Claude Makelele, el equilibrista del futbol

En un equipo, cada uno tiene su función. Cada uno debe saber lo que tiene que hacer para que el equipo funcione bien, para que el equilibrio sea perfecto. Una vez que aceptas esto, te entregas al cien, con un entusiasmo enorme”, declaró en alguna ocasión el mediocampista francés más importante de los últimos años, el jugador que solo se notaba cuando se marchaba de sus equipos, el  jugador que hizo que el medio recuperador nuevamente tuviera los reflectores encima: Claude Makelele.

Nacido un 18 de febrero de 1973 en la ciudad de Kinshasa, en el entonces Zaire, el joven Makelele no supo lo que era crecer en el continente africano, pues a la edad de 4 años se mudó junto con sus padres a Francia, país que lo acogió como a uno más y que le dio la oportunidad de tener sus primeros contactos con el balón; su apellido significa “ruido” en dialecto lingala, pero contrario a esto, el jugador decidió que su forma de destacar era sin hacer el mayor ruido en sus equipos.

Claude Makelele en sus inicios en el Nantes

Debutó en Primera División con el Nantes en el año de 1992, y tras un inicio complicado, se hizo de la titularidad en un equipo que tenía en la mira un título que no conquistaban hacía más de 10 años; finalmente, y luego de varios intentos, lograron ese objetivo en el año de 1995, donde Makelele se convirtió en el eje del equipo donde destacaban otros futbolistas como Kristian Karembeu y Patrice Loko, pero donde Claude, a pesar de trabajar para los demás, era uno de los futbolistas más importantes del equipo, el encargado de dar el equilibrio.

Luego de un año en el Olympique de Marsella, Makelele llegó al futbol español en el año de 1998, al Celta de Vigo, siendo la pieza que le faltaba a un equipo donde ya destacaban los rusos Alexander Mostovoi y Valeri Karpin, pero al que le hacia el jugador que cubriera las espaldas de estos cuando se lanzaban al frente; conforme a su filosofía, Claude se dedicó a ser el enlace entre defensa y delantera, siendo pieza clave para que el club pudiera aspirar a los primeros lugares de la tabla y que finalmente le valió ser transferido al Real Madrid en el año 2000, por la cantidad de 14 millones de euros.

Claude Makelele en su etapa merengue

Llegó a un Madrid que iniciaba la época Galáctica, en donde lo importante eran el ataque y los goles; sin embargo, Vicente del Bosque ubicó en la posición que mejor sabía hacer, trabajar para los otros, consiguiendo de esta forma formar un equipo que luego de varios tropiezos pudo levantar una Champions en el año 2002 y en donde Makelele se ganó el reconocimiento del mundo futbolístico, siendo considerado por el escritor Juan Villoro como  “el cartero de una novela epistolar”, ya que como lo explicó: “no escribe las cartas, no hace las jugadas decisivas, pero comunica a los demás, recupera balones y se los da a lo que se deben lucir”; estaba en la cúspide de su carrera, pero una gran decepción estaba por llegar.

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Para el 2003, el Madrid consolidó aún más su estirpe galáctica con la llegada de David Beckham, por lo que Makelele buscó un aumento de salario, algo que estuviera acorde a su aporte en el campo; pero Florentino Pérez se lo negó y le abrió la puerta de salida del equipo, declarando “No echaremos de menos a Makelele. Vendrán otros jugadores jóvenes que lo harán olvidar”. Dicha decisión fue criticada por jugadores como Zinedine Zidane y Steve McManaman, pero no fue suficiente para hacer que se quedara y por ello se marchó al Chelsea, que en ese tiempo iniciaba su proyecto para ascender a la cumbre del futbol, ubicando al francés como el punto de equilibrio de un equipo que estaba hambriento de triunfos.

Claude Makelele en su presentación con el Chelsea

A la par, ya era un indiscutido en la selección francesa, en la que probó las mieles amargas de los fracasos del Mundial 2002 y de la Euro 2004, torneo en el que anunció que se retiraba del conjunto nacional; no obstante volvió para el Mundial 2006, en donde resulto vital para el subcampeonato de los Blues, pues ubicado a las espaldas de Zidane y de Viera, Makelele fue el soporte sobre el cual Francia logró llegar a la final, teniendo que conformarse con el segundo lugar. Luego de un nuevo tropiezo en la Euro 2008, Claude dijo adiós definitivamente al equipo nacional francés.

En sus cinco años en el Chelsea, Claude Makelele se convirtió en una pieza inamovible para el esquema del portugués José Mourinho; fue votado en varias ocasiones como el jugador favorito por la afición y ganó un sinfín de títulos, siendo el punto álgido de su trayectoria la final de la Champions en el 2008, partido que disputó de principio a fin y que hubiera coronado su estancia con los blues de manera perfecta; sin embargo se tuvo que conformar con el subcampeonato, y tras ese partido, dijo adiós al cuadro londinense.

Regresó a Francia en el 2008 para jugar en el PSG y luego de tres temporadas en las que siguió mostrando un gran nivel, en el 2011 anunció su retiro del futbol, pues ya sabía que era lo que quería: ser director técnico. “Me di cuenta cuando empecé a ejercer de entrenador en el campo. Daba instrucciones, ubicaba a todo el mundo y como consecuencia de ello ya no desempeñaba mi papel de jugador. En ese momento comprendí que había que pasar a ser testigo”, declaró sobre su decisión de ser entrenador, posición en la que pretender implementar algo que siempre lo caracterizó, el equilibrio.