Es difícil que un jugador se consagre como ídolo de un equipo, pues además de mostrar un gran talento, también debe reunir una serie de características que pocos pueden presumir; no obstante, de cuando en cuando, surgen jugadores que son capaces de asumir el rol de líderes en sus equipos, y que a pesar de que pueden cambiar, no se permiten disminuir su nivel, por lo que llegan como buenos jugadores y se van siendo vitoreados por la afición. Un ejemplo de este tipo de jugadores es Claudio López, mejor conocido como el “Piojo”.

Nacido un 17 de julio de 1974 en la localidad de Rio Tercero, perteneciente a la provincia de Córdoba, en Argentina. Claudio, desde muy pequeño, mostró una habilidad sobresaliente con el balón, y si a eso le se agrega la peculiaridad que le daba el ser zurdo, fue solicitado por una serie de equipos para que se integrara a sus divisiones inferiores: Huracán, Independiente, Estudiantes y Atlético Universitario fueron los equipos en los que el Piojo hizo el trabajo de juveniles, pero fue en Racing donde encontró el lugar ideal y fue con ese club con el que se presentó en Primera División en el año de 1992.

Claudio López cuando jugaba con el Racing

En su primer año, el Piojo López trabajó para hacerse titular en el equipo; luego de que su calidad quedará comprobada, ya no tuvo competidor posible, sobre todo luego de sus brillantes actuaciones en la cancha de River Plate y que ayudaron a que el club lograra el subcampeonato luego de más de 20 años de no estar en los primeros lugares. Su talento llamó la atención del futbol europeo y por ello en el año de 1996 el Valencia pagó cerca de 4 millones de dólares por el jugador, siendo ovacionado por todo el estadio el día que jugó su último partido como jugador del club.

Llegó al cuadro valenciano cuando este estaba en plena transformación, pues se buscaba un equipo competitivo capaz de hacerle frente a los poderosos de la Liga de España; Claudio López fue el elegido para ser el encargado de guiar el ataque del Valencia por la banda izquierda, y en compañía de jugadores como Adrien Illie y Gaizka Mendieta se consolidó como el referente de un equipo que tenía en el contragolpe su principal arma, estilo que no era muy vistoso, pero que resaltaba de mejor forma la velocidad y el talento del argentino.

El Piojo cuando estaba en el Valencia

Tras dos ciclos de formación, el equipo comenzó a habitar en la parte alta de la tabla, gracias sobre todo a los goles de Claudio, que alcanzó el subliderato de goleo en España solo por detrás de Raúl; sin embargo, sus tardes de mayor gloria las vivió frente al Barcelona, equipo al que le anotó un total de 12 goles en 15 partidos, convirtiéndose en un ídolo de la afición naranjera, quien lo despidió con mucho pesar luego de que fuera anunciado su traspaso a la Lazio en el año 2000.

Lee también   RetroSapiens: Sócrates, el doctor

Durante todo este tiempo, el Piojo ya se había ganado un lugar en la selección argentina, con la que disputó el Mundial de 1998, evento en el que quedaron varados en cuartos de final luego de caer ante Holanda. Para la siguiente eliminatoria mundialista, el jugador trasladó su buen momento a la selección y fue uno de los artífices de la gran eliminatoria de Argentina rumbo al Mundial 2002, convirtiéndose en favoritos para el título y Claudio en una de las principales figuras a seguir. Sin embargo, su traspaso a la Lazio no fue lo esperado y eso también se reflejó en su rendimiento en la selección, pues poco pudo hacer para evitar que la albiceleste fuera eliminada en la primera ronda, lo que a su vez supuso el final de la estancia del jugador en su selección.

Luego de cuatro años en los que no tuvo un buen rendimiento en la Lazio, parecía inminente su regresó al equipo naranjero; sin embargo un nuevo destino se hizo presente y Claudio no dudó en aceptar: el América lo anunció como su refuerzo estrella en el 2004. A pesar de las expectativas generadas, el Piojo no pudo mostrar su máximo nivel, propiciado en gran medida por el mal paso del equipo. Lo mejor estaba por venir para la siguiente temporada.

América conformó un espectacular cuadro a la ofensiva en donde Cuauhtémoc Blanco, Kléber y el Piojo López eran los responsables del ataque azulcrema y luego de tres años condujeron al equipo a un nuevo título en el Clausura 2005, siendo el argentino un jugador fundamental, y convirtiéndose a partir de ese momento en uno de los jugadores favoritos de la afición amarilla, y aunque no volvieron a conquistar el título de Liga, la entrega y el profesionalismo del jugador nunca estuvieron en duda, ganándose un lugar en la historia del equipo.

Tras salir del América en el año 2007, regresó al club de sus amores, el Racing equipo que no atravesaba por un buen momento y en donde no pudo repetir sus actuaciones de antaño, razón por la que tuvo que salir del equipo, no obstante, el cariño de los hinchas nunca estuvo en tela de juicio; salió de equipo en el 2008, para jugar en la MLS, concretamente en el Kansas City Wizards, donde nuevamente volvió a demostrar su talento y se convirtió en un ídolo de la afición; no obstante que el retiro estaba cerca, todavía se dio tiempo de jugar en el Colorado Rapids, club donde se retiró en el 2011.

“Siempre entendí que el camino de la confrontación no era el adecuado. Nunca fue un jugador conflictivo. Si no polemicé fue porque siempre entendí que yo en un grupo estaba para sumar y no para restar”, declaró el Piojo en una entrevista. No obstante, sus actuaciones demostraron que no solo se sumó al grupo, sino que se transformó en el guía y sobre todo, en un consentido de la afición.