Pierluigi Collina, uno de los mejores árbitros de la historia

La labor del arbitraje es quizás, la más ingrata del futbol;  no solo por el hecho de que es el único personaje que está cerca de todo lo que acontece en un partido sin poder tocar el balón, sino también porque siempre está expuesto a la crítica, ya si hizo un buen o un mal trabajo; la mayoría de los silbantes terminan siendo víctimas del juego, pero hay personajes que se resisten a ello y terminan siendo respetados por el universo futbolístico; el mayor ejemplo de este tipo de casos fue Pierluigi Collina.

Nacido un 13 de febrero de 1960, como la mayoría de los niños tenía la ilusión de convertirse en futbolista profesional; en su etapa como jugador desempeñó varias posiciones, siendo la defensa central donde mostró mayor talento; sin embargo no fue suficiente para poder dar el salto a la primera división, por lo que a la edad de 17 años decidió dar un giro radical y empezó a involucrarse en el mundo del arbitraje: “Cuando tenía 17 años un compañero de escuela me ánimo a probar. A esa edad no piensas que lo que estás haciendo sea para toda la vida. Se hacen cosas para tomar experiencia. Me gustó mucho y los veteranos me dijeron que era bueno. Y así fue como inicie”, declaró en una entrevista.

Debutó como árbitro profesional en el año de 1988, alternando diferentes actuaciones entre la Serie C y la Serie B; fue hasta el año de 1995 cuando dio el salto a la serie A, y tras solo dirigir 45 partidos  se hizo acreedor al gafete de FIFA. Su primer gran torneo fueron los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996; en dicho evento su labor le hizo que fuera designado para poder dirigir la final del mismo, en donde la escuadra argentina perdió ante su similar de Nigeria. Para Collina este evento fue la plataforma  ideal para presentarse ante el mundo con un estilo propio, en donde destacaba el diálogo con el jugador, pero en el cual no había nada más importante que el reglamento, sin permitir concesiones de ningún tipo.

Pese a que ya era uno de los árbitros más importantes del mundo, se quedó con las ganas de asistir a Francia 1998; no obstante, ya era conocido por su imagen y por muy particular forma de aplicar la justicia en el terreno de juego: “La gente no entiende o no conoce lo que siente un árbitro. Si nos conocieran mejor, se podría entender mejor nuestro comportamiento.  Lo importante es estar convencido en las cosas que uno hace y yo me dedique totalmente convencido de lo que hacía”. su capacidad lo llevaba a ser designado para los eventos más difíciles, como la final de la Champions de 1999, cuando fue el encargado de impartir justicia en la que fue una de las finales más dramáticas de la historia.

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Pierluigi Collina animando a los jugadores del Bayern

Su consagración como silbante le llegó en el Mundial de 2002; aunque solo dirigió tres partidos, estos partidos fueron determinantes. El primero de ellos fue el Inglaterra vs Argentina, un partido que siempre ha estado marcado por la intensidad, sin embargo el italiano hizo un buen trabajo y dejó que solo fuera el futbol el protagonista.

Su segundo partido fue el Japón vs Turquía de octavos de final; tras los escándalos arbitrajes en favor de los locales, los silbantes eran observados con lupa. No obstante, la personalidad y la capacidad de Collina se impusieron y al final ganó el equipo que lo mereció más, siendo el arbitraje de ese partido uno de los pocos que no recibieron criticas durante el torneo.

Sus actuaciones lo llevaron a ser designado el encargado de dirigir la final, en donde nuevamente hizo un magnífico trabajo, amonestando a solo dos jugadores; el defensa Roque Junior y el delantero Miroslav Klose, siendo uno de los pocos silbantes que le mostró una tarjeta al jugador alemán. Brasil se llevó el título de mejor selección del mundo, y Pierluigi Collina el título de mejor árbitro de la historia según la IFFHS.

A pesar de que era la envidia de muchos por su lugar privilegiado, el siempre señaló que lo que menos puede hacer un árbitro es disfrutar del juego: “Estás tan concentrado que no disfrutas lo que ves. Puede ocurrir que al final no te acuerdes quien ha marcado gol, porque no te interesa. Lo más importante es que todo salga bien, que no me equivoque”, frase que describe de la mejor forma su estilo, en donde nada era más importante que la justicia dentro del terreno de juego.

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La justicia en el futbol siempre ha sido y será fundamental para Pierluigi Collina

Pese a su longevidad, a los árbitros también les llega el momento del retiro; en el caso de Pierluigi Collina, este llegó en el año 2005, cuando  puso fin a más de 10 años de trayectoria dentro del terreno de juego. No obstante, su labor en el arbitraje no tuvo fin, pues fue designado para diversos cargos de mejora arbitral, hasta el día de hoy, que trabaja en la FIFA como presidente de la Asociación de Arbitros del organismo, desde donde tiene como principal labor hacer que el arbitraje sea confiable, algo que se ha perdido a lo largo de los años, pero que él siempre ha defendido: “Nadie se imagina lo que sufre un árbitro cuando falla. Está solo. Los jugadores se derrumban sobre el campo, es normal. Pero cuando un árbitro se equivoca, la decepción es tremenda. Y cuando se duda de la honradez de los árbitros… no hay palabras para eso”.