La trágica vida de Fashanu, un futbolista que se declaró gay

Justin fue internacional sub-23 por Inglaterra. Marcó cinco goles

 

Amal subió al escenario, con orgullo, a recibir un premio que no era de ella. Con la figura de su tío al fondo, soltó una expresión a los presentes que retumbaría: «La gente tiende a olvidar hasta qué punto era talentoso porque era gay”.

Ese día, un 19 de febrero , 59 años después de haber nacido Justin Fashanu, por fin se le reconocía. Fue el primer jugador de élite en el fútbol  en reconocer que era gay. Y ese día, de la semana pasada fue exaltado al Salón de la Fama.

Amal es su sobrina, hija de su hermano John, quien en vida le dio la espalda. La chica tenía nueve años cuando el 2 de mayo de 1998 decidió suicidarse, harto de tantos prejuicios, acusaciones y cierres de caminos. Amal, hoy periodista, recibió el honor siempre en tono reivindicativo: “Lo de hoy Es un gesto importante y un gran paso adelante”.

La vida de Justin y su hermano John empezó con dificultades. Ambos eran hijos de un abogado nigeriano instalado en Inglaterra. Aunque nacidos en Londres, el fracaso económico de sus padres (su madre era una enfermera que llegó de Guayana indocumentada) hizo que ambos fueran entregados a un hogar de desamparados. Cuando Justin álzancó los seis años, ambos fueron adoptados por Alf y Betty Jackson.

De niño se inclinaba por el boxeo y así hasta buena parte de su juventud. A los 15 años fue finalista nacional, pero un scout de equipos profesionales le convenció que debía jugar al fútbol.

Eran días de cierto recelo a los extranjeros y el latente racismo, que si bien hoy se ha apaciguado, no era tan atenuado como en los 70 . Los hermanos Fashanu siempre tuvieron eso en contra.

Rumbo a la efímera gloria

 

Con 19 años años, los focos se posaron sobre él.  El modesto Norwich, el club donde hacía vida el potente delantero, enfrentaba al campeón y poderoso Liverpool. Aunque David no pudo con Goliath, Fashanu se mandó un espectacular golazo que se llevó el premio de la BBC al mejor de la temporada. La vida cambió para él.

 

Para la siguiente temporada, en 1981, Justin hace historia:  se convirtió en el primer jugador negro en ser fichado por un 1 millón de libras esterlinas. Lo pagó Nothingham Forest, bicampeón de Europa que buscaba retomar tiempos mejores.

En su biografía, escrita por Jim Read, se recuerda que esa temporada fue fatal para él. En 32 partidos, solo marcó seis goles. Cegado por la fama, se entregó a los gastos onerosos, a bochornos de irse de lugares sin pagar. En gastar dinero exageradamente en ropa extravagante.

Aparte de una dura lesión de rodilla, la carrera de Justin empezó a atascarse por sus rumores de visitas a bares gay.  El DT, el conservador y polémico Brian Clough lo fue apartando por su conducta “descarriada”. Deportivamente, Justin, no se ayudaba mucho y la lesión de rodilla fue la excusa perfecta para apartarlo del equipo. En su autobiografía, Clough admite una discusión con Fashanu: “Entonces ¿por qué sigues yendo a ese maldito club de maricones?”.

 

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Sí soy. ¿Y qué?

Empezó a dar tumbos. Fue cedido a Southampton, luego a Notts County (donde le fue bien, a pesar de ser una categoría inferior), tuvo un paso en Estados Unidos con Los Ángeles Heat , a ver si las burlas homofóbicas en las gradas paraban. Creyendo que se habían olvidado sus rumores, regresó al Manchester City, donde solo jugó dos partidos.

Con su carrera y su cuenta de ahorros en franco descenso, decidió vender una exclusiva al diario sensacionalista The Sun en 1990. En octubre, en una portada grandilocuente rezaba: Estrella de Fútbol de 1 millón de libras : Soy Gay”.

El dinero recibido sirvió para medianamente estabilizarse en lo económico, pero el rechazó creció de forma abrupta. Ya era un bicho muy raro.

Al punto de que su hermano, John, le dio la espalda. Sí, John Fashanu era un de los matones iconoclastas de aquel Wimbledon llamado “Crazy Gang”, que ganó al Liverpool una FA Cup y que era conocido por sus desmanes fuera de la cancha.

John era uno de los más importantes de aquel equipo de desadaptados. A pesar de ser delantero, entraba al área rival con tanta brutalidad que en su currículo se cuentan cráneos y tobillos fracturados.

John, que se hacía llamar “Fash”, siempre se negaba a dar la mano a sus rivales. Les decía que “te arrancaré la cabeza y te la meteré por el culo”. En una entrevista dijo: “era negro y debía ser el mejor para que me tomaran en serio. Era la única forma de ser respetado”.

Suelen dejarme solo

Entonces, para un miembro importante de la pandilla de Vinnie Jones, que su hermano fuera un tremendo maricón, era algo grave para su reputación. Inmediatamente luego de la publicación, los periodistas fueron a buscar su opinión. John soltó: “Justin no es nadie. Es un paria, un extraño de la familia”.

Justin con su hermano John y la pequeña Amal

Solo, aunque con el desahogo de decirle a mundo su sentir,  con su carrera acabada, se marchó a dirigir a Estados Unidos. En medio de una vida discreta, pudo tener algo de tranquilidad.

Sin embargo, la desgracia perseguía a Justin. En 1998, un joven de 17 años le acusó de asalto sexual en Maryland y aunque en esa localidad la edad legal para tener relaciones sexuales eran los 16 años, los contactos íntimos con personas del mismo sexo eran ilegales.

Harto de tanta infamia, se marchó a Londres. En mayo de ese año, agobiado por tanta persecución, por no tener paz en ninguna parte del mundo se colgó en un garaje de la ciudad. Dejó una nota terrible, en la que aseguró que el encuentro fue consensuado:

“Me di cuenta de que ya me habían declarado culpable solo por ser homosexual. No quiero dar más vergüenza a mis amigos y familiares. Mañana por fin estaré en paz».

Así, llegó a su fin una vida tormentosa. Con culpa, años después, su hermano John empezó a colaborar con fundaciones que buscan equidad. Un suceso tan trágico, recordado muy bien por estos días llama a la reflexión.

Sin embargo, no ha abierto puertas. Muy pocos, casi ningún jugador de élite ha reconocido ser homosexual. El debate, el tabú, sigue ahí.