Gheorghe Hagi, la leyenda del balompie rumano, el Maradona de los Cárpatos

El futbol necesita a los número 10, jugadores capaces de aportar fantasía y creatividad. Marcar goles forma parte de la misma esencia del futbol. Debería prohibirse que los partidos terminasen 0-0, con resultados de 3-2, 4-3, nuestros estadios estarían llenos”, declaró la máxima leyenda del futbol de Rumania, el jugador que vivió la mejor época del futbol de aquel país de Europa del Este, el jugador que se le llegó a poner a la par del Diego, ganándose el apodo de Maradona de los Carpatos: Gheorghe Hagi.

Nacido un 5 de febrero de 1965, el joven Hagi demostró su talento desde muy temprana edad, razón por la cual a los 18 años debutó en el Sportul Studentsc, en  donde además de su calidad también se reveló como goleador, coronándose campeón de goleo de la liga de Rumania, lo que a su vez, ocasionó que fuera traspasado en 1986 al club más grande de aquel país, el Steaua de Bucarest, equipo que acababa de proclamarse campeón de Europa.

En un principio, el trato era que el jugador únicamente disputaría la Supercopa de Europa ante el Dínamo de Kiev, sin embargo, su actuación resultó fundamental para derrotar al cuadro ucraniano lo que derivó en que ya no regresará a su anterior club, y que se quedará en el Steaua, club con el que ganó tres ligas y dos copas, además de disputar una final de Copa de Europa en 1989, que sin embargo no pudieron ganar, pues enfrente tenían al Milan de Arrigo Sacchi.

Ya consagrado como figura de su país, acudió con su selección al Mundial de Italia 1990, en donde compartió grupo con Argentina y en donde enfrentó por primera vez a Diego; el partido terminó empatado a un gol y para Hagi significó adoptar para siempre el apodo de Maradona de los Carpatos, no solo por su talento, sino también por lo que significaba para su selección. Rumania quedo varada en octavos de final, pero para el rumano significó un gran aprendizaje que se vería reflejado cuatro años después.

El fin del comunismo en Europa del Este significó que Gheorghe Hagi pudiera emigrar a Occidente, siendo el Real Madrid el equipo que se hizo con los servicios del jugador, en donde hizo una gran amistad con Hugo Sánchez; sin embargo, no pudo demostrar todo su potencial, por lo que luego de dos temporadas y 15 goles fue traspasado al Brescia de Italia, en donde volvió a demostrar todo su futbol, ganándose otra comparación con el Diego: parecía que su talento estaba para equipos considerados chicos y para su selección.

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Llegó el Mundial de Estados Unidos 1994 y fue ahí donde Gheorghe Hagi se consagró como una leyenda del futbol: liderando a la llamada Generación de Oro del futbol rumano, Hagi demostró un gran nivel: “En Estados Unidos yo era una bomba. Tenía una gran ambición y pasé esa ambición a mis compañeros de la selección. Cuando te despiertas, tienes que pensar en lo que quieres lograr y hacer que las cosas sucedan”.

Rumania terminó en primer lugar de su grupo, y en un memorable partido de octavos de final, derrotó a Argentina por marcador de 3-2, partido en el que ya no estuvo Maradona por causa de su suspensión. Por primera vez el cuadro rumano estaba en cuartos de final, pero fue ahí donde terminaron su camino, pues  enfrentados a la otra revelación del Mundial, Suecia, cayeron 5-4 en serie de penales.

Para Gheorghe Hagi ese Mundial le significó su vuelta al futbol español, esta vez con el Barcelona de Johan Cruyff, equipo que tras encadenar cuatro campeonatos seguidos, empezaba una época de renovación; parecía que el rumano era el jugador ideal para fundar un nuevo Barca, pero sus diferencias con el entrenador determinaron que no pudiera consolidarse en el club, y tras dos temporadas, salió al mismo tiempo que el entrenador holandés, en el año de 1996.

Parecía que su mejor nivel ya había pasado, pero el rumano demostró lo contrario al fichar con el Galatasaray de Turquía, club donde nuevamente tomó el rol de líder y lo condujo a ganar cuatro ligas y dos Copas, además de una Copa de la UEFA, en donde en otro memorable partido, derrotaron al Arsenal de Henry y Bergkamp, en tanda de penales por marcador de 4-1, redondeando la temporada con la conquista de la Supercopa de Europa ante el Real Madrid por marcador de 2-1. Al año siguiente, ya con 36 años, el rumano, dijo adiós al futbol.

En una ocasión, el Gheorghe Hagi fue cuestionado si alguna vez le molestó ser comparado con Maradona, a lo que contestó: “Nunca me molestó. Maradona era un gran, gran jugador. Fue un inmenso placer jugar contra el en 1990. Fue una motivación tenerlo adelante, como siempre que me enfrente a grandes rivales. No necesitaba que nadie me dijera antes del partido, intentaba hacer todo lo posible para demostrar de que estaba hecho”, declaró el legendario jugador.