“Maestro es aquel o aquello que destaca por su perfección y relevancia dentro de un género o actividad específica”; al menos esa es la definición que la academia le da a lo que nosotros llamamos maestro, pero analizándola de cerca es una definición que aplica perfectamente para el futbol y en el futbol mexicano nadie se ganó con mayor mérito ese apelativo que Benjamín Galindo, el Maestro.

El inicio

Nacido un 11 de diciembre de 1960 en Tierra Blanca, Zacatecas, el hecho de nacer lejos de los grandes centros futboleros no fue impedimento para que su talento lo llevara al futbol profesional; desde niño mostró cualidades que lo diferenciaron del resto, su técnica y cualidades pronto lo pusieron en la mira: “Yo solo soñaba con jugar en Primera División, mi sueño era ser jugador profesional, no me importaba cual”.

El destino quiso que el jugador iniciara su trayectoria en el futbol mexicano en un equipo pequeño: el Deportivo Tampico fue el encargado de presentarlo en primera división en 1979 justo con 18 años cumplidos; el talento del joven novato contrastaba con la inestabilidad del equipo que finalmente descendió en 1982. Sin embargo, la ciudad de Tampico no se quedó sin equipo de primera fue entonces cuando nació el legendario Tampico-Madero.

Benjamín Galindo en sus inicios con el Tampico-Madero

Con la Jaiba, Benjamín se afianzó como titular indiscutible y fue el encargado de mover los hilos de un equipo que dirigido por Carlos Reinoso y con compañeros como Sergio Lira, Eduardo Rergis y Hugo Pineda, el equipo llegó a dos finales, finales en las que el equipo no pudo coronarse; sin embargo, el mediocampista se erigió como la principal figura y eso le valió ser fichado por el club Deportivo Guadalajara en el año de 1986.

Su etapa en Chivas

“En Chivas están los mejores recuerdos de mi vida en el futbol, fueron los mejores años de mi vida, me entregue como nunca; también lo hice en los otros equipos, pero mi etapa en Guadalajara es muy especial”, declaró Galindo. Su talento para manejar los hilos del equipo, sus dotes de organizador y su maestría para los tiros libres se vio reflejada con la obtención de su primer título de liga en la temporada 86-87, donde Galindo fue uno de los mejores de su equipo.

Lee también   Y colorín colorado...

Los mejores años de su vida se vieron opacados por una lamentable situación; la selección mexicana atravesaba por un momento complicado y la descalificación del Mundial de 1990, hicieron que no pudiera presentar su talento en el máximo evento futbolístico; aunque parecía que no, esto se vio reflejado en su rendimiento, que a pesar de mantener el talento, no era el mismo de los primeros años.

Los éxitos

1994 también fue el año en el que dijo adiós a Chivas para enrolarse en Santos Laguna; parecía que cambiar un equipo ganador por uno en plena transformación, pero el cambio era justo lo que necesitaba, pues junto a otros nombres como Jared Borgetti, Gabriel Caballero y Francisco Gabriel de Anda consiguió el primer título en la historia del equipo.

Benjamín Galindo en su etapa con el cruz Azul

Su talento estaba fuera de discusión y por ello fue fichado para el Cruz Azul para el Invierno 97, teniendo la encomienda de ser el guía del equipo; otra vez fue el encargado de mover los hilos del equipo y junto a Carlos Hermosillo, Héctor Adomaitis, Francisco Palencia y Oscar Pérez consiguió el octavo título para el equipo, el último en mucho tiempo.

Parecía que su carrera llegaba a su fin, pero con el talento intacto llegó a Pachuca para el Invierno 99 y tal como había hecho en sus anteriores equipos, se proclamó campeón en su primer torneo, el primero en la historia del equipo: “En Pachuca fue diferente, porque yo llegue con la intención de salvar el equipo… fue algo maravilloso porque se dio algo que no se esperaba”.

Para cerrar con broche oro su brillante carrera, volvió al club de sus amores: Guadalajara. Con 40 años demostró que su habilidad y talento seguían intactos. Sin embargo, sus facultades físicas no eran las mismas, por lo que llegó el momento de decir adiós. Su adiós no pudo ser mejor, despidiéndose con un hat-trick ante Tecos, corroborando porque es considerado como el maestro del futbol mexicano.