MEXSPORT | Festeja México un nuevo título mundial
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1. No puede haber nada más fregón en la vida que tener 17 años. Bueno, sí: tener 17 años y encima ser campeón del mundo jugando al futbol.

2. Decía Rousseau que el hombre es bueno por naturaleza, y es la sociedad quien lo corrompe. Tras el bicampeonato sub 17, podemos parafrasearlo sin que se revuelque en su tumba: “El futbolista mexicano es bueno por naturaleza… pero la Federación lo corrompe”.

3. Siete victorias después, ahora sí sabemos santo y seña de casi todos estos muchachos que hasta junio nadie conocía. “Mira, qué cara de niño tenía Briseño… ¡Qué chistoso estaba Escamilla!”, exclamaremos nostálgicos, cuando en unos años volvamos a ver la legendaria fotografía.

4. La verdad es que no dábamos un peso por el Potro Gutiérrez, como en su momento no lo invertimos en Jesús Ramírez. Chucho, de pobre diablo, pasó a ser el único hombre en la faz de la tierra capaz de hacer campeón del mundo a un combinado mexicano. Un sexenio después, ¿quién da otro peso por él?

5. Algo tienen las orejas de Espericueta, que me recuerdan a los ojos chiquitos y escondidos de Villaluz. Casillas, relevo de lujo, es igualito a aquel ilusionante Ever Guzmán. Gómez, heredero del 8 que usaba Giovani Dos Santos, también va para ídolo. Fierro, velocidad y clase, comparte con Vela algo más que el primer nombre… La pregunta del billón es obvia: ¿Cómo le hacemos para que éstos no se nos echen a perder como los otros?

6. El dato Grinch: La generación de Perú 2005, no supo consolidarse en el sub 20 de Canadá 2007. La generación que venía abajo, ni siquiera logró clasificar al Mundial sub 17 en Corea del Sur. ¡A trabajar pues!

MEXSPORT | Niñotes campeones
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7. La mayoría de aquellos futbolistas que con base en su mentalidad prodigiosa habían escrito la página más asombrosa del futbol de este país, se echaron a la hamaca y poco a poco tuvimos que resignarnos ante la evidencia: ganar el Mundial había servido para maldita la cosa. Creíamos, además, que ese accidente de la vida jamás volvería a repetirse.

8. Afortunadamente nos equivocamos en ambas afirmaciones. México vuelve a ser campeón del mundo. Y Perú 2005 habrá cumplido su función en la historia si somos capaces de aprender de los errores cometidos a continuación.

9. Los campeones de Perú eran hijos únicos de la victoria en un país que nunca había ganado nada. Entre todos los malcriamos. Pero echando a perder se aprende, y no podemos cagarla otra vez con esta nueva generación que nos brindó el destino.

10. Ahora, seis años después ya salió nuestra particular Ipad 2. Ojalá que venga perfeccionada y no se agote tan rápido.

11. De perdis, los niños héroes de 2005 dejaron huella en los chavos que por entonces tenían 10 y 11 años, y que hoy repiten hazaña. Éstos, a su vez, están marcando a los mocosos que nacieron en 2001 y que algún día tendrán 17. A este efecto dominó ya no hay ficha que lo pare.

12. La sub 22, es como el hermano mediano: el famoso sándwich tan ligado a la selección nacional. Primero fue opacada por la Selección Mayor que ganó la Copa Oro, y hoy ni quien la pele por culpa de la Selección Menor bicampeona del mundo. Y luego nos sorprendemos de que, como típico adolescente al que nadie presta atención se haya convertido en la oveja negra de tan bonita familia.

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13. Que los Gómez, Fierro, Espiricueta y compañía pueden cambiar la historia del futbol mexicano es tan cierto como que, por el momento, no son más que futbolistas amateur. Por difícil que resulte resistirse a la tentación: no los endiosemos tan pronto, no exijamos acelerar sus procesos, no perdamos la perspectiva. El camino aún es largo, y doña impaciencia es la peor de las compañías.

14. En 2005, seis años después de ganar la Confederaciones en el Estadio Azteca tras un escándalo de doping (Copa América), fuimos campeones del mundo sub 17 tras un escándalo de doping (Copa Confederaciones). En 2011, seis años después de ganar el Mundial sub 17, volvemos a ser campeones en el Azteca tras un escándalo de doping (Copa Oro). No estamos caminando para delante ni para atrás, sólo damos bandazos de un extremo a otro.

15. Eso sí: hay que estar miope para negar que después de todo, algo se está haciendo bien en el futbol mexicano. Volvemos a estar por encima de Estados Unidos en Concacaf, ganamos el Mundial sub 17, y encima tenemos al Chicharito. Sin embargo, en esta nación de contrastes, los síntomas de estar viviendo una edad dorada son contemporáneos del clembuterol, las putas de Ecuador y el penoso papel en Copa América. ¿Cuál es la verdadera selección nacional? Por desgracia, a estos muchachos tan sanos, no podemos meterlos en una burbuja a prueba del pacto de caballeros. Es inevitable que más temprano que tarde sean contaminados por el sistema de confort instaurado en el futbol mexicano: sus liguillas, sus torneos cortos, sus porcentajes de descenso, su terrorista sistema que atenta en contra de la alta competencia. ¿Saben qué? Que debuten, que jueguen un centenar de partidos de nuestra liga y que se marchen antes de que sea demasiado tarde.

16. Fuera mitos: ganar en casa tiene prácticamente el mismo mérito que ganar fuera. El último en levantar la Copa del Mundo como local fue Francia en 1998. El último en ganar la Euro como anfitrión fue la misma Francia en 1984. El último en ser campeón y organizador de la Copa América fue Colombia en 2001. El último que ganó un Mundial sub 20 en casa fue Argentina en el mismo año. Y en el Mundial femenil, el último en lograrlo fue Estados Unidos en 1999. Nunca en la historia el local había ganado el Mundial sub 17. El último oro olímpico para los locales se lo colgó España en 1992. En resumen, hace 10 años que nadie hacía valer la localía en un evento balompédico más o menos importante. Honor a quien honor merece.

17. Instrucción número uno para no perder piso: pensar en que somos Ghana. Dos veces campeón del mundo a nivel sub 17. Nada más. ¿Eh?… ¿Que ellos ya ganaron también un Mundial sub 20 y un bronce olímpico? Pues eso: polvo somos… por ahora.