“Cuando él juega, el equipo se conecta, nos entendemos mejor. Es raro que un delantero haga esa función, pero es que tiene un cerebro perfecto para el futbol. Sabe cómo hacer que los que lo rodean jueguen bien y se metan al partido”; así es como Sebastian Larsson, ex jugador de la selección sueca definía a Henrik Larsson, el delantero sueco por excelencia de los 90´s, uno de los máximos ídolos de la historia del Celtic  y el nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II

Hijo de inmigrantes originarios de la isla de Cabo Verde, Henrik Larsson nació en la ciudad de Helsingborg, el 20 de septiembre de 1971. Dio sus primeros pasos futbolísticos en el Högaborgs BK. Luego de 4 años en las divisiones inferiores del club, dio el salto al equipo más importante de la ciudad, el  Helsingborgs  IF en 1992; en solo un año con el club fue pieza fundamental para que el equipo consiguiera el ascenso a la Primera División de Suecia.

Larsson en sus años con el Feyenoord
Larsson en sus años con el Feyenoord

Tras conseguir el ascenso, el Feyenoord de Holanda se hizo con los servicios de Larsson en 1993; con el club de los Países Bajos fortaleció su estilo de juego, ayudó al club a ganar dos títulos de Copa y sobre todo, se ganó el llamado a la selección sueca, con la que disputó el Mundial de 1994, siendo una de los principales responsables de que el equipo terminara en tercer lugar, jugando seis de los siete partidos y anotando un gol en el partido por el tercer lugar frente a Bulgaria, a la que derrotaron 4-0.

Luego de 149 partidos y 42 goles con el cuadro holandés, el Celtic de Escocia lo contrató en el año de 1997; en el equipo escocés sería el guía que acabaría con el dominio que había ejercido el Rangers en la liga de Escocia, habiendo ganado  los 9 títulos en disputa hasta antes de la llegada del sueco. Tras ganar la liga en su temporada debut, el equipo adquirió un mayor nivel competitivo y en el 2000 le metieron la mayor goleada en la historia de Old Firm para el Celtic: 6-2 fue el marcador final, siendo Larsson uno de los principales responsables, anotado dos goles en el partido.

Larsson se convirtió en el jugador favorito de la afición del Celtic y el respondía en el campo con goles; en la temporada 2000-01 se convirtió en Bota de Oro europeo, anotando un total de 35 goles. Siendo el emblema del cuadro escocés, condujo al equipo a la final de la Copa UEFA en el 2003, donde no pudieron con el Porto, cayendo por marcador de 3-2; pese a la derrota, Larsson anotó los dos goles de su equipo y fue nombrado mejor jugador del partido.

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Los éxitos con el equipo escocés contrastaban con la irregularidad en su trayectoria en la selección: después del Mundial de 1994, no pudo a asistir a la Euro 96 y al Mundial de 1998 por que Suecia no calificó. Regresó a un gran evento en el 2000, a la Euro de Bélgica y Holanda, donde Suecia no supero la fase de grupos. Para el Mundial 2002, mostró su capacidad guiando a Suecia en el llamado Grupo de la Muerte, llevando a su selección a los Octavos de final, donde sucumbieron ante una de las revelaciones del torneo: Senegal. Pese a anunciar su retiro de la selección, volvió para la Euro 2004, donde llegaron a cuartos de final, cayendo en penales ante Holanda.

Pese a ser ya un atacante de 33 años, el Barcelona contrató al jugador en el año 2004, viviendo una primera temporada complicada debido a una lesión que incluso lo hizo pensar en el retiro. Sin embargo, se recupero y fue parte del plantel que consiguió la Liga 2004-2005. Para la siguiente temporada, ya completamente recuperado, mostró todo su futbol y alcanzó su momento cumbre en la final de la Champions 2006, cuando salió de la banca para poner dos asistencias y contribuir a que el cuadro culé consiguiera su segundo título.

Tras ganar el título de la Champions, volvió a su país para jugar con el equipo que lo proyecto a la cima, el Helsingborgs  IF. Sin embargo, tras la pausa que hace la liga sueca por el invierno, jugó a préstamo en el Manchester United, demostrando que estaba en excelente forma, convirtiéndose en un predilecto de la afición de Manchester, quienes le pidieron al jugador que extendiera su estancia, pero el jugador no aceptó  y regresó a Suecia, donde jugó dos temporadas más, hasta que anunció su retiro en el 2009.

Su popularidad en la liga escocesa hizo que en el 2006 fuera investido como Caballero de la Orden del Imperio Británico, un titulo que pocas veces se otorga a un extranjero, siendo la principal razón su aporte al futbol británico. Su impacto fue más allá y por ello, en el 2005 fue nombrado doctor Honoris Causa por la Universidad de Strathclyde, Escocia, por su contribución al deporte y la beneficencia. Mejor forma de premiar su trayectoria en el terreno de juego quizás no exista.