En Praga, Republica Checa, nació Franz Kafka escritor de principios del siglo XX que ha generado una ola de interpretaciones en torno a su obra. El proceso, la metamorfosis o carta al padre logran introducirnos en un ambiente de podredumbre social inspirado probablemente por el periodo bélico de la Primera Guerra Mundial y por situaciones complicadas en sus relaciones familiares. Finalmente, Kafka muere habiendo publicado apenas una muy pequeña parte de sus textos, además con el deseo de que la totalidad de su obra fuera destruida, situación que no fue atendida y gracias a ello podemos disfrutar hoy día de sus escritos.

Otro personaje ilustre de la Republica Checa del siglo pasado es Milan Kundera, autor de la afamada novela La insoportable levedad del ser, donde se hace una introspección cautelosa del ser humano arguyendo al concepto filosófico del “eterno retorno”. Praga como ciudad inspiró en mucho la obra de Kafka y  de Kundera, la metrópoli y el país como tal sufrieron una verdadera metamorfosis durante gran parte del siglo ya mencionado.

De ser el Reino de Bohemia se convirtió en Checoslovaquia, luego durante un corto periodo formó parte de Alemania como protectorado, después con el declinar de la Guerra Fría se transforma a la Republica Checa, denominación con la que se le conoce hasta nuestros días. Bajo ese contexto, nace el 2 de diciembre de 1948, Antonín Panenka, mítico futbolista que marcó la historia con un recordado cobro de penal en la final de la Eurocopa de 1976.

Antonín tiene su debut en el FC Bohemians Praha en 1967, club en el que permanece durante 14 años y con quienes se consolida como futbolista. Sus actuaciones destacadas como centrocampista y cobrador de faltas, hacen que su llamado a la Selección Checoslovaca sea frecuente. Después de militar en Bohemians viaja a Austria donde fichó para el Sportklub Rapid Wien y continúo su carrera en dicho país con el VSE St. Pölten, el SK Slovan Wien, el ASV Hohenau y finalmente se retiró en el Kleinwiesendorf en 1991.

La otra parte destacada de su carrera la encontramos en la faceta de la selección nacional, su primera convocatoria la recibió en 1973 y participó en la Eurocopa de Yugoslavia 1976 y el mundial de España 1982. El panorama de la Euro76 lanza como protagonistas del torneo a Checoslovaquia después de un recorrido arduo en la etapa de grupos donde enfrentaron a Inglaterra, Portugal y Chipre. Calificando a la tanda de eliminatorias se vieron las caras frente a la URSS en cuartos de final y Holanda en semifinales.

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El 20 de junio de 1976, en Belgrado capital de la extinta Yugoslavia, se llevó a cabo la final Alemania Federal v.s. Checoslovaquia. Los tintes del partido cumplieron con todos los elementos para considerarlo épico, después de un 2 a 1 a favor de los checos, el alemán Bernd Hölzenbein anota el empate de último minuto para obligar a ir a la prorroga y a los penaltis. Ya en los tiros de penal, ambos equipo aciertan hasta que el último tiro de los alemanes es fallado.

Antonín Panenka tomó el balón, lo acomodó en el punto penal y amagó arrancar con vuelo. Hasta ese momento los estilos para cobrar penaltis tenían pocas variantes y lo que iba a hacer Panenka marcaría un paradigma. Sepp Maier, el arquero alemán, se entrega ante el engaño del jugador checo, quien eleva ligeramente su tiro por el centro, originando una pequeña curvatura para que el balón ingrese a la red.

La sorpresa no solo fue para Maier, lo fue para todo el estadio y el mundo del futbol en general se congracio con la postal de Antonín, que además aseguraba el campeonato para Checoslovaquia. Desde ese momento hasta la fecha, cualquiera que ose cobrar de la misma forma se le conoce en el argot como “a lo Panenka”. El estilo ha sido utilizado por muchos y se ha prestado para grandes ridículos o hazañas memorables. Antonín Panenka vive actualmente en Praga y se desempeña como presidente del equipo de sus amores, el Bohemians.