La selección de 1994 que cambió el fútbol de Estados Unidos

 

Cuando los nostálgicos futboleros tocan el tema de Estados Unidos vintage, no se puede ir más lejos. La mente llama a Alexi Lalas, Tab Ramos, Erick Wynalda, Coby Jones o Tony Meola. La selección del país anfitrión del Mundial de 1994, quedó en la memoria de muchos, por lo particular.

Lo curioso, es que después de ellos es que nace la MLS, dos años después, en 1996. Estos chicos, aunque clasificaron a Italia 1990, venían de un fútbol desorganizado en su mayoría, casi amateur. Su papel, más allá de lo pintoresco de los personajes (Lalas, un vikingo que hoy sigue siendo genial como analista de ESPN o el look jamaiquino de Coby Jones) fue bastante decente para el background.

Aparte, que esta selección sobrevivió a un pequeño temblor institucional. El presidente de la US Soccer, Werner Fricker, quien logró la Copa del Mundo para el país en 1988, perdió las elecciones ante Alan Rothenberg (en un hecho que generó una fuerte disputa interna, ya con el Mundial concedido) a dos años del torneo. Sin embargo, este último pudo encaminar muy bien la realización del evento y, preparar a un equipo que antes de Italia, tenía 40 años sin ir a una cita ecuménica.

Uno de los primeros movimientos de Rothenberg como presidente fue nombrar a Bora Milutinovic como entrenador del equipo nacional. El (en su momento) montenegrino (ahora serbio) entrenó a México y lo llevó a los cuartos de final de la Copa Mundial de 1986 y, aún más impresionante, llevó a Costa Rica a los octavos de final de la Copa Mundial de 1990 después de ser contratado como entrenador solo 90 días antes del torneo.

Debido a que la mayoría de los jugadores estadounidenses tenían pocas opciones profesionales, Milutinovic tuvo a la mayoría de sus jugadores en un campamento permanente del equipo nacional en Mission Viejo, California, durante dos años previos a la Copa del Mundo. Como si de un campamento se tratara. Ahí se sacó ventaja en cuanto al entendimiento grupal.

“Fue una experiencia única y diferente a todo lo que se ha hecho desde hoy o hasta hoy. La mayoría del equipo estuvo en el campamento básicamente durante dos años previos a la Copa del Mundo. Chicos como yo y Cobi Jones, cuando pisamos el campo ese verano, nunca habíamos estado en los libros de ningún equipo profesional de clubes. Solo habíamos jugado fútbol internacional, así que era una forma muy retrasada de hacer las cosas, pero una necesidad en ese momento”, explicó Alexi Lalas en una entrevista posterior.

En 1993, Estados Unidos jugó 29 partidos internacionales oficiales, que tuvieron lugar en los Estados Unidos, así como en Japón, El Salvador, Honduras, Arabia Saudita, Ecuador, México, Islandia y Noruega. El equipo jugaría 15 amistosos adicionales en los primeros cinco meses de 1994 antes de la Copa del Mundo. Los contratos de los jugadores eran mensuales y debían mudarse a Mission Viejo para prepararse. “Según mis cálculos, estuvimos 250 días de 365 del año 1993 en la concentración”, recordó el portero Tony Meola.

A tres semanas del torneo, Bora trajo los jugadores “importados” que sí pudieron hacer vida en el extranjero: John Harkes (Derby County), Tab Ramos (Real Betis), Cle Kooiman (Cruz Azul), Earnie Stewart (Willem II ), Roy Wegerle (Coventry City), Jürgen Sommer (Luton City) y Eric Wynalda (FC Saarbrücken). Había que salir a jugar en un grupo difícil, con una Suiza sólida, con una Rumania con el crack Gheorghe Hagi y la Colombia que arrasó en Sudamérica de “Pibe” Valderrama y compañía.

Tocó el primer rival, Suiza. “La noche anterior, Bora nos llevó al estadio con las luces apagadas y nos reprodujo un video en el estadio. Todos nos tomamos de la mano y vimos un video motivacional con la canción “Right Now” de Van Halen. Solo tuvimos pensamientos positivos”, recuerda el central Marcelo Balboa.

Ante la Suiza de Ciriaco Sforza y Alan Sutter, Estados Unidos empezó perdiendo. Pero a los cuatro minutos del tanto helvético, Eric Wynalda anotó de tiro libre. Quedó 1-1, un buen debut. Wynalda tuvo dos secretos para ese maravilloso gol: uno, la terquedad. “Mis compañeros en su vida habían tirado un tiro libre de verdad. No. Los bloquee y les dije que iba ir yo y no los escuché. Parecían niños al querer cobrarlos”. Y el segundo: “La noche anterior, no fuimos al Pontiac Silverdome a entrenar, solo a sentir el estadio y ver el video motivacional. Yo pedí lanzar unos 30 tiros libres, porque pensé que al ser techado el estadio, capaz el golpeo y trayectoria no era la misma. Funcionó”.

El gran golpe contra Colombia

Tocaba el más difícil del grupo. La idea era ganar a Suiza, empatar con Rumania y bueno, que sea lo que Dios quiera con Colombia, uno de los candidatos a ganar el Mundial. Y venían de perder con Rumania. Lejos de haber sido una alerta de que ese equipo no venía bien, el temor era mayor. “Se desquitarán con nosotros”, pensaban en el seno del equipo.

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Pero pasó lo impensado. En el Rose Bowl de Pasadena, California, repleto, ocurrió una catástrofe, en el sentido literal de la palabra. Al 35, John Harkes vio que Ernie Stewart corría por el otro carril. Lanzó un centro que Andrés Escobar interceptó. Fue autogol, el 1-0. “Terminó saliendo de Andrés Escobar cuando trató de alcanzarlo y despejarlo de los 18. Su arquero estaba equivocado y terminó siendo un gol en propia puerta. Lo celebré mucho, lo celebramos juntos, porque dimos un primer golpe al gigante, pero luego que mataron al defensa colombiano sentí mucho pesar, incluso con algo de culpa. Pero los malos fueron quienes lo mataron, fue un error humano”, confesó Harkes años después.

El 2-0 cayó arrancando la segunda mitad tras un pase largo que definió muy bien Stewart. Y a pesar que Adolfo “El Tren” Valencia marcó justo al 90, el 2-1 sentenció a Colombia y llevó a Estados Unidos a otro nivel de éxtasis.

Toda una sensación esa selección

Dos más y la dulce despedida

El partido contra Rumania (derrota 1-0) no estuvo ni a la mitad de la altura de lo vivido contra Colombia. “Fue una actuación decepcionante. Seamos sinceros y honestos. Una vez que vencimos a Colombia y obtuvimos los cuatro puntos, supimos que estábamos en la segunda ronda”, hace autocrítica Balboa.

Después de la derrota ante Rumanía, EE. UU. se enfrentó a una nerviosa espera de dos días para averiguar si había avanzado a los octavos de final. Finalmente, los hombres de Milutinovic se enteraron de que se habían clasificado por ser uno de los cuatro primeros clasificados del tercer lugar. Lo malo: El rival era Brasil, otro gran favorito.

Dos días antes del partido, el 2 de julio, era asesinado Escobar. También se reveló que el equipo colombiano tuvo presiones de secuestros y amenazas. “Bora nos hizo el anuncio en la mañana reuniendo lo que había sucedido y luego fue como un shock total. Cuando lo pienso, todavía tengo una sensación de malestar estomacal y siempre me pregunto qué tan difícil fue para Colombia pasar por ese período”, acotó Meola.

La atmósfera en ese juego fue incomparable: el 4 de julio (sí, el Día de la Independencia) en San Francisco, un hermoso día soleado. Nunca antes se había visto a fanáticos del fútbol americano, del béisbol, casi cualquier tipo de fanáticos, entrar de la manera en que lo hicieron. Las calles estaban llenas de gente con caras pintadas de rojo, blanco y azul, cantando, y los brasileños, tan coloridos como son, cantaban.
El partido estuvo trabado, con arcos en cero hasta que apareció Bebeto, al 72, para firmar el triunfo y el pase a cuartos. “En el juego de Brasil todo fue perfecto, nuestro único problema fue cuando Leonardo cometió la falta contra Tab Ramos (codazo). Tab Ramos fue muy, muy importante para nosotros”, rememoró Bora. El partido quedó, así, 1-0.

Leonardo fue expulsado pero Tab no pudo seguir. “Los jugadores estaban preocupados por Tab, los jugadores estaban enojados por lo que sucedió. Y fue un medio tiempo muy emotivo y fue difícil lograr que los jugadores se concentraran en lo que queríamos que fueran las tácticas”, añadió el DT.

“La mejor satisfacción que tuve fue cómo la gente apreciaba nuestro esfuerzo cuando el juego terminaba. Este fue el juego que la gente recordará durante mucho tiempo, jugar contra un equipo que sería el campeón del mundo. Nuestro equipo sin experiencia, sin tantas cosas, mostramos gran carácter, gran personalidad”, concluyó sobre el Mundial Milutinovic.

“Lo importante para todos nosotros fue que introdujo el fútbol en todo Estados Unidos, especialmente cuando la liga planeaba comenzar dentro de un año y medio de la Copa del Mundo. Abrió la puerta para todos: patrocinadores, fanáticos. Si no fuera por lo que hicimos en 1994, no estoy seguro de que hoy estaríamos aquí con la MLS. Muchos se hicieron fans del fútbol por ese Mundial. Cuando nos repartimos por varios equipos, la gente nos conocía, la gente no iba a ir al estadio a ver desconocidos”, reflexionó Balboa.

El 6 de abril de 1996, Major League Soccer tuvo su juego inaugural. San José derrotó a DC United por 1-0 gracias a un gol de Eric Wynalda.

 

 

 

Entrevistas tomadas de SB Nation