7632514A Pep Guardiola le choca hacer cambios. Suele recurrir a ellos a partir del minuto 75, pero jamás los quemaría en tiempo de compensación nomás para perder segundos. Aunque aquella noche romana era singular. Se jugaba la Final de la Champions, el Barcelona ya la tenía ganada y entonces, para desconcierto general, metió a un tal Pedro. Guardiola, tan grande él, ya estaba trabajando en la temporada siguiente. Sabía que ese joven sería primordial en la transfusión sanguínea de un equipo que en ese instante tocaba el cielo y su mensaje, contra el Manchester y ante el entorno de la gran final fue claro: “prepárate, porque pronto te toca”. Medio año después, seguro que no hace falta contarles qué fue de Pedrito.

Pocos lo advirtieron, pero el genio repitió su excelso lenguaje no verbal hace un par de meses con otro novato. Entonces, el Barcelona se jugaba el partido más importante de la temporada contra el Inter. El escenario era similar al de Roma: estadio repleto, ambiente de final (si perdía el Barça quedaba eliminado de la Champions), encuentro plácidamente resuelto y un extraño cambio al minuto 90: “prepárate Jonathan… ya mero te toca”.

Las cada vez peores bromas en los periódicos del 28 de diciembre se inventaron para llenar espacios en fechas donde no acontece nada. Pero si dejamos ya de repasar lo mejor y lo peor del año, quizás estaremos prevenidos para el bautizo del menor de los dos Santos.

Keita y Touré ya duermen con sus selecciones, y dejaron al Barça con apenas cuatro mediocampistas para librar el mes de enero: Busquets, Xavi, Iniesta… y Jonathan. La ocasión es irrepetible: cinco jornadas de Liga, cuatro partidos de Copa; y 30 días para que Gio se convierta en el hermano de Jona, y no al revés.

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Este viernes inicia una nueva década. Podría ser la de Jonathan Dos Santos. Para finales de 2019 sabremos cómo le fue.