título de 1990, los Camoteros siguen pensando en aquellos besos que ya no han sido capaces de robar desde aquel entonces.

Pero volvamos a quien realmente nos importa: El niño fresa se quedó asombrado porque el del pueblo le quitó a su ansiada doncella. ¿Cómo iba a permitir otro ridículo más?… Pues el América mejoró el armario que ya tenía, compró otro carro para impresionar, ahora si a esa mujer, y se preparó para buscar revancha en la fiesta de graduación del próximo año… ¡Por las buenas o por las malas!

El 7 de junio de 1984 se jugó el partido de ida en el Estadio Jalisco y en un encuentro verdaderamente intenso, Chivas y Azulcremas empataron 2-2. América tenia ventaja de dos goles (Carlos Hermosillo y Mario Trejo) y los rojiblancos vinieron de atrás con un hombre menos para emparejar el marcador y dejar la final en el aire, gracias a Eduardo y Néstor de la Torre, ¿les suena familiar este apellido?…Bueno, lo importante es que ¡las Águilas se confiaron de nuevo y por poco vuelven a quedarse sin nada!

Al parecer los americanistas aprendieron la lección y, en su casa con su afición como testigo, terminaron «bajándole» la chica al Guadalajara; no obstante, el procedimiento no fue nada sencillo.

Era el domingo 10 de junio de 1984 y desde el minuto 26, los azulcremas jugaron con un hombre menos por la expulsión de Armando Manzo; las Chivas sentían que, como cualquier buen hombre con verbo, ya tenían a su mujer segura y a sus pies. Y más por lo que ocurriría después…

Minuto 41, una opción manifiesta de gol, el arquero americanista decidió parar al ultimo hombre de Chivas, el ‘Snoopy’ Pérez.  Antonio R. Márquez marcó penal a favor del cuadro visitante. ¡No puede ser goey!, pensó toda la legión americanista.

Eduardo Cisneros fue el elegido para cobrar la pena máxima, pero el héroe de la tarde fue Hector Miguel Zelada, pues le robó la gloria con las manos al más odiado rival.

Las Chivas tenían a la chica segura, tan segura que dejaron que el mirrey la sacara a bailar y terminaron arrepintiéndose.

Eduardo Bacas ,quien tenía poco de haber ingresado al partido, pasó el balón entre medio de las piernas de Celestino Morales. Era el primer gol del partido de vuelta. 10 minutos después, en un tiro de esquina que lanzado por Brailovsky, Javier Aguirre prolongó con la cabeza, para que apareciera el ‘Capitán Furia’, Alfredo Tenaque con un testarazo dio la ventaja de 2 goles a 0 al cuadro azulcrema.

Después de aquella intensiva pieza de baile, el popular Chiva sintió que algo no iba bien; entonces en un error de Vinicio Bravo, el árbitro marcó un penal a favor de Guadalajara: En esta ocasión Fernando Quirarte no perdonó y acercó al Rebaño con escasos minutos en el reloj de juego.

La mujer se confundió tanto y no sabía a quien elegir.Ambos contendientes plantearon una batalla de ida y vuelta… Se vivieron momentos de mucha tensión, y cuando se acababa la fiesta, Javier Aguirre tomo el balón y en un movimiento de mucha habilidad se sacó de la marca a un defensor, para después lanzar un preciso disparo de pierna zurda y anotar el tercer gol americanista.

Al final las Chivas se fueron solas y sin novia a casa. Y el América… El América demostró que a base de carita, carterita y dos productos de gallina bien puestos, es muy probable que el chico más apuesto se quede con la mujer que todos desean, pero solo él puede tener.