Tito Livio narró a lo largo de su vida la magnífica historia de Roma desde su fundación, hizo crónica de uno de los episodios más importantes como lo fueron las Guerras Púnicas y también forjó testimonio de los conflictos provinciales que se generaban para obtener el dominio del territorio de toda Italia. Uno de esos conflictos fue denominado Guerras Samnitas, ya que así se nombraba  a la tribu que los romanos pretendían subyugar y con ello obtener el control de la región de Samnio.

Una vez conquistados por los romanos, los samnitas se mantuvieron de manera permanente en conflicto frente a la autoridad, pero solo dejarían de pertenecer al imperio hasta la caída de éste. Ya entrada la Edad Media los normandos se apropiaron del territorio y fundaron Moliese, mantuvieron a los samnitas bajo su dominio permitiéndoles habitar las provincias de Isernia y Venafro, mismas que fueron instituidas durante el domino romano. El territorio de Moliese se conserva hasta nuestros días como una de las principales regiones del centro de Italia, al igual que Isernia como provincia y Venafro como municipio de esta última.

Después de un largo trascurrir histórico que los llevo desde los Estados Pontificios, pasando por  la Unificación Italiana hasta la República de Sálo, las pequeñas poblaciones  aprendieron a sobrevivir y permanecer ante los abundantes vientos de cambio. Así es el caso de Macchiagodena, un pequeño caserío que en la actualidad no rebasa los dos mil habitantes, mantiene un ambiente estrictamente rural enfocado en la ganadería y al ecoturismo, y se encuentra asentado al interior Isernia. Muchos de sus habitantes originarios optaron por emigrar ante la falta de empleos o actividades económicas, situación derivada de los tiempos de la posguerra,  algunos se trasladaron al interior de la misma Italia y otros surcaron horizontes más lejanos.

Tal es el caso de los padres de Roberto Rivelino, quienes después de la 2da. Guerra Mundial decidieron emigrar hacia Brasil. Se instalaron en Sao Paulo, donde nacería Roberto un 1 de enero de 1946. El joven Rivelino se empaparía del futbol brasileño e hizo sus primeros intentos de ingresar al profesionalismo en la Sociedade Esportiva Palmeiras, quienes lo rechazaron en más de una ocasión. Posteriormente el Sport Club Corinthians Paulista  es quien le da la oportunidad y lo ficha en el año de 1965.

Transcurrió diez años como jugador del Corinthians, mismos que le bastaron para convertirse en una figura referente, pero el único título conseguido en esa década, El campeonato Río-SaoPaulo, le valió críticas y hasta acusaciones que lo hacían responsable de la derrota durante la final del campeonato brasileño de 1974, que los había enfrentado al Palmeiras. Dicha situación originó su salida del equipo para fichar para el Fluminense Football Club, con quienes se consagró como estrella y fue uno de los protagonistas de la leyenda de La Maquina Tricolor.

Con Fluminense  consiguió los títulos cariocas de 1975, 1976 y 1977, sin lugar a dudas fue la época de mayores éxitos de Rivelino, ya que se convirtió también en referente histórico de la Canarinha, fue convocado a la selección nacional en diversas ocasiones y tuvo el privilegio de jugar los mundiales de México 70, Alemania 74 y Argentina 78, disputando  15 partidos en la competición internacional para marcar un total de 6 goles.  Cabe mencionar que el equipo brasileño de México 70 obtuvo el campeonato.

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La selección brasileña de la década de los 70´s es considerada por los expertos como una de las mejores de toda la historia, a pesar de solo haber conseguido un titulo mundial. Las opiniones indican que fue cuando el equipo logro desplegar un juego convincente y original que ahora lo hace un referente mundial del futbol. La tarea no fue fácil y además de Rivelino colaboraron en la hechura Pelé, Gérson, Tostão, Sócrates,  Jairzinho y Zico solo por mencionar a algunos.

Su particular forma de andar sobre el campo y sus contundentes disparos infiltrados por una inusual potencia le hicieron ganar el apodo de “Patada Atomica”, también se le atribuye la invención de la jugada denominada “viborita”, misma que logró patentar a lo largo de su carrera al realizarla de manera constante. El engaño de la “viborita” y su patada atómica son habilidades que pueden haber derivado de la mezcla de etilos de juego, por un lado la escuela italiana de mediados del siglo XX, que seguramente le transmitieron sus padres y el emergente estilo  brasileño de los años 60’s.

Roberto Rivelino concluiría su carrera como futbolista hacia 1981 en el Al-Hilal Saudi Football Club de Arabia Saudita, actualmente vive en Sao Paulo y sigue ligado al futbol como comentarista en la televisión local.