Aquella Sampdoria, gloriosa y fugaz

 

La Sampdoria del final de los ochentas y arranque de los noventas vivió momentos de mucha gloria. Pasajera, por lo corto e irrepetible, pero inolvidable para sus hinchas y para los nostálgicos de la Serie A cuando era la mejor liga del mundo.

La edad dorada de la Samp comenzó, por tanto, con la llegada a la presidencia en 1979 de Paolo Mantovani, un empresario petrolero: en quince años, el presidente llevó a la Sampdoria desde la Serie B a la élite del fútbol italiano y europeo. Su legado se cerró en 2002.

Vujadin Boskov, un entrenador metódico, exigente, amante del trabajo y el fútbol contragolpeador, con amplia experiencia en equipos españoles como Zaragoza, Sporting de Gijón y Real Madrid (al que hizo campeón de Liga y subcampeón de Europa ), llega a la Sampdoria procedente del Ascoli, al que había ascendido a la Serie A. Sobre la figura del serbio se diseñará el futuro campeón de Italia. Desde 1986 hasta 1992 regaló alegrías inolvidables.

Con Boskov, la Sampdoria se convierte definitivamente en un competidor para Milán, Napoli, Juventus e Inter. Es capaz de competir con todos en un Calcio, convertido en una pasarela de los mejores futbolistas del mundo, con figuras como Maradona y Careca en Napoli o Gullit y Van Basten en el Milán de Arrigo Sacchi. La Sampdoria se convierte en una excepción: sus estrellas son dos italianos, Gianluca Vialli y Roberto Mancini.

La Coppa Italia fue el primer objetivo y el más repetido: triunfó en 1985 (al poderoso Milán), 1988 (a Torino), 1989 (a la poderosa Napoli de Maradona) y ya cuando la época dorada moría, en 1994 a Roma.

Conquistar afuera primero

En 1989, alcanzaron la primera final continental. Con Vialli, Mancini y Toninho Cerezo como figuras alcanzaron el último partido de esa edición de la querida y recordada Recopa. Fue el primer encontronazo con el Barcelona de Johan Cruyff, que en ese entonces “solo” sumaba a “Txiki” Beriguistain, Gary Lineker, Julio Salinas y Andoni Zubizarreta. Salinas y López Rekarte liquidaron al italiano envalentonado, 2-0 en Berna, Suiza.
En la siguiente intentona continental, en la misma Recopa, se logró el cometido: aunque Toninho fue baja en la final, el equipo se reforzó atrás, con Amadeo Carboni y el recordadísimo Pietro Vierchowood. Gianluca Vialli se inmortalizó en la institución al marcar en la prórroga dupleta para vencer al Anderlecht belga en Gotemburgo, Suecia (2-0) y así alzar su único trofeo continental hasta ahora.

Sampdoria fue parte del triplete continental italiano de 1990 pues Juventus ganó la Copa UEFA y el Milan, la Copa de Campeones. Un buen reflejo de la salud del “Calcio” en ese entonces. Una época que muchos nostálgicos añoran.

Gobernar Italia

Hora de dar un golpe en casa. Sampdoria apuntó a ganar el Scudetto del 91. Ginaluca Pagliuca bajo los palos, asentado definitivamente como el futuro sucesor de Zenga en la Azzurra, aportaba seguridad y reflejos. Mannini y Vierchowod, insustituibles para Boskov como centrales, destacaban por su seguridad y contundencia. Cerezo, sobresalía por su elegancia y temple en un mediocampo trabajador. Y arriba los gemelos del gol seguían haciendo desastres: Mancini y Vialli; la imaginación de Mancini y el remate de un Vialli convertido en la estrella de aquella Serie A, finalizando como cappocannionere con 19 goles.

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Para aquella Sampdoria, el triunfo en el campeonato radicó en las victorias en Milán, sobre sus dos principales adversarios. La primera de ellas, frente al equipo rossonero en los primeros compases de la competición, significó el ascenso a la primera posición; la segunda, frente a los neroazzurri a falta de tres partidos, la sentencia casi definitiva. Para el Inter, el choque frente a la Samp significaba su gran oportunidad de colocarse a un solo punto.

Aquel partido frente al Inter de Trappattoni, Zenga, Bergomi, Brehme, Mathauss y Klinsmaan, reflejó las grandes virtudes de una Sampdoria que se agazapó atrás y fue liderada por un Pagliuca, que hizo uno de los partidos de su vida parando lo imposible, incluso un penalti al alemán Mathauss. Gracias al contragolpe los de Liguria consiguieron los goles de Dossena y Vialli, dejando el marcador en el definitivo 0-2 que casi acariciaba el campeonato.

En la siguiente jornada, frente al Lecce había que celebrar. 3-0 en media hora, con goles de Cerezo, Mannini y Vialli hicieron arder la casa.El cuadro Blucerchiati consiguió su primera y única liga.

De nuevo, Cruyff

Para la 91-92 había que estrenarse en la Copa de Campeones, hoy Champions League. Esa elitesca copa en la que solo entraban los campeones, no fue intimidante para el cuadro debutante. Fue un torneo muy brillante para la Sampdoria, aunque no tuvo final feliz.

Sampdoria ganó su grupo de semifinales (así se jugaba) de la última edición de la Copa de Campeones. Estrella Roja, Anderlecht y Panathinakos fueron despachados sin piedad. En la final, el FC Barcelona, ganador de la llave “B” lo esperaba en Wembley, Londres.

Este Barcelona estaba mucho mejor reforzado que el equipo del 88: Ronald Koeman, Pep Guardiola, José María Bakero, Michael Laudrup, Julio Salinas, Hristo Stoichkov
Sampdoria dio guerra. Fue una batalla memorable, por la resistencia de la Sampdoria a los fieros ataques catalanes. En la prórroga, se rompió todo: un soberbio cañonazo, de tiro libre, de Ronald Koeman puso punto final al esfuerzo del cuadro italiano. El 1-0 bastó para la primera “orejona” del Barcelona.

Fue el fin de un ciclo, que incluyó tres finales continentales en cuatro años. Vujadin Boškov, el DT maravilla, recibió una gran oferta de la Roma. Toninho Cerezo regresó a Brasil, con el Sao Paulo y de cierta manera, se vengó del Barcelona al ganarle la Intercontinental con dos goles de Raí. Pagliuca no pudo rechazar una fuerte oferta de la Juventus dos años después. Y se rompió la hermandad del gol, pues Gianluca Vialli ese mismo verano del 92, pactó con la Vecchia Signora para seguir su camino de leyenda.

Sampdoria, luego de ganar la Coppa Italia del 94, empezó a deambular. Fueron pocos años para tanta alegría.