Mielke, el carnicero que destrozó el fútbol en la Alemania Oriental

Uno de los aniversarios “redondos” que se celebró en este 2020 fue el de los 30 años de la reunificación alemana. El tres de octubre de 1990, a la medianoche, se izó en Berlin con el himno nacional alemán, la bandera germana que significaba la unión de un mismo país separado después de la segunda guerra mundial.

De la Alemania Oriental o comunista quedan muy malos recuerdos. Comunismo, hambre, muerte, restricción de libertades… y el fútbol, obviamente, no escapó a ello.

Uno de los brazo ejecutores y represores fue el temido Ministerio para la Seguridad del Estado (en alemán Ministerium für Staatssicherheit), más conocido por su abreviatura Stasi. Era un órgano de inteligencia que controló a toda la población, mató y encarceló a discreción. Incluso, este departamento de inteligencia tenía más poder que el ejército.

Fue creada en 1950, pero hasta la caída del muro de Berlín tuvo tres Ministros o directores: Wilhelm Zaisser (1950–53), Ernst Wollweber (1953–57) y el larguísimo período de Erich Mielke (1957–89).

Mielke mantuvo el poder, suyo y del partido comunista, por décadas. Podemos resumir su barbarie en números: alrededor de 70.000 asesinados, 250.000 presos políticos, 90.000 miembros-espías y cerca de 200.000 delatores civiles adicionales de confianza, para abrir seis millones de informes  a una población que apenas pasaba de 16 millones de habitantes cuando cayó el muro.

Literalmente, tu vecino, familiar o amigo, podría estar espiándote y vigilando tus movimentos.

El recordado Dinamo Dresden

El equipo de los «sapos»

El fútbol, lo dicho, no pudo driblar esto. Mielke veía en el fútbol un motor social que podía usar a favor de sus intereses. Y como en los países comunistas europeos, cada equipo representa una entidad del estado (Los CSKA, Dínamo, etc.) debía tener al equipo más fuerte en Berlín, la capital.

Su primera gran víctima futbolera fue el Dínamo Dresden.  El máximo campeón en ese momento de la Oberliga oriental (1953, 1971, 1973, 1976, 1977 y 1978) fue sometido a asfixia económica, presiones arbitrales y hasta detenciones injustificadas de jugadores.

Un ejemplo: En la 1980/81, el club despidió a tres grandes jugadores, Peter Kotte, Matthias Müller y Gerd Weber, acusados de intentar escapar del país, utilizando la excusa de un amistoso en Argentina. El FC Köln tenía pensado contratarlos (Alemania Occidental), pero fueron traicionados y encarcelados con penas de hasta un año. Finalmente se les prohibió de por vida jugar al fútbol en la República Democrática Alemana. Con ello, tanto el Dresden como el combinado nacional se vieron privados de jugadores de gran nivel.

Debía ganar a como dé lugar la nueva criatura de Mieke, el Dínamo de Berlín. Aunque fundado en 1966 y habiendo reunido a todo lo mejor del país, no pudo hacerle frente en la cancha al provinciano.

Dínamo Berlín, celebrando un título

A partir de 1978 vino el descaro: De 1979 a 1988 ganó diez ligas consecutivas. Con ayudas árbitrales, penalties a último momento en un partido extendido hasta el minuto 97. Y claro, la “ayudita” del departamento de inteligencia, para coaccionar, para fastidiar.

A pesar de su éxito nacional, en Europa no puedes hacer gala de tus espías y apenas realizó un buen papel. El mayor logro en competiciones europeas fue alcanzar las semifinales de la Recopa en la temporada 71/72, donde cayeron eliminados en la tanda de penaltis ante el Dinamo de Moscú, curiosamente el equipo de la KGB. Alguno que se atrevió a decir que Mielke, al fin y al cabo, era un perrito faldero de Moscú.

Lutz Eigendorf, libre en el Kaiseslautern

El peor acto del Mielke futbolero

Si fuera poco lo contado, Mielke tiene en su conciencia el vil asesinato del futbolista Lutz Eigendorf. Este brillante jugador, mientras jugaba un amistoso con su Dinamo de Berlín en Kaiserslautern (Alemania Occidental), burló la seguridad del hotel y se escapó un 20 de marzo de 1979.

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Mientras solventaba el bloqueo de su ficha (práctica demasiado común en la Europa Comunista con sus futbolistas “escapados”) militó el en modesto Eintracht Braunschweig hasta fichar posteriormente por el Kaiserslautern, donde pudo desarrollar durante algún tiempo su carrera futbolística y que le venía siguiendo el paso.

Mielke, enfurecido, ordenó lo peor para él. Primero, logró que un espía sedujera a su esposa y se hizo público este hecho. Incomunicado de su familia, el jugador entró en una espiral negativa que afectó a su rendimiento deportivo. Se volvió indisciplinado, llegaba tarde a los entrenamientos y se emborrachaba  Finalmente, en junio de 1982 le traspasaron al Braunschweig.

Pudo rehacer su vida con una joven estudiante, llamada Josi. Sin embargo, pierde la vida el el 5 de marzo de 1983, tras dos días en coma producto de una colisión en un accidente automovilístico por, supuestamente, manejar en estado de ebriedad.

Una investigación periodística en el año 2000, al hurgar en los archivos desclasificados luego de la reunificación reveló la verdad: Un expediente, llamado “Muerte al traidor”, revela paso a paso el procedimiento para “castigar” al “Beckembauer del Este”, desde la seducción de la señora hasta su planificado asesinato.

Un comando especial encargado de sabotajes y homicidios “en territorio enemigo” incitó al hombre a tomarse unas cervezas. Cuando conducía de regreso, un vehículo al borde de la vía encendió las luces altas y “cegó” momentáneamente a Lutz, hasta chocar y morir.

Tras la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, Mielke dimitió de todos sus cargos públicos mientras se desmoronaba la RDA y la Stasi era reestructurada.

Casualmente, en 1989 Dinamo Dresden gana de nuevo la Oberliga y repite en la última de Alemania Oriental, en 1990, antes de que la Bundesliga condensara todo.

 

Mielke, en sus últimos días

La ciega justicia

Impunidad. Cuenta Wikipedia, que después de la Reunificación alemana, en 1991 fue juzgado por el asesinato de los dos oficiales de policía en 1931 y no por construir un sistema de represión pocas veces visto. En los archivos de la policía de Berlín habían sobrevivido a la guerra mundial las confesiones de varios testigos que incriminaban a Mielke.

Aunque la defensa argumentó que las confesiones de los testigos se habían realizado bajo torturas de los nazis, el juez concedió el beneficio de la duda y permitió su uso.​ En 1993 fue condenado a seis años de cárcel, pero en 1995 fue liberado de prisión debido a su débil estado de salud. Falleció en Berlín en 2000, a los 92 años de edad.

El destino del Dinamo de Berlín fue más triste. Cambiado  el nombre a FC Berlin para burlar la antipatía de la gente que en su mayoría odiaba a la Stasi, vuelve a tomar su nombre Dinamo Berlin en 1999. Sin embargo, no pudo usar su escudo, ni oficialmente puede presumir sus títulos porque un desconocido compró sus derechos de imagen. La leyenda dice que es un hincha coleccionista del Hertha de Berlin y que adquirió todo por 80 euros tras la reunificación.

Desde la temporada 2014-15 juega en la Regionalliga Nordost, equivalente a la cuarta categoría, y cuentan varios reportajes que ahora es hogar de hinchas neonazis que no tienen cabida en la Bundesliga 1 y 2. Cosas del fútbol.