La historia de la valiente Confederación Africana y como se le “plantó” al poder europeo

El primer directorio de la CAF

Un hecho valiente en el fútbol africano cumple en este 2021, 55 años. Fue un acto de valentía de un continente históricamente marginado y que contrasta, mucho, con la realidad actual de la Confederación Africana de Fútbol, constantemente arrodillada a FIFA y a las potencias europeas.

Es bueno sacar esta historia a colación, pues como ha estado en boga el tema del Mundial cada dos años propuesto por el actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, repasar que el fútbol puede tener intereses políticos y económicos fuertes. África es uno de los continentes que apoya la propuesta y con este apoyo, más Asia y quizá Concacaf, pretenden aplastar con votos (cada país es un voto) a la posición firme de Conmebol y UEFA de mantener el formato actual.

Cuando nació la  Confédération Africaine de Football,  o CAF (se entiende igual en francés o español),  el continente negro vivía un momento crucial de descolonización de Europa. Muchos países reclamaron independencia entre los 50 y los 60 aprovecharon las secuelas que dejó la Segunda Guerra Mundial y la imposibilidad de mantener colonias de ultramar.

África necesitaba agruparse y muchos dirigentes del continente negro vieron la oportunidad de oro para, usando el vehículo del fútbol, unirse. El acta constitutiva de la CAF fue firmada en Jartum, Sudán, el 8 de junio de 1957 y su primer presidente fue el egipcio  Abdallah Salem. Egipto, Etiopía, Sudáfrica y Sudán, fueron los países fundadores. Ya en enero del 58 estaban jugando la primera Copa de Naciones de África para celebrar la “africanidad”.

La CAF fue la primera entidad que agrupó países africanos con un fin. Incluso nació primero que la Unión de Estados Africanos (23 de noviembre de 1958) y la Organización para la Unidad Africana (25 de mayo de 1963), organismos que responden como bloque regional ante la ONU.

Los pasos de la africanidad de la CAF eran tan fuertes, que ya con un año de vida expulsaron de la confederación a Sudáfrica por la condenable política del Apartheid. De hecho, quería participar en la primera Copa de Naciones con equipo de solo blancos.

FIFA y el menosprecio

Sin embargo, la muy blanca y europea FIFA de entonces, también había resuelto expulsarla en 1959, pero readmitió a Sudáfrica en 1961, generando la primera gran tensión con el bloque negro. Sudáfrica empezó a competir en la Confederación Asiática.

Lee también   El fracaso de los colombianos del "Cartel de Valladolid"

La siguiente gran batalla en la agenda era un cupo al Mundial. Cada vez más países lograban su independencia y se afiliaban a la CAF.  Para ir al Mundial por Asia o por África, había que sortear una serie de repechajes. Ya la cantidad de países miembros con intención de disputar una eliminatoria al Mundial de Inglaterra 1966 pasaba se acercaba a la veintena.

FIFA, que aún tenía la “mancha” de readmitir a un régimen de Apartheid nunca escuchó la petición africana: Un cupo para ir a Inglaterra. Recordemos que hasta entonces, el único país africano en ir a un Mundial fue Egipto en 1934 y por invitación.

FIFA lo más que pudo hacer fue que el ganador de la eliminatoria asiática y la africana se disputaran un cupo. Esto enardeció a los dirigentes africanos y quince países firmaron la negativa de participar en eliminatorias a un Mundial. Fue un boicot continental, nunca visto.

En Suiza, enfurecieron y el máximo ente Mundial multó con cinco mil francos suizos (un dineral en la época y más para esos países) a cada asociación firmante.

África tuvo su Mundial en 2010

Un poder que desató muchas posibilidades

Esta postura de África, valiente y monolítica, retumbó. Para el Mundial de México 1970 obtuvieron una plaza que ganó Marruecos (16 países se eliminaron por un cupo) y de ahí en adelante, fueron ganando espacio en la gran cita mundialista.

Mientras tanto, alguien notó el poder de fuego que tenían esas naciones africanas juntas: Joao Havelange. Apalancado en estas tensiones previas, se alió con las naciones africanas, quienes aportaron los votos clave para sacar a Rous y ser presidente de la FIFA en 1974.

Con la fórmula de un voto = un país,  Sepp Blatter también sacó rédito para sus proyectos. Y ahora, de igual manera, Infantino sabe la fórmula.

Sin embargo, la ecuación es sencilla: No hay que tener contento a un país, sino a un dirigente. Los cabecillas africanos son corruptos y siguen los lineamientos que mandan desde Europa. Se dejaron imponer una Superliga que en la misma UEFA combatieron. El espíritu rebelde que inspiró a todo un continente se desvaneció.

 

Con información de Nahuel Lanzón