Colombia 1986: El único país que rechazó realizar un Mundial

Cuando Colombia negó poder hacer la Copa América recién finalizada el sábado se desempolvó tímidamente esta historia. Pero, ahora que Montreal renunció a albergar juegos del Mundial de 2026 (con el respectivo rumor de una bajada de Canadá) bien vale la pena repasar que en 1986, Colombia fue el único país, hasta ahora, en rechazar un Mundial.

Algo, impensado en nuestros días. Hacer un Mundial es prestigio para los países que lo albergan, hacer caja con turismo.

¿Hubiese existido “Gol del Siglo” en Colombia? ¿Mano de Dios? Nunca lo sabremos. Lo cierto es que México terminó llevándose toda la gloria de un Mundial inolvidable.

Se quedó corta

Colombia había sido elegida para albergar el Mundial 86 poco después de Alemania 1974, es decir que contaba con doce años para cumplir las exigencias de la FIFA.

La idea del Mundial colombiano nació a principios de 1973, cuando el dirigente barranquillero e integrante del Comité ejecutivo de la FIFA, Alfonso Senior comenzó a trabajar por la candidatura. En mayo de 1974 llegó al país una comitiva de la máxima entidad del fútbol, que recorrió Bogotá, Cali y Medellín, entre otras ciudades. Colombia fue el único estado que mostró interés por organizar dicho certamen y el 9 de junio de 1974 se confirmó la noticia.

Todo aquello se celebró con júbilo. La visita de la entidad global llevó tapas de periódicos y el colombiano elevó su autoestima. Los cafeteros aceptaron el reto y se propusieron trabajar para llevar a cabo un buen mundial.

Un cuaderno pesado

Quedará para el debate en la historia. Algunos, dicen que Colombia no tuvo ánimo de levantarse de su situación histórica para atender el evento. Otros, aseguran que era quimérico realizar un Mundial con tantas penurias. Lo cierto, es que hacia 1980, FIFA les exigió los siguientes requisitos en un cuaderno de cargos:

-12 estadios con capacidad mínima de 40.000 personas para la primera fase.

-4 estadios con capacidad mínima de 60.000 personas para la segunda fase.

-2 estadios con capacidad mínima de 80.000 personas para el partido inaugural y la final.

-Una torre de comunicación en Bogotá.

-Congelamiento de las tarifas hoteleras para los miembros de la FIFA a partir del 1 de enero de 1986, entre otros.

-Emisión de un decreto que legalizara la libre circulación de divisas internacionales en el país.

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Una flota de limusinas a disposición de los directivos de la FIFA.

Una red de trenes que permitiera comunicar a todas las sedes.

-Aeropuertos con capacidad para el aterrizaje de aviones tipo jet en todas las sedes.

-Una red de carreteras que permitiera el fácil desplazamiento de la afición.

Colombia, aún con zonas rurales muy difíciles de interconectar, preocupaba a la FIFA por el desplazamiento de turistas. Por eso el petitorio de tren, aunque las autoridades aseguraban que había aeropuertos suficientes.

También fue criticada la obligatoriedad de dos estadios para 80.000 personas y otros cuatro con 60.000, algo sumamente exagerado para la época.

A principios de 1982 estas obligaciones no estaban ni cerca de ser cumplidas y entonces la FIFA comenzó a presionar al gobierno colombiano para que avanzara en las obras o confirmara su renuncia. Esas presiones se sumaron a las que habían nacido dentro de la misma Colombia, ya que varios sectores veían en el Mundial un despilfarro de dinero y recursos que la nación no estaba en condiciones de afrontar.

Y aparte, el fenómeno del narcotráfico empezaba a aparecer en el ambiente, amenazante.

El presidente Belisaro Betancourt

Fin de un sueño

El 5 de noviembre de 1982, fue el mismo presidente Belisario Betancourt quien dio la triste noticia: “Como preservamos el bien público, como sabemos que el desperdicio es imperdonable, anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol 1986 no se hará en Colombia. Previa consulta democrática sobre cuáles son nuestras necesidades reales no se cumplió la regla de oro consistente en que el Mundial debía servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos muchas otras cosas que hacer y no hay ni siquiera tiempo para atender las extravagancias de FIFA y sus socios».

Las reacciones no se hicieron esperar. Alfonso Senior, ideólogo de Colombia ´86 declaró con crudeza: “Colombia es un país enano al que no le quedan bien las cosas grandes. Y la empresa de realizar el Mundial es un compromiso grande. Yo quería para Colombia algo de ese porte, y Colombia me falló».

“Nos vemos en Colombia 86” fue el mensaje que se mostró en el Santiago Bernabeu en la final del Mundial de España 1982, el mensaje que nunca se cumplió.

En medio de la vorágine de buscar sede nueva, México levantó la mano. Ya había hecho un inolvidable Mundial, en 1970, donde brilló Pelé. El resto de la historia, ya la sabemos.