Careca: un héroe de Napoli a la sombra de Maradona

 

 

El Napoli glorioso de los años 80 está celosamente asociado, y a veces, injustamente de forma exclusiva, a Diego Armando Maradona, como si alrededor del astro no hubiesen orbitado otras estrellas y otros esfuerzos.

Sin embargo, el imaginario popular, en especial en Nápoles, lo quiso recordar así. Los murales atestiguan frescos y graffitis de Maradona enfundando la celeste, en una época en la que se ganaron Scudettos, Copas y Copas continentales y especialmente, se le gritó al norte del país, a la Italia rica y hegemónica que el sur de la “bota” existe y tiene como plantar cara.

A Maradona se le perdonó todo: desmanes, drogadicción, cercanía con la mafia, la Camorra. Fue un redentor imperfecto que cumplió con su misión mesiánica: dar títulos grandes al club y reivindicar la región ante el resto del país y el mundo.

La Nápoles nostálgica recuerda la época, que camina hacia las cuatro décadas. En el camino, hubo descensos, desilusiones y resurrección, como ocurre hoy día, que es un gran equipo competitivo. Sin embargo, nada como esa época.

Pero Maradona, pifió varias veces. Algunas por divismo, otras, empujado al abismo por la cocaína. ¿Y quiénes estaban ahí? Pues un equipo bien armado que también merece un poco de crédito y un poco de gloria.

De ese conglomerado destaca el brasileño Antônio De Oliveira Filho, que a los nacidos en los ochenta no les sonará el nombre, pero si le decimos “Careca” seguro soltarán una sonrisa. El amazónico, nueve de área como pocos, garantizó los goles en su país y en Napoli, en especial cuando el dios estaba en los infiernos.

Su apodo, “calvo”, le llegó durante su infancia debido a su parecido con el famoso Payaso brasileño Carequinha que, muy parecido al joven, tenía un arbusto de cabello negro. Nacido en 1960, a sus 18 años militó en Guaraní, donde marcó 109.

Llamó la atención de un grande, como Sao Paulo. Entre 1983 y 1987 marcó 115 goles en 191 partidos, amén de asomar la cabeza en el Mundial México 1986 ante la humanidad con cinco de los 29 goles que marcó con la selección de Brasil.

Careca era un nueve puro. Sería de los primeros brasileños en triunfar en Europa llegando ya con el «juego europeo» de serie: las virtudes físicas y los conceptos tácticos muy bien aprendidas y una interpretación del juego a la contra fuera de serie, por lo que fue un aliado perfecto para centrocampistas con buen pase, como el Diego.

Tras la consolidación, Careca cambió Sao Paulo por San Paolo para consolidarse en la élite europea. Pero el reto era muy alto: ¿Se podría mejorar al Napoli campeón de 1987, dónde Maradona ya era una estrella rutilante?

“Cuando estaba por decidir mi futuro, llegó la propuesta del Nápoles y la preferí por Maradona. Era mi sueño. Rechacé al Real Madrid por estar con él», dijo en una entrevista posterior.

Esto es Napoli

 

Lo primero: hacer migas con un dios naciente. Sin robar protagonismo, complementando. Su carta de presentación en la 1987-1988 fue marcar 13 goles en liga y 18 en total. El máximo goleador fue el Diego con 15. Sin hacer sombra, pero sin dejar de ayudar, caló bien en el séquito del “10” y en la fiel afición Partenopei. Culminaron segundos, detrás del Milan de Arrigo Sacchi.

«Fuimos presentados en París, en la entrega de premios del Mundial de México. Yo fui el segundo goleador y él, el mejor de todos. Diego me dejó tranquilo. Hablamos de diversos temas y desde entonces supe que podíamos derribar la rivalidad que existe entre brasileños y argentinos», dijo diez años después en una entrevista.

En la 88-89, Napoli volvió a terminar como subcampeón de San Siro en un club, pero esta vez fue el Inter quien levantó el título. Careca aumentó su cuenta de goles a 19 en su segunda temporada, dejándolo a solo tres de Aldo Serena, quien fue Capocannoniere . Sin embargo, fue en Europa donde su estrella azul claro brilló más.

Napoli se lanzó a su primera conquista continental. Sin fases de grupo, como ahora, Napoli inició la Copa UEFA sacando al PAOK Salonika con un global de 2-1. En la siguiente ronda, Lokomotive Leipzig fue la víctima con 1-3. Ya en octavos, empezaba lo bueno: Despachar1-0 y 0-1 al Girondins de Burdeos.

Luego, en cuartos, verse con una de las señoras más encopetadas del norte: Juventus. La Vecchia Signora, prepotente, pensaba que todo estaba resuelto con un 2-0 en Turín.  3-0 en San Paolo con goles de Maradona, Carnevale y Renica reivindicaron una vez más el sur con el norte.

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Careca no marcó, pero ya tenía goles encima y venía su momento: en semifinales se merendó solo al Bayern de Munich: tras un pase de Maradona, Careca pasó junto a él, controló y luego tiró el tiro de vuelta a través de la portería y hacia la red. La multitud estalló cuando corrió hacia ellos, besando su camisa antes de ser acosado por sus compañeros de equipo, además de algunos fanáticos que habían encontrado su camino en el campo. Napoli entró en el descanso por delante. Carnevale puso el 2-0 para ir tranquilos a Munich.

La vuelta fue toda de él. En Alemania, Wohlfarth igualó al 63 a Napoli que se había adelantado con gol del brasileño dos minutos antes. Pero, Careca, de nuevo asistido por Maradona, acarició suavemente con el pie para poner el 1-2 que ya encarrilaba la llave. Aunque terminó 2-2 ya Careca los había liquidado.

Llegada la final y de nuevo, Careca protagonista ante otro alemán: Stuttgart. Primero en San Paolo, donde Gaudino puso a ganar a la visita. Pero no hay que temer: en el complemento, Maradona igualó de penal y apareció Careca una vez más para dar el gol del triunfo y la ventaja para viajar a suelo germano.

Y de nuevo su mano: Al minuto 62 apareció para colocar el lapidario 1-3 que dejó nocaut al rival. Se acercó sobre el final para igualar 3-3 pero fue muy tarde: Napoli había conquistado Europa a su manera. Con seis goles, Careca fue el vice-goleador del torneo. En total, marcó 27 goles en todas las competiciones, su mejor rendimiento.

Para la 1989/90 se consolidó su tándem con Maradona, que fue el goleador del equipo con 16 goles. Careca aportó diez dianas y una en Copa UEFA, pero formó parte del segundo y último scudetto hasta ahora del Napoli.

 

Tomar el testigo

Maradona, muchos dicen, que no le perdonaron eliminar a Italia en el mundial que organizó en 1990. De igual manera, no le ayudó la vida descarriada que se iba acentuando: quedadas con mafiosos de la Camorra, habitaciones llenas de prostitutas, droga… desmanes que perdonaba el napolitano precisamente por lo que había hecho con ellos.

La 90-91 parecía que iba a ser muy buena temporada: de nuevo humillaron a la Juventus, esta vez por la Supercopa de Italia, 5-1, con dupleta de Careca. Así, empezó una temporada que prometía mucho.

Pero al barco le salieron filtraciones. Ya había coletazos económicos y el equipo no rendía al máximo. Maradona no era el mismo y su alumno, Gianfranco Zola, aún estaba en formación. Careca resintió el golpe, quien solo marcó 9 goles en toda la temporada.

Pero el mazazo llegó en marzo de 1991: Maradona , que dio positivo por controles antidopaje realizados al final del partido contra Bari, fue suspendido por quince meses del fútbol italiano y ese fue el último partido con el Napoli. Quedaban diez fechas por delante. Careca no pudo hacer mucho y  el equipo quedó octavo.

Para la 1991-1992 se presagiaba lo peor. Pero Careca, se echó el equipo al hombro. Con deudas, dificultades y sin Dios, muchos temían lo peor.

Pero, ante otras bestias de equipos como Juventus o Milan, el Napoli de Careca, esta vez como cabeza de equipo quedó cuarto, garantizando competición continental (Copa UEFA), recursos y dignidad.

Careca se alzó como líder del equipo con 15 goles en Serie A más dos más en Coppa. Gianfranco Zola se convirtió en “hombrecito” y marcó 11 dianas, aparte de ser mozo de espadas del brasileño. La dignidad estaba a resguardo.

La 1992-93 para Napoli fue tétrica: puesto 11. Careca casi no anotó goles (siete en Serie A) y la dirigencia no aprovechó la bocanada de aliento que el “Calvo” le dejó en la temporada I post Maradona para rearmar el equipo. A sus 33 años decidió que debía continuar su vida en Japón, mientras el club, se iba hundiendo poco a poco.

Napoli se paseó en la zona baja de la tabla hasta que en 1998 descendió. Un ascenso en el 2000/01 para descender esa misma temporada les laceró en la etapa más humillante: jugar Serie C. Recién en la 2007/2008 volvió a la Serie A.

Careca, a la sombra de Maradona, es uno de los héroes de esa época gloriosa de los celestes. Los napolitanos se lo reconocen. El mundo también debería hacerlo.