Durante mucho tiempo, una de las preguntas que se han repetido constantemente en el futbol mexicano es ¿Cuál es el estilo del futbolista mexicano?, pues ni son picaros y habilidosos como los sudamericanos, ni tampoco altos y fuertes como los europeos; generaciones de jugadores han pasado, futbolistas con mucho talento han visto pasar los años, pero solo uno fue aceptado por el medio en general como aquel al que Cesar Luis Menotti definió como el prototipo de futbolista mexicano: Ramón Ramírez.

Nacido un 5 de diciembre 1969 en la ciudad de Tepic, Ramón Ramírez pronto descubrió su talento y su pasión por el balón, lo que lo llevó a inclinar su vida hacia el deporte profesional; tras dejar su tierra natal se fue a Guadalajara a probar suerte, pero durante las pruebas los visores no le vieron el suficiente talento para incorporarlo a las Chivas. El rechazo no lo desanimó, por lo que decidió iniciar en el entonces joven equipo del Santos Laguna, quien le abrió las puertas para poder entrar al mundo del profesionalismo.

Ramón cuando jugaba en Santos
Ramón Ramírez cuando iniciaba en Santos

Tras superar todas las categorías, Ramón debutó en el primer equipo en el año de 1990, convirtiéndose de inmediato en un jugador diferente, que marcaba la pauta, lo que provocó que el entonces entrenador nacional Cesar Luis Menotti lo llamara a la selección nacional, señalando como el jugador que mejor representaba el estilo de juego de México: corto de estatura, pero con una muy buena habilidad para el regate, siendo desde entonces pieza infaltable en los partidos del Tri.

Su ascenso era imparable, hasta que una tarde en la Comarca Lagunera, sufrió una terrible lesión por parte del jugador del América, Alberto Carrillo, lo que lo obligó a permanecer largo tiempo fuera de las canchas; más de un año fue el que Ramón tuvo que alejarse del terreno del juego, tiempo en el que, sin embargo, no perdió el respeto y el cariño de la gente, que a partir de ese momento lo fue encumbrando como un ídolo de la afición mexicana.

Regresó al futbol en el año de 1992, recuperando su puesto en el Santos y en la selección nacional, donde por primera vez en el año de 1993, acudió a un evento de importancia: la Copa América de 1993, donde el Tri tuvo una destacada participación quedando subcampeón, mientras que Ramón fue uno de los mejores; sin embargo, su actuación quedó opacada por su desempeño en la final, donde un marcaje deficiente permitió a Gabriel Batistuta anotar los goles que permitieron el triunfo argentino.

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Ramón con la playera Tricolor
Ramón con la playera Tricolor

Su desempeño seguía en ascenso y su calidad lo llevó a disputar su primero Copa del Mundo en 1994; al terminó de torneo cumplió su sueño juvenil de ser parte del club Guadalajara, convirtiéndose desde su inicio en el orquestador del equipo, siendo pieza clave para terminar la sequía de casi 10 años sin título para el equipo, contribuyendo para que el equipo aplastara en la final a la sensación del torneo, Toros Neza.

Siendo el mejor futbolista mexicano del momento, se dio un cambio difícil de comprender; en 1999, el América mostró interés en hacerse con sus servicios, y aunque hubo protestas de la afición y del propio jugador, no sirvieron de nada. Para el Verano de aquel año, el jugador se puso la azulcrema, mostrando un nivel lejos del que se le vio en Chivas, demostrando con ello su descontento y rechazo a dicho movimiento.

Tras la amarga experiencia con las Águilas, el jugador recaló en los Tigres, donde nuevamente se le vio comprometido, y sobre todo, disfrutando del futbol; sin embargo, una nueva desgracia se atravesó en su camino y en el año 2000 sufrió un percance automovilístico que nuevamente lo mantuvo alejado largo tiempo fuera de las canchas, y que ocasionó que nunca más volviera a mostrar su mejor nivel.

Ramón en su estancia con los Tigres
Ramón en su estancia con los Tigres

Regreso a Chivas en el 2002, y a pesar de que fue pieza importante para el equipo, el nivel que mostró en sus inicios, la gambeta y la creatividad que lo hicieron un referente poco a poco fueron quedando atrás, convirtiéndose en un futbolista pensante, en un auténtico organizador, que condujo a Chivas a la final del Clausura 2004, misma que perdieron ante Pumas.

Pese a su jerarquía en el equipo, en el 2005 salió de Chivas para recalar en la filial de la MLS, Chivas USA, equipo en el que terminó su trayectoria como profesional en el año 2007; “los logros del éxito y aceptación del público se dan de forma natural, no me gusta la palabra ídolos, pero los ejemplos son los que se contagian por si solos”, declaró el jugador, con toda la humildad y sencillez que distingue a los grandes.

Ramón se retiró en la MLS
Ramón se retiró en la MLS