La retadora “Democracia Corinthiana” de Sócrates

 

Va terminando la época de los 70 en Brasil. Un período duro, en el que arreciaba la feroz dictadura militar que en 1964, un grupo golpista encabezado por Humberto de Alencar Castelo Branco, cercó con las armas al presidente recién electo Joao Gulart y mantuvo en la oscuridad al país por 21 años.

La izquierda fue censurada. Al igual que la libertad de prensa y los supuestos elementos institucionales como el Congreso, eran meras fachadas. En esos 70, arreció la represión con torturas, desapariciones y asesinatos de cualquier sospechoso comunista y se avanzó en la colonización de territorios indígenas, donde 8000 indios fueron asesinados para quitarles sus tierras.

De arranque, el sostén de esta era, fue un repunte ecónomico en Brasil, en parte por la asistencia logística y económica del gobierno de los Estados Unidos en lo que se llamó el «Plan Cóndor». La bonanza económica permitió tapar la sangre. Sin embargo, entrando los ochenta, la economía empezó a desplomarse.

También se desplomaba Corithians, el segundo equipo más popular de Brasil detrás de Flamengo. En 1981, “O Timao” venía de una terrible campaña, espantosa. . En abril de 1982, culmina la gestión de Vicente Matheus en la presidencia y es electo Waldemar Pires para sucederlo. Pires designa a un sociólogo a cargo del fútbol del club, Adílson Monteiro Alves, un joven sociólogo con ideas revolucionarias para la administración deportiva.

La suerte quiso juntar a Adilson con unas estrellas del fútbol bastante politizadas: Sócrates, un definido jugador que pateaba con la derecha y militaba en la izquierda, graduado de médico en 1977;  un habilidoso lateral y militante de izquierda: Wladimir Rodrigues; un rebelde delantero de 18 años: Walter Casagrande, y un artista del balón, como Zenon de Souza.

Sócrates, siempre puño en alto

Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, mejor conocido como Sócrates, tomó la bandera de una idea de Adílson, el sociólogo:  implementar un sistema de autogestión, en el que jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y empleados, decidían sobre diferentes tópicos de la administración del club, sobre la base de votaciones. Un aspecto fundamental era que todos los votos tenían el mismo peso, sin importar la función de la persona ni el peso dentro de la institución. El voto del utilero vale lo mismo que el delantero estrella.

Un modelo novedoso, rebelde y peligroso para los conservadores del fútbol, que se manejaban y manejan de una forma estrictamente vertical.  Y aprovechando el juego de palabras, y el descontento popular con la dictadura, Washington Olivetto (vicepresidente de marketing del club en ese momento) bautizó este movimiento como “Democracia Corinthiana”.

Fue una buena jugada. La democracia, obviamente era interna. Pero era un mensaje altanero en un país amordazado y que genero muchísima simpatía en el pueblo oprimido.

“En su génesis,la ‘Democracia Corinthiana’ fue un movimiento interno, del fútbol, algo que no tenía ninguna relación con el mundo exterior. Pero proviniendo de dos largas décadas de dictadura, aquellos futbolistas enviaron un mensaje a la sociedad brasileña”, explica el cineasta Pedro Asbeg, autor del documental referido a esta historia: “Democracia em Preto e Branco”.

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El primer equipo brasileño con mensajes políticos en su camiseta fue Corinthians

A votar

El grupo ya había ganado simpatía y se sabía con responsabilidad histórica. Por la presión popular, en noviembre de 1982, la dictadura se vio obligada a realizar elección en el Estado de Sao Paulo, donde hace vida Corinthians. El cuadro blanquinegro hizo historia en ser, al menos el primero en Brasil que en vez de lucir publicidad, azuzaba a la conciencia política.

“Día 15 vote” era la frase que sustituía el nombre del jugador encima del dorsal. La gente simpatizó con esto, se envalentonó y en cada presentación, Corinthians asomaba mensajes en la camiseta o pancartas como “elecciones ya”, “ganar o perder, pero siempre en democracia” y similares.

Y aunque el club estuvo siempre intimidado por los militares y por algún árbitro cumple-mandados, fue exitoso: apenas arrancando, en 1982 ganó el Torneo Paulista y en 1983 repitió. Ese mismo equipo que en 1981 era un total desastre. Aparte, en ese lapso, logró sanear toda su deuda e incluso, dejó 3 millones de dólares en ganancias.

En 1984, Socrátes fue orador de multitudinarias manifestaciones, codo a codo con quienes luego fueran presidentes,  Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva, promovidas por el movimiento Diretas já (“Elecciones ya”).  La sociedad brasileña demandaba que el Congreso aprobara la enmienda Dante de Olivera, propuesta que tenía por objetivo asegurar la elección directa del Jefe de Estado

Un fin y un legado

Socrátes, en esos discursos prometió rechazar la oferta de la Fiorentina y quedarse en Brasil si ganaba la enmienda y el pueblo podía elegir a su presidente. Lamentablemente, el astro partió al Calcio. El Congreso no se atrevió a dar el paso histórico.

El exilio de Sócrates también fue un duro golpe para la “Democracia Corinthiana”. La ausencia de la principal figura de este movimiento le debilitó justo cuando debía hacerse más fuerte. En ese fatídico 1984, los trece clubes más poderosos del país, en una asociación conocida como «Club de los 13» (Clube dos 13) se organizaba para hacer una liga nacional más fuerte y, entre los requisitos estaba tener presidente y una estructura más a la europea, con conceptos de gerencia deportiva moderna. A Corinthians no lo acompañaron los resultados ni en 1984 ni en 1985. Finalmente, hubo nueva junta directiva y llegó a su fin este movimiento.

Sin embargo, fuera del “Timao” y del fútbol, seguía la fisura. El estallido social era muy fuerte y en 1985, con la última elección indirecta, disputada solo por candidatos civiles, y triunfando el candidato del MDB, Tancredo Neves, por amplio margen la dictadura tambaleó. Neves falleció antes de asumir el cargo, siendo reemplazado por José Sarney. Era el fin de la opresión militar. Cuatro años después, en 1989,  por primera vez se hicieron las elecciones totalmente directas, secretas y universales.

“Cuando pisábamos el césped sabíamos que estábamos participando de algo más que en un simple partido de fútbol. Luchábamos por recobrar la libertad en nuestro país”, dijo Sócrates, fallecido en 2011 a sus 57 años. Su historia, no será olvidada.

 

Si entiende portugués, le dejamos el documental completo de «Democracia em preto e branco» (Democracia en negro y blanco)