Perú y Brasil ganaron sus últimas Copas América en Venezuela

 

Los finalistas de la Copa América, Brasil y Perú tienen una coincidencia, anecdótica y si se quiere, geográfica. Sus últimos títulos ganados en este evento, en 2007 los amazónicos y en 1975 los incas, fueron en Venezuela, un país con tradición más beisbolera y que ha tenido realmente pocas oportunidades de albergar protagonismo internacional.

La pentacampeona del mundo se coronó en Maracaibo, sede destinada para la final de la Copa América Venezuela 2007. Y la tropa peruana, alzó su segundo trofeo en Caracas, en un partido de desempate

Sí separa a los verdeamarelhos de los franjeados las versiones de esas selecciones que fueron campeonas. La de Perú, de ensueño, inolvidable, de los mejores talentos de la historia de ese país. La de Brasil, un equipo alternativo, sin lo mejor de la época (ejemplo, Ronaldinho) y que con su juego, venció a una Argentina aparentemente omnipotente.

LA COPA POR TODA SUDAMÉRICA

Empecemos cronológicamente. Año 1975, la Copa América se jugaba por todo el continente. Un formato, con grupos, posteriores semifinales y final, pero sin sede fija.

Colombia y Perú llegaron a la final, tras varios meses de disputa. En Bogotá, el cuadro cafetero ganó 1-0 con gol de Ponciano Castro y luego, una semana después, en Lima, los locales vencieron 2-0 con dianas de Juan Carlos Oblitas y Oswaldo Ramírez.

En tiempos de hoy, Perú hubiese celebrado ante su gente. Pero en esa época, Conmebol no contemplaba desempate por diferencia de goles. Menos resolución por penales. Entonces, para resolver quién sería campeón, debía jugarse un partido adicional.

Había que buscar una sede neutral. Y la elegida fue Caracas, pujante capital sudamericana (y económicamente poderosa, muy distinto a lo que es hoy), que hace unas décadas ya había albergado el Mundialito de Clubes, competición que juntó a lo mejor de Sudamérica y Europa, incluyendo al Real Madrid de Alfredo Di Stefano. El estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela fue el escenario para definir al campeón.

Aquel Perú era mágico: Juan Carlos Oblitas, Héctor Chumpitaz, Teófilo Cubillas y Héctor “El Cholo” Sotil, compañero en ese momento de Johann Cruyff en el Barcelona, quien terminó siendo el héroe de este cuento. Un gol suyo al minuto 25 sirivó para que Perú alzara su segunda Copa América. La primera fue en 1939. Un notable equipo dirigido por Marcos Calderón, quien doce años después murió en la tragedia aérea del Alianza Lima, en la que fallecieron 16 miembros del equipo capitalino.

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Nunca subestimes a Brasil

Por una especie de rotación de la Copa América por los diez países que conforman Conmebol, Venezuela, última del ciclo, le tocó albergar la edición de 2007. El país remozó sus estadios y levantó unos nuevos para este compromiso.

La sede de la final, al contrario de lo que suele suceder no fue en la capital, Caracas. La ciudad desaprovechó la oportunidad de construir un estadio grande, con capacidad acorde a la ciudad más poblada del país y aparte, el entonces alcalde de Maracaibo, Giancarlo Di Martino, confesó haber pagado 1 millón de dólares a la Conmebol para que se jugara la final de la Copa América en esa ciudad occidental.

Lo cierto, es que los finalistas se encontraron en la calurosa ciudad con nóminas ampliamente distintas. Argentina, que tenía en ese momento 14 años sin ganar nada, llevó lo mejor para tratar de romper la incómoda maldición. Los Hermanos Milito, Javier Zanetti, Juan Sebastián Verón, Juan Román Riquelme, Hernán Crespo, Esteban Cambiasso, Javier Mascherano, Carlos Tévez y un ya reconocido Lionel Messi, que estaba a dos años de ganar su primer Balón de Oro.

Brasil por su parte, solo llevó a seis elementos que estuvieron en el Mundial de Alemania 2006. Ronaldinho, Kaká, Ronaldo, Roberto Carlos, Cafú, entre otros declinaron de viajar al país caribeño por supuesto cansancio.

La selección, comandada por Dunga tenía como figuras a un incipiente Dani Alves, que apenas daba sus destellos en Sevilla, Robinho y Vagner Love. El resto, talento emergente.

Aún muchos no se explican como cayó esa tarde en el “Pachencho Romero” de  Maracaibo una de las mejores nóminas de Argentina de la historia. Pero el golpe fue bien duro: Julio Baptista, autogol de “Ratón” Ayala y Dani Alves firmaron la felpa, 3-0. Un diario venezolano tituló al día siguiente, tras dar como claro favorito a Argentina el día anterior con un “Nunca subestimes a Brasil”.