Julius Hirsch, el mediocampista judío cuya memoria trascendió los tiempos

El 18 de noviembre, con bastante orgullo subía al escenario del auditorio de la Deustche Fussballbund (Federación Alemana de Fútbol), Campino, el popular vocalista de Die Toten Hosen, una conocida banda de punk alemán a recibir un premio.

Resultaron ganadores del reconocimiento Julius Hirsch, un galardón que otorga el ente rector del fútbol alemán a quienes han aportado a la lucha contra la discriminación, racismo o xenofobia, preferiblemente, haciendo guiños en el fútbol.

Die Toten Hosen colaboró con aficionados del Dusseldorf y otros equipos en acciones en contra de las crecientes muestras de odio de la ultraderecha y el movimiento neonazi. Sus actividades fueron integradoras.

El “Julius Hirsch” es un premio que se entrega desde 2005 y se institucionalizó para honrar la memoria del mediocampista, el primer judío en defender la camiseta de Alemania.

Como puede imaginar, fue una víctima más del Holocausto, pero tiene una historia interesante para contar más allá de su muerte.

El premio a la mejor iniciativa de integración

Ídolo de Karslruhe

Julius Hirsch era el menor de siete hijos. Tuvo una infancia difícil, pues su madre pasó  gran parte de su vida en un hospital psiquiátrico y de ello, nació en uno el 7 de abril de 1892. En 1898 se matriculó en Karlsruhe y terminó sus estudios con la madurez media. Luego asistió a una escuela comercial y luego completó un aprendizaje de dos años como empresario en la tienda de cuero Karlsruhe Freud y Strauss el 1 de octubre de 1908. Fue empleado de esta empresa hasta el 22 de marzo de 1912.

Como estudiante, Hirsch se unió al Karlsruhe FV en 1902 . Su primer equipo fue uno de los más fuertes en Alemania en los primeros años del fussball . De 1901 a 1905, el KFV ganó el campeonato del sur de Alemania cinco veces seguidas y se convirtió en subcampeón alemán en 1905. Pero siempre era visto como el juvenil suplente

El entrenador inglés William Townley, en enero de 1909, carecía de un ala izquierda para un partido contra Friburgo. Hirsch jugó un buen partido y marcó un gol, así que Townley lo puso en el primer equipo a partir de entonces. Esta temporada, en 1909/10, el equipo de la Südkreisliga tuvo una carrera cara a cara con el rival local y el campeón alemán del año anterior, el Karlsruhe FC Phoenix. El KFV finalmente ganó 3: 0 en un playoff, llegando a la ronda final y finalmente ganó la final del campeonato de fútbol alemán en Colonia el 15 de mayo por 1- 0 después del tiempo extra contra Holstein Kiel.

El pequeño y rápido volante era conocido por su postura inclinada y un fuerte disparo a la izquierda. Comenzó en la posición exterior izquierda, pero pronto cambió a una especie de enganche. Junto con Gottfried Fuchs y Fritz Förderer , formaron un tridente inolvidable, tan bueno que fue el tridente de la selección alemana.

El tridente del Karlsruhe

Hirsch hizo su debut el 17 de diciembre de 1911 en Munich en la derrota 1-4 contra la selección de Hungría . En su segundo partido internacional el 24 de marzo de 1912 en Zwolle, se desquitó notablemente: fue el primer internacional alemán en marcar cuatro goles en un partido en un empate 5-5 contra Holanda. Fueron sus únicos goles con la absoluta en siete partidos disputados.

Pero no todo fue alegría. Estalló la Primera Guerra Mundial y en 1914 se enroló en el ejército. Se desempeñó como soldado y estuvo involucrado en varias operaciones de guerra durante cuatro años. Al terminar, había alcanzado el rango de vice sargento y fue galardonado con la clase “Cruz de Hierro”

Vientos de noticias negras

Una vez finalizada la Guerra, Julius Hirsch regresó al Karlsruher, donde jugó durante seis años más, continuando con sus magníficos registros goleadores, y ganando con el equipo una nueva liga del sur de Alemania. En 1925, con 33 años, se retira del fútbol pero continúa como directivo y como formador de jugadores en la cantera en el club de toda su vida de la que él mismo había formado parte. Hasta que en 1933 es obligado a dejar el Karlsruher después de que Hitler ordenara, a todos los clubes del sur de Alemania, que debían expulsar a sus miembros de origen judío. Orden que el KFV cumplió. Según afirma el historiador alemán Werner Skrentny en su biografía sobre Hirsch se habría marchado sólo, no sin antes dejar constancia de su descontento, afirmando que, como él, muchos habían dado todo por la selección alemana, por el fútbol germano, e incluso su propia sangre por el país al combatir en la Primera Guerra Mundial.

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“Hoy leí en el diario deportivo de Stuttgart que los grandes clubes, incluido el KFV, tomaron la decisión de que los judíos deberían ser retirados de los clubes deportivos. Lamentablemente tengo que anunciar mi renuncia a mi querido KFV, donde he sido miembro desde 1902. Sin embargo, me gustaría mencionar que en el corazón de la nación alemana tan odiada hoy en día también hay personas decentes y tal vez aún más por el hecho y la sangre de los judíos alemanes, que han hecho a este país grande «.

Hirsch, despojado del fútbol, se vio en la obligación de vagar por Europa para subsistir. Tuvo diversos empleos: en la industria textil, en peletería, en comercio… e incluso, estando en París, si no fuera por compañeros judíos que también pelearon en el frente de batalla de la Primera Guerra Mundial, se hubiese suicidado.

Última foto de Julius

La cosa empeoró. Por presión familiar regresó a Alemania.  Unos años después de su regreso a Karlsruhe, su esposa evangélica se divorció de él en 1942 para protegerse a sí misma y a sus hijos Heinold y Esther de la persecución, lo que lo privó de la protección de un llamado » matrimonio mixto privilegiado «.

Los últimos instantes de Julius

En febrero de 1943, la Gestapo informó a Julius Hirsch, de 50 años, que tenía que ir a la estación principal para una «asignación de trabajo». Desde allí fue deportado junto con otros once judíos de Baden el 1 de marzo de 1943. A través de la estación central de Stuttgart fue enviado al campo de exterminio de Auschwitz. Llegó el 2 de marzo junto con 1.500 personas. Solo 150 personas de este transporte están registradas por su nombre en el libro de entrada del campo de concentración : el nombre Julius Hirsch no se encuentra, por lo que su rastro histórico se pierde aquí. Los historiadores asumen la ejecución inmediata de todos los judíos que no se mencionan en estos libros de entrada en la cámara de gas.

Sin embargo, nunca se sabrá la fecha y hora exacta de la muerte de Julius. Para la ley alemana, falleció el 8 de mayo de 1945.

Sus hijos no se salvaron a pesar del «divorcio». Fueron enviados al campo de concentración de  Theresienstadt, pero afortunadamente los rescató el Ejército Rojo en mayo de 1945.

Aparte del Premio a la Integración y Tolerancia Julius Hirsch, el recordado judío ha recibido muchos homenajes post mortem. El mismo Karlsruhe ha intentado lavar su historia con reconocimientos.

Sus amigo en el ataque de aquel Karlsruhe, Gottfried Fuchs (judío, que huyó a Canadá) junto a otros futbolistas judíos amigos se encargaron de mantener viva su memoria en la post-guerra. Hoy, su historia forma parte de la barbarie que no debe repetirse jamás