El aficionado noventero del fútbol español, en especial el latinoamericano por la fuerte migración gallega en el continente, debe guardar con cariño en su memoria aquel “Súper-Depor”, una versión extraordinaria e histórica del Deportivo La Coruña que incluso muchos románticos califican de ser la mejor de la historia a pesar de que su siguiente camada, el “Euro-Depor” sí lograra el título de liga.

Entre 1992 y 1995 se armó un cuadro de ensueño. El conjunto blanquiazul tuvo un presidente bien particular: Augusto César Lendoiro, político y empresario gallego, hoy es Consejero Independiente del Comité del Club Santos Laguna y Territorio Santos Modelo. Cumplió el sueño de convertir al “Depor” en un equipo temido en Europa, aunque con la consecuencia de arrastrar por años una crisis institucional y deportiva por no saber administrar el gasto en el mejor momento de la institución.

El inicio

En el verano de 1992, el Deportivo acababa de completar su primera temporada en Primera División en 20 años evitando el descenso en la promoción y su presidente prometió una plantilla que le iba a hacer frente a Real Madrid y Barcelona. Para mucho fue un chiste, pero Lendoiro iba en serio.

Bebeto y Mauro Silva, fichajes estelares

En un frenético mes de junio, había conseguido los fichajes de Mauro Silva (Bragantino), Aldana (Real Madrid), Ramón (Sevilla) y Juanito (Compostela). Pero faltaba la guinda del pastel: Bebeto, un delantero brasileño de 28 años que acababa de proclamarse máximo goleador del Brasileirao militando en el Vasco da Gama; un jugador consolidado en la selección brasileña que justo cuando el dirigente viajó a Río de Janeiro para cerrar el fichaje, Borussia Dortmund quería arrebatárselo.

Las habilidades del presidente para fichar a dos futuros campeones del mundo pasaron desde complacencias exóticas (“Vais a tener dos carros y seis pares de boletos a Brasil al año”, eran parte de las promesas), así como un fabuloso verbo para negociar.

En la cima

“Creo que se exagera sobre mi forma de negociar, pero no creo que sea mentira que las playas de Galicia tengan cierto aire con Copacabana y que la vida en Alemania es dura”, soltó años después en una entrevista. Claro, sin contar que esas playas son las más frías de España.

Con semejante plantilla y dirigidos por Arsenio Iglesias, habían ganado las cinco primeras jornadas y a la sexta, tocaba la primera gran prueba: Real Madrid visitaba Riazor. Parecía que iba a ser un triunfo de rutina pues a la media hora ganaba 0-2 en Riazor. Pero, apareció el astro brasileño, Bebeto, quien marcó dupleta, más un autogol agónico, significó un inimaginable 3-2. Los gallegos venían en serio, capitanearon la tabla durante buena parte del torneo, pero hacia el final el equipo fue cediendo y terminó tercero, hecho que sirvió para mostrarse en la Copa  UEFA. Bebeto fue el máximo goleador con 29 dianas.

La campaña siguiente, la 93/94 fue cuando se pellizcó la gloria. El equipo, con la misma columna vertebral, se refuerza con Donato, Voro y Manjarín. El tramo final de ese campeonato fue una lucha encarnizada contra el Barcelona, que dejó una definición de infarto que muchos recuerdan.

15 de mayo de 1994. En la última fecha de la campaña, Deportivo lidera la tabla con 55 puntos y Barcelona aspira al título con 54. Recordemos que eran dos puntos por triunfo, así que, Barcelona debía ganar al Sevilla en el Nou Camp y ligar que Valencia sacara al menos un empate de Riazor. Si ambos llegaban a 56 puntos, predominaría el abultado gol average de los culés.

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El drama

Arrancaron los encuentros. La alegría estalló al norte de España, pues Simeone abrió el marcador para el Sevilla. La alegría duró poco: para la tropa de Johan Cruyff dieron vuelta los goles hasta terminar con un cómodo 5-2. Al norte, se encontraron con un Valencia inspirado, que contuvo a los blanquiazules y que años después, reconocieron que fueron estimulados económicamente por Barcelona para ganar. Sin embargo, al 89 apareció una oportunidad única.

Nando era derribado en el área del Valencia por Serer. Penal. Un gol y se rompía el 0-0. Un gol y el modesto sería campeón. Todos miraban a Bebeto, pero parecía no tener el valor suficiente para tamaño momento histórico. Finalmente, fue el bravo Miroslav Djukic quien se paró frente al manchón. Un disparo soso fue directo a las manos de José Luis González, quien celebró como si fueran ellos los campeones de liga. Final del partido, el título viajó a Barcelona y una afición desconsolada bajó de la grada para aupar a su valiente equipo. A Djukic el recuerdo triste le persigue todavía.

El fatidico penal de Djukic

Liaño, portero de la temporada, apuntó tras el encuentro al ser preguntado sobre la actitud del Valencia: “arrieros somos y en el camino nos encontraremos”. Lo que igual no se imaginaba el portero gallego es que fuesen a encontrarse tan pronto y que la revancha sería tan dulce. Era la final de la Copa del Rey de la temporada 94/95. El SuperDepor levantaba su primer título tras vencer a los chés por 2 a 1 en la final, gracias a los goles de Manjarín y de Alfredo. Este último tras un gran cabezazo ante la mirada atónita de Zubizarreta.

Sabor a recancha: Copa del Rey del 95

El final de Súper-Depor y el nacimiento del Euro-Depor

Este mítico equipo se desboronó cuando Arsenio Iglesias se marchó en el verano de 1995. Luego dirigió Benjamín Toshack, quien aunque ganó la Supercopa de España al Madrid, vio despedirse a Bebeto del equipo, y aunque Rivaldo y otros cracks llegaron a reforzaron, no pasaron del 9° puesto en la 95/96. Aunque en la siguiente quedaron terceros, en la 97/98 bajaron hasta el penoso 12° lugar.

El equipo se rearmó para la 1999/2000 y nació el “Euro-Depor”, una versión que en lo numérico fue más exitosa que el Super-Depor. El club coruñés se cobró una deuda que el fútbol le debía, al lograr el título liguero. Los Songo’o, Naybet, Djalminha, Turu, y especialmente un muy rendidor Roy Makaay redondearon una campaña excepcional, y consiguieron lo que seis años antes se había escapado. En aquel ‘segundo’ Súper-Depor seguían jugando Fran, Mauro Silva y Donato, representantes de la primera época dorada del club a principios de los 90. Lograron la liga, con 69 puntos sacándole cuatro de ventaja al Barcelona.

Por fin, la ansiada liga. La única que han ganado en su historia

Cuatro años después, lograrían un hito: Perdieron en cuartos de final 4-1 en San Siro ante el campeón Milan y en Riazor dieron vuelta 4-0. Llegaron hasta semifinales.

Lamentablemente, después vendría una época de crisis, por deudas. Sin embargo, todo coruñés mayor de 30 años sonreirá al recordar esa hermosa épóca.