Paolo Rossi: el delantero que llegó a tiempo a su cita con la historia

Massimo Cruciani, un humilde mayorista de fruta estaba a punto de cambiar la historia del Calcio italiano. Este, decidió acudir a la Fiscalía de la capital italiana para presentar una denuncia porque había sido víctima de una estafa.

Cruciani colaboró con Álvaro Trinca, dueño de un famoso restaurante, para contactar con varios jugadores de Lazio que frecuentaban el mismo e iniciar así una cadena para trucar partidos y ganar dinero con el “Totonero”, el primer gran escándalo de apuestas en Italia.

Se trataba de unas quinielas clandestinas, en las que los apostadores jugaban ciertas cantidades de dinero en partidos de la Serie A. Lo cochino del asunto es que se descubrió que muchos juegos fueron amañados.

En marzo de 1980, hasta 48 jugadores fueron citados a declarar y 33 quedaron detenidos, en una operación que la prensa recuerda que se llevó futbolistas detenidos en partidos en desarrollo. Una vergüenza total.

El fútbol italiano se vio seriamente dañado por el caso ya que el estallido de la trama se produjo a pocos meses de la Eurocopa de 1980, en la que la ‘azzurra’ participó como anfitriona y acabó cuarta tras perder en el partido de consolación ante Checoslovaquia por penaltis.

Los más afectados fueron Lazio y Milan, descendidos administrativamente a la Serie B. Pero también, corría peligro un futuro héroe: Paolo Rossi.

Rossi uno de los jugadores más populares de la época y delantero estrella de la selección italiana, fue acusado de acordar un empate entre el Perugia y el Avellino por 2-2.

Cuando el mundo te da la espalda

Nacido en Santa Lucía Prato, de la región de Toscana, el técnico Enzo Bearzot le había llevado al Mundial de Argentina 1978, año en el que fue el goleador de la Serie A con el Vicenza. Fueron 24 goles los que marcó en esa campaña.

En el año “Totonero”, Rossi venía en declive. Apenas marcó 13 goles al momento del escándalo. A sus 24 años, parecía acabada su carrera de élite.

Rossi siempre dijo que fue una conspiración contra él. Que era inocente y que en Italia a las celebridades se les maltrataba.

Había un hombre que confiaba ciegamente en él: Bearzot. El técnico hizo lo imposible para reducir su sanción de tres a dos años y que llegara a tiempo para el Mundial de Italia 1982.

La azurra de ese entonces era un cuadro fuerte defensivamente, con un mediocampo bueno pero muy carente de gol. Y Bearzot confiaba en el muchacho que se llevó a Argentina.

Le debo todo, sin él no hubiera hecho lo que hice. Era una persona de increíble honestidad y un gran técnico. Encarnaba la figura del italiano popular, y aunque no fuera científico ni artista, permanecerá en la historia de nuestros grandes del siglo pasado”, dijo Rossi cuando falleció el entrenador en 2010.

Su primera casa, Juventus, donde estuvo como juvenil, le abrió las puestas en la recta final al Mundial. Cumplida la sanción, jugó los tres últimos partidos de la liga y marcó un gol.

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La súbita convocatoria de Pablito , apodo que se le dio en el momento de la cita argentina, generó sin embargo discusiones ya que obligó a salir de la Azurra a un jugador como Pruzzo , máximo goleador del campeonato en las dos temporadas anteriores.

Para colmo de males Rossi pareció ineficaz en la primera fase del Mundial España 1982, que Italia superó al conseguir tres empates. La prensa lo tildó como un “fantasma” en la cancha y los dardos cayeron sobre el entrenador sin piedad.

La gloria en España le esperaba. Ese jugador que esperaba huir de Italia por los señalamientos y que no servía para nada, tuvo su revancha y reconciliación nacional.

En la segunda fase de grupos (fueron dos fases clasificatorias de grupos), Italia vence a Argentina, 2-1. No aparecieron los goles, pero Rossi tuvo un papel determinante.

La hora de la gloria

El juego importante fue el siguiente. Con el otro miembro del grupo, el Brasil de Zico, una de las mejores selecciones de la historia de ese país  y favorito a ganar en suelo ibérico. Italia para nada era favorita, pero Rossi cambió todo.

Marcó el primero al cinco. Sócrates contestó al 12. Sin embargo, al 25 volvió a poner arriba a su país. Falcao al 68 empató de nuevo y finalmente al 74, Rossi marcó el tercero para un triunfo épico que cambió todo. Un hat trick que Italia agradecería toda la vida.

“El primer gol contra Brasil, lo recuerdo como el mejor de mi vida. No tuve tiempo de pensar en nada: me sentí como una sensación de liberación. Es increíble cómo un episodio puede cambiarte radicalmente: no más bloqueos mentales y físicos”, dijo en su autobiografía.

Y así fue: Marcó dos más contra Polonia en la semifinal (2-0) y uno más en el triunfo por la Copa Mundial ante Alemania Federal (3-1). Fue el máximo goleador del Mundial con seis dianas y el héroe de la Copa del Mundo que ganó Italia.

En la selección marcó un total de 20 goles en 48 apariciones. Siguió por unos años más con la Juventus, con cuotas goleadoras no tan llamativas: 18, 14, 10… ya la gloria estaba hecha y el pueblo lo amó eternamente.

En el 82 ganó Balón de Oro. Con Juventus ganó de todo: Ligas, Copas, Una Champions (Copa de Campeones), Copa UEFA y Supercopa de Europa.

Después de retirarse del fútbol, Rossi trabajó regularmente como comentarista televisivo experto en Sky Sport Italia, Mediaset Premium y Rai Sport, hasta su muerte.

Mientras Italia dormía, murió en Milán el 9 de diciembre de 2020 a la edad de 64 años, a consecuencia de un cáncer de pulmón. En la noche de este lado del mundo ya se lloraba su partida y hoy, Italia amaneció con una amarguísima noticia.