¿Cómo y qué era un penal largo?

Es uno de los secretos mejor escondidos de Sudamérica. El penal largo fue una modificación a lo estructurado por la International Football Association Board en cuanto a tiros libres cerca del área. Cómo lo indica el nombre, es un penal más largo, de unos 25 metros de distancia al arco, sin barrera y con disparo directo.

Fue usado en Chile y duró nada más seis meses. No tuvo tanta vida como su compañero al margen de la ley en la MLS, los recordados “Shoot-outs” en la que en vez de definición por penal, la resolución venía por una carrera con balón del ejecutante de la pelota quieta. Que no era tan quieta.

Vamos al penal largo: Solo se implementó en la Copa de Chile (primera división) por seis meses, los primeros de 1990. La regla exacta decía lo siguiente:

Para los efectos de lo que se dispondrá a continuación, se trazará a 25 metros de la línea de meta una línea discontinua que cruzará el campo (…). Cuando se conceda un tiro libre directo (…) en la zona comprendida entre la línea de meta y la discontinua, todos los jugadores, con excepción del ejecutante, deberán ubicarse a no menos de 9,15 metros detrás o a los costados del balón, sin entorpecer la ejecución del tiro libre”.

“El ejecutante podrá decidir si realiza el lanzamiento desde el mismo lugar en que el árbitro cobre la falta, o si lo efectúa desde un punto ubicado en el semicírculo del área grande. El remate tendrá que ser un tiro franco hacia el arco. No se puede realizar un pase. En caso de ocurrir, el árbitro deberá sancionar un tiro libre indirecto, a favor del otro equipo. Los compañeros del jugador encargado de servir el tiro libre sin barrera, deben ubicarse a 9.15 metros, hacia los costados o hacia atrás del ejecutante. El arquero se podrá mover, siempre y cuando respete la distancia”. Si el arquero ataja el tiro, o si pegaba en un palo, la pelota seguía en juego.

Explicación del «penal largo» en un diario de la época

Éxito y contexto

Según recoge la revista “Un Caño”, “durante los partidos disputados en la fecha del sábado 17 y domingo 18 de marzo se convirtieron 63 goles, de los cuales 18 vinieron a través de los tiros libres sin barrera. Es decir: el 28,5% del total de los tantos llegaron gracias a la modificación del reglamento. Cuatro goles fueron en el mismo partido, un Everton-Wanderers donde un pateador de cada equipo se ganó la fama de especialista por meter dos goles por la misma vía”.

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Chile en cuanto al fútbol, no vivía un momento feliz. Estaba reciente el triste episodio del “Condorazo”, la simulación de cortada de un arquero chileno en una visita por eliminatorias a Brasil, lo que le costó ser borrado de la eliminatoria a Estados Unidos 1994 por castigo. La historia la contamos aquí.

Aparte, el país se estaba desperezando de la caída de la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet y había una tendencia general de la sociedad a innovar y aplicar nuevas reglas en parámetros establecidos.

La medida gozaba de aceptación en el público y prensa especializada: los goles aumentaban y daba más emoción a los partidos. Se estrenaría la medida con la primera fecha, el clásico chileno entre Universidad de Chile o Colo Colo, pero no hubo ninguna ejecución y aparte, terminó 0-0.

El recordado «Torpedo» Núñez, fallecido en 2008

Al haber nuevo formato, aparecen quienes le toman la “caída”. Alfredo “Torpedo” Núñez, del equipo Palestino, fue el mejor realizador desde los 25 metros, pues se quedó con el récord de 13 goles en 15 ejecuciones desde la media luna, de donde se ejecutaban estas faltas.

El último penal largo fue el 3 de junio de 1990. Lo marcó Sergio Díaz y fue el 1-0 del 3-2 que sirvió a Colo Colo para ganar la final a Universidad Católica.

LA FIFA fue a verlo

El revuelo que generó en la zona sudamericana llevó a que Julio Grondona, el sempiterno presidente de la Asociación Argentina de Fútbol y en ese momento, vicepresidente de la FIFA se apersonara para observar la curiosa definición.

A la salida de un gran cena de camaradería organizada por los dirigentes locales del fútbol con el fin de agasajarlo (encabezada por el presidente de la federación, Abel Alonso), el argentino sembró la incertidumbre: todo cambio le parecía interesante, pero debía ser estudiado en profundidad, observando una gran cantidad de partidos, sin importar que añadiera atractivos al espectáculo y que el público lo disfrutara.

La apertura a que se globalizara la medida emocionó más. Sin embargo, por motivos que la prensa chilena no logró explicar claramente (algunos dicen que tras bambalinas fue el mismo Grondona quien pidió parar estas definiciones y volver al reglamento tradicional) solo duró un semestre, pero, quedó para los niños en la calle como una forma divertida de resolver faltas y hasta el día de hoy, es una divertida anécdota del fútbol chileno.

No hay recopilaciones de goles de esta modalidad, pero sí encontramos un partido que tuvo un gol con penalti normal y otro, con largo.