El fracaso de los colombianos del «Cartel de Valladolid»

Luego del Mundial Italia 90, hubo un equipo que sorprendió al Mundo. En Sudamérica ya sabían de la calidad de esta selección, que se potenció mucho más para la siguiente edición en Estados Unidos.

Carlos “Pibe” Valderrama, Leonel  Álvarez, Freddy Rincón, René Higuita, con sus locuras… la colombiana fue una selección que gustó y enamoró. Y colocó a Francisco “Pacho” Maturana, como uno de los técnicos más codiciados del momento.

Real Madrid lo quería, pero, en uno de sus momentos más angustiantes de su historia,  tuvo que llamar a Radomir Antic para salvarse del desastre. Y él sacó 19 de 20 puntos posibles. Y se quedó.

Valladolid, equipo sempiterno de media tabla, ya había asegurado Leonel Alvarez .Para traer a Maturana no fue fácil, porque hubo que ajustar la cuota de los socios abonados del equipo. La afición aceptó con ilusión. Al terminar la cita global, Maturana viajaba al fútbol español

Su primera temporada, la 1990-1991, fue medianamente decorosa. El cuadro terminó séptimo en  la campaña, algo aceptable, pero que dejaba dudas.

Para la 1991-92, se aprieta más el cinturón a los aficionados con la promesa de «El Dorado» colombiano: Llegan Carlos “Pibe” Valderrama, procedente del Montpellier y René Higuita. Una colombianización total del cuadro pucelano. Y de nuevo, la ilusión.

Fue bautizado como el «El Cartel de Valladolid», en clara alusión a los carteles de la droga que azotaron Colombia en esa época y que por cierto, estuvieron muy cerca de sus jugadores principales, sin exceptuar los mencionados.

«El Loco» Higuita

Pero todo fue desastroso. En la primera mitad del año, solo de la jornada 7 a la 10, Valladolid no estuvo en zona de descenso. El resto de la temporada se paseó del puesto 17 al 20.

A Higuita le gritaban: “Pásame un gramo, pásame un gramo”, haciendo referencia al problema de Colombia con el narcotráfico. Por otro, lado el ‘Pibe’ había sufrido una curiosa situación con Míchel en un enfrentamiento con el Real Madrid. El español en un tiro de esquina le agarró los genitales a Valderrama y los hinchas del Valladolid le cantaban: “Valderrama, Míchel te ama”. A René Higuita lo llamaban “delantero frustrado” y en general a los tres jugadores colombianos les hacían bromas por su pelo.

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La famosa «tocada de huevos» de Míchel

Las críticas e insultos llegaron a tal punto que Maturana pensaba seriamente no alinear a sus compatriotas en los partidos de local y solo hacerlo de visitante. El primero en irse sería Higuita en diciembre: “No estoy bien. La cabeza no me responde. Si el culpable de lo que pasa soy yo, se sabrá más adelante”, dijo el arquero que regresó a Atlético Nacional. Fue uno de los más goleado de la primera vuelta, con 23 goles encajados. No llegó a la pausa de navidad y solo estuvo 17 partidos.

Para terminar de completar el club vivía una situación económica difícil y se le debía plata a los jugadores. El segundo en salir sería Valderrama (17 partidos y un gol) que en enero llegó al Deportivo Independiente Medellín, el samario ya tenía experiencia en Europa con el Montpellier pero en Valladolid nunca encontró su nivel. Poco después se marchó Leonel Álvarez que se unió al América de Cali.

Los análisis de la época fueron claros: Higuita concedía muchos goles y capaz el público español no estaba acostumbrado a sus locuras. Valderrama casi no aportó goles y sumó poquísimos pases a gol. El que medianamente rendía era Álvarez, mediocampista todo terreno, pero terminó siendo salpicado.

Maturana aguantó el diluvio, pero en la fecha 29 fue echado. No pudo hacer nada: una plantilla desarmada y endeudada para pagarle a los colombianos no tuvo mayor motivación para salvarse y terminó descendiendo. Fue tras una reunión de siete horas de la directiva que se tomó la decisión de echarle. A excepción del presidente, el resto de los directivos  quería botarlo en febrero y no en abril.

Maturana con sus muchachos

Maturana, después del Mundial USA 1994 regresó a España, con Atlético de Madrid. Hubo tufo a venganza, pues en la primera fecha se cenó a Valladolid, 6-0. Sin embargo, el equipo naufragó y no tuvieron tanta paciencia como en Pucela: «Cuando empezó la Liga le metimos seis al Valladolid. Entonces, vino la tragedia. Pirri fue el primero: fractura de tibia y peroné. Simeone: fractura de clavícula. Después, Caminero, rotura de no sé qué ‘güevonada’. Ahí se acabó el proyecto», lamenta.