Los años 90’s fueron una época de sanación para un pueblo tan futbolero como el británico; los ingleses se recuperaban de la resaca producida por la Tragedia de Heysel y muchos otros, los más fanáticos al golpeo del balón, a la dura posición de Margaret Thatcher ante el hooliganismo.

Ante la falta de un ingrediente tan “picante” que dejaba silenciados estadios, que aburría y sosegaba a los más intensos; el Newcastle se dio a la tarea de poner en el campo a un fulano de tal llamado Paul Gascoigne; un chico de clase baja, sin mucha cultura, criado en la calle con la ausencia del padre que tras su debut en 1985, época donde terminaría los polémicos ochentas jugando y deslumbrando para las urracas sin antes claro, acaparar la mirada de Terry Venables, entrenador del Tottenham quien se hizo de sus servicios.

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Con los Spurs, Gascoigne no sólo se puso en la mira del futbol inglés, la Selección de Inglaterra lo llamó, este se encargó de maravillar a la afición inglesa quebrando cinturas y tirando caños con una técnica exquisita, pero también, con una actitud irreverente y soberbia que volvía a ponerle sabor e identidad con la clase obrera que sonreía a la par de las travesuras de aquel niñato.

La depresión futbolística de Inglaterra parecía tener un antibiótico en un Gazza que se mostraba atrevido e irrespetuoso contra cualquier rival que le intentara aguantar el paso. Llegó la Copa del Mundo de Italia 1990; partido a partido los complicados e intensos fanáticos de Inglaterra se mostraban aliviados, entretenidos, dichosos de un equipo comandado por Lineker en el orden propio y un Gascoigne en el desorden ajeno.

26 Jun 1990: Paul Gascoigne of England celebrates during the World Cup second round match against Belgium at the Dall''Ara Stadium in Bologna, Italy. England won the match 1-0. Mandatory Credit: David Cannon/Allsport

Llegaron hasta semifinales; una fase que desde 1966 no permitía a los ingleses tener la Copa del Mundo tan cerca. Ante Alemania, Gazza disputó con rudeza un balón contra Berthold sembrando una barrida en medio campo; el árbitro marcó la falta, se acercó al inglés y le amonestó.

En ese momento; Gascoigne dejó ver su lado más sensible y poco matón; este, por acumulación de tarjetas se perdería la final, lo cual, provocó lágrimas en el rostro de Gazza que, para el resto del partido, se prolongarían tras la eliminación de Inglaterra en tanda de penales.

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Al regreso, tras la emotiva imagen y un gran desempeño, Inglaterra entró en un fanatismo, donde desde videojuegos, libros y publicidad en cepillos dentales hacían alusión a Gazza, tratando de encontrar la imagen y el secreto de tan peculiar y aclamado personaje quien revelaba su fórmula de éxito/felicidad en tres: “el chocolate, la cerveza y las mujeres”. Cada gol, los fines de semana de Gascoigne venía acompañado de una tremenda resaca.

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En Italia se hicieron de sus servicios, la Lazio de Roma lo plantó en el Estadio Olímpico tratando de llevar aquella picardía al calcio. Todo salió mal, tras una rotura de ligamentos, Gascoigne encontró el pretexto perfecto para echar raíces en su lugar favorito; el pub.

Con poca disciplina para controlar su sed y su hambre; sin rendimiento profesional, la Lazio lo utilizó poco y nada; marcando un par de anécdotas: un gol ante la odiada Loba (que para muchos seguidores de Lazio sabe a gloria) y un acto de sinceridad en un partido amistoso ante el Sevilla de Maradona donde Gascoigne le confesó al pampero estar borracho; Gazza terminó marcando un golazo.

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Tras las pocas ganas de dejar el vicio en tierras italianas, el Glasgow Rangers le hizo un llamado; en la temporada 1995/96, Gascoigne volvió a encontrar motivos de rebeldía dentro del campo (con el balón en los pies, claro), sus dos primeras temporadas, de éxito, consiguiendo dos ligas y una Copa, celebrando un gol ante los católicos del Celtic y con un rendimiento que le llevó de nuevo a la Selección de Inglaterra; esta vez, para la Euro de 1996, en casa, Inglaterra.

10 JUL 1995: PAUL GASCOIGNE POSES IN THE SHIRT OF HIS NEW CLUB GLASGOW RANGERS AFTER SIGNING FOR THE SCOTTISH SIDE FROM LAZIO OF ITALY. Mandatory Credit: David Rogers/ALLSPORT

Wembley fue testigo de uno de los goles más gritados y recordados en la hemeroteca personal del aficionado inglés, ante la odiada Escocia, un sombrerito preciso en el área para quitarse al central para firmar de primera ante el arquero que simplemente fue un testigo más de aquella estampa futbolísitca.

Inglaterra volvió a quedarse en semifinales; y Gascoigne se retiraba, entre el 11 de la UEFA sin saberlo, de las grandes competencias de la Selección Inglesa.

Ni los escoceses lo aguantaron y no por odio a aquel memorable gol, las indisciplinas le abrieron las puertas traseras del Rangers para que Middlesbrough lo repatriara y comenzara una etapa de nómada para Gascoigne, que, entre problemas con su ex esposa, el alcoholismo y una serie de conductas obsesivas-compulsivas llevaron a Gazza a pasar al Everton hasta el Burnley donde decidió, a los 34 años al retiro del futbol; la etapa más complicada de su vida donde por fin, aceptó su alcoholismo sometiéndose a la desintoxicación.

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Tras aceptar una oferta como director técnico/jugador del Gansu Tianma de China que al tiempo sería despedido por incumplimiento de contrato, volvió a las andadas; los pubs eran los lugares recurrentes para expresar la frustrada carrera de un tipo tan genio como irreverente, tan exquisito como problemático.