Hidetoshi Nakata, el japonés mas latino

Hay jugadores que marcan un antes y un después en la historia futbolística de un país; su estilo de juego, diferente al común denominador, los ponen por encima del resto y los vuelve auténticos íconos para el medio futbolístico, lo cual se hace aún más visible en países con poca tradición futbolística. Asia es un continente en donde no es muy popular el futbol, pero son el perfecto ejemplo de la definición anterior, tal como le sucedió al mediocampista de origen japonés, Hidetoshi Nakata.

Nacido un 22 de enero de 1977, el jugador que estaba destinado a marcar una inflexión en el futbol japonés creció en un ambiente en el que, contrario a los grandes cracks, no le gustaba el futbol: “Yo no era fan del futbol, no lo veía en televisión, menos en videos, de hecho, no me gusta ver ningún deporte. Sin embargo, leía mucho el manga de Supercampeones e intentaba hacer todo lo que hacían, sobre todo, aquella patada en la que uno pone el pie por encima del cuello”, declaró el jugador en una entrevista.

A pesar de que no le gustaba el futbol, su natural talento pronto lo encamino a este deporte; dicho talento inmediatamente lo diferenció de los jugadores tradicionales de Japón, en donde la disciplina y el esfuerzo siempre son lo más importante. Sin embargo, Nakata, parecía ser un latino, pues su comprensión del juego, su lectura, la pausa que le daba y los pases que ponía a sus compañeros le otorgaron el estatus de diferente.

Su ascenso en el futbol coincidió con la explosión del futbol nipón, siendo parte del equipo del país oriental que participó por primera vez en una Copa del Mundo, en 1998; como equipo novato, los nipones se fueron con tres derrotas, pero Nakata llamó la atención del mundo futbolístico, lo cual le ayudó a dar el salto al futbol europeo, convirtiéndose en el fichaje estelar de un equipo recién ascendió a la Serie A, el Perugia.

En algún momento de carrera fue conocido como el Beckham asiátiaco

Pero no solo en el terreno de juego era diferente, eso también se reflejaba fuera de él; contrario a la disciplina característica de su país, se transformó en un futbolista irreverente, que desafiaba lo establecido. Ello lo convirtió en un auténtico mito en todo su país, y sobre todo, también lo ayudo a dar el salto a un equipo de mayor nivel: la Roma se hizo cargo de sus servicios a inicios del 2001, siendo una pieza clave en la obtención del Scudetto, mostrando su mejor futbol.

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Siempre en busca de nuevos retos, el japonés no tardó mucho en el equipo romano; estar a la sombra del ídolo, Francesco Totti, lo hizo mudarse al Parma, en donde siguió mostrando su futbol con estilo latino, situación que lo convirtió en un jugador indispensable en el cuadro parmesano. Su mejor nivel también se vio reflejado en su selección, a la cual capitaneó en el Mundial 2002 y la condujo hasta los octavos de final.

Parecía que había llegado el momento de dar un salto aún mayor, pero ocurrió todo lo contrario, pues la buena fortuna se apagaba poco a poco, salió del Parma en el año 2004, para jugar en dos equipos más de la Serie A, Bologna y Fiorentina, en donde su baja de nivel se vio también afectada por una serie de lesiones que lo alejaron del alto rendimiento, ocasionado que el mismo jugador hablara de dejar el futbol a sus apenas 28 años.

Sin embargo, siguió en actividad por cumplir un viejo anhelo: jugar en la Premier League. Llegó al Bolton Wanderers en el año 2005, no obstante, las lesiones no lo dejaron en paz y por ello no pudo demostrar su futbol. Luego de haber terminado la campaña en Inglaterra y acudir a su tercera cita mundialista en Alemania 2006, Hidetoshi Nakata dijo adiós al mundo del futbol con apenas 29 años de edad.

“Aunque fuera mi carrera, siempre jugué al futbol por pasión. El dinero nunca fue una prioridad. Debido a la expansión de los negocios en el futbol, perdí mi entusiasmo y decidí que era el momento de retirarme”, declaró en una entrevista. A pesar de que se fue relativamente joven, su huella y su impacto en el futbol japonés permanecer por mucho tiempo.