La afición del Atlético de Madrid es una de las más intolerantes y apasionadas que existen. Raúl Jiménez nunca supo cómo ganársela y terminó saliendo tras un año decepcionante.

Hoy regresó al Vicente Calderón con la misión de ganar, ahora con el Benfica. El Benfica ganó, pero a Raúl no le fue muy bien, pues se llevó un buen trancazo en la cara y además salió pitado.

La afición nunca le perdonó su afición al Real Madrid y se nota.

Y aquí el trancazo.

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