1.- Según la cuarta definición de la RAE “caminando” es el gerundio de caminar. Dícese de ir andando de un lugar a otro o dirigirse a un lugar o meta, avanzar hacia él. Esos grandes profetas que nos ha dado la experiencia (Enrique Meza, Eriksson…) se cansaron de mostrarnos científicamente que ir a un Mundial caminando es prácticamente imposible. Está visto que lo de La Volpe fue excepción y no regla, pero no aprendemos.

2.- ¿Alguien recuerda que se haya jugado un México – Estados Unidos al calor de la noche del Estadio Azteca? Yo no. Ni en las eliminatorias para Francia 98, ni rumbo a la maldita Corea, ni camino a Alemania, ni en el hexagonal previo a Sudáfrica. El mito del Azteca se derrumba por su mastodóntico peso cuando no va acompañado de la inclemencia del sol de medio día. Gritarle ¨puuuto¨ al portero no basta para intimidar al rival.

3.- A los gringos, atléticos y obstinados hay que abrasarlos, sofocarlos, derretirlos. Un minuto en el Azteca a las 2 de la tarde dura mucho más que 60 segundos. ¿A quién se le ocurre permitir que Klinsman estrene tan cómodo suetercito? Esto es una guerra deportiva. Bolivia juega en las nubes, Estados Unidos en el Polo Norte, pero a un genio con mayores capacidades intelectuales que un servidor se le ocurrió que lo más importante de todo es un buen horario para la tele. Para ellos los únicos puntos en juego son los del rating.

4. Por si algún iluso duda a estas alturas de las prioridades de la selección: blanco contra Jamaica, verde frente a Honduras, negro ante Estados Unidos. Los tres uniformes del Tri han sido expuestos en tiempo récord y se venderán como kilo de tortillas. ¡Buen trabajo, Justino!

5.- Empató dos veces con Canadá, perdió en Jamaica y Honduras, venció de panzazo a Antigua y Barbuda, no jugó a nada. Encima llegó a México sin cuatro de sus cinco mexicanos, sin ninguno de sus seis bundesligueros y sin su Cuauhtémoc. Balance: cero goles en 180 minutos (nocturnos). La peor selección gringa de los tiempos modernos sabe indigestarnos.

6.- Howard lastimado, Castillo fracturado, Torres entumecido, Chandler torcido, Cherundolo reumático, Johnson desgarrado, Spector contracturado, Williams enfermo, Jones suspendido y Donovan deprimido. Dempsey y Bradley eran los únicos titulares disponibles de Estados Unidos. No necesitaron más.

7.- ¿Alguien reparó en el juego que se aventó el tal Omar González? Ojalá solo haya sido el partido de su vida, de lo contrario maldeciremos durante 10 años al responsable de haber dejado ir a la pareja ideal de Héctor Moreno.

8.- Lo de González no tiene remedio pero lo de Salcido, sí. Estamos hablando de uno de los más grandes futbolistas mexicanos de los últimos tiempos, pero en esa posición es tiempo de ver a Herrera.

9.- Querido diario, ¿soy el único que no se siente representado por Torres Nilo, Zavala y Severo Meza?

10.- Pongámonos serios por una reflexión. El futbol mexicano alimenta a dos maquinarias insaciables. Por un lado la de los porristas de toda la vida. Los que irresponsablemente venden ilusiones en papel o las regalan por televisión. Del otro viven todos aquellos que están a expensas de cualquier descalabro, por mínimo que éste sea, para recordarnos que nadie sirve para nada. Ambos bandos, radicalmente opuestos y a la vez idénticamente censurables trabajan para contagiarnos su ceguera. La verdad es que ni somos tan buenos como nos pintan unos, ni tan nefastos como quieren hacernos ver los otros. Los resultados les reparten la razón cada tanto, pero al final todo vuelve al mediano cauce en el que estamos instalados. La única certeza es que ambas maquinarias viven de una selección, cuyo rendimiento siempre ha estado muy por debajo de las horas tinta y satélite que todos dedicamos a su cobertura. El desenlace es que los futbolistas acaban por sentirse más grandes que Jesús, ¿y cómo culparlos si se les atiende como si fueran alemanes, italianos, brasileños o argentinos?

11.- Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Copas América y Mundiales sub 20 varios. Vivimos engañados, creyendo que Argentina era nuestro padre y hoy resulta que un lechero alemán de suéter ridículo reclama paternidad desde Francia 1998.

12.- Cero a cero en 1997, 1-0 en 2001, 2-1 en 2005 y 2009, 0-0 en 2013. La última vez que México venció a Estados Unidos por más de un gol rumbo a la Copa del Mundo fue en 1980. Así de pareja la cosa, tan endeble ha sido el dominio que la noche en que no nos marcaran un penal del tamaño del Río Bravo sería circunstancia suficiente para perder dos puntos que hoy duelen como dos muelas.

13.- ¿Copa de Oro? Campeones como debe ser. ¿Fase previa al hexagonal? Seis partidos, seis victorias como dios manda. ¿Amistoso contra Brasil? Victoria de papá. ¿Partidos contra Gales, Bosnia, Venezuela, Paraguay? Póker de moles. ¿Naturalizados? ¿Qué es eso? La selección del Chepo parecía tenerlo todo bajo control, hasta que le cayó la maldición de Bora.

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14.- El último que se atrevió a empatar en casa contra Estados Unidos fue Bora Milutinovic. Al último técnico simpático que tuvo la selección le costó el cuello, a pesar de que clasificó al Mundial en primer lugar de Concacaf. No es culpa de los federativos, ni de los árbitros, ni mucho menos del Chepo. La maldición de Bora lo explica todo. Nunca más la selección mexicana lideró el hexagonal, y parece que no lo logrará hasta que alguien clave una estaca directo al corazón del serbio.

15.- Antes teníamos a uno o dos jugando en Europa, creímos que necesitábamos a muchos más. Luego tuvimos a casi 20, entonces pensamos que de nada servía si la mayoría calentaba banca. “Necesitamos a cinco o seis, pero que jueguen y sean importantes en sus equipos”, matizamos entonces. Gio es la figura del Mallorca, Moreno es uno de los defensas más cotizados en España, Guadado es titular del Valencia, Ochoa es dios en Francia o eso dicen. Chicharito y Vela están (debatiblemente) en el top 100 mundial. Y ni por esas.

16. Por capacidades técnicas y momento futbolístico, Vela es de lejos el mejor jugador mexicano. Ahora todo mundo habla de él sin reparar en que en el Tri siempre fue más problema que solución. Olvidan también que se negó a ir a los Juegos Olímpicos. Y que yo recuerde, aún sin él en Londres no nos fue del todo mal.

17.- Ecuador no tiene jugadores en Europa. Salvo Valencia del Manchester United y un par de futbolistas perdidos en la nieve rusa, todos los demás juegan en Ecuador y México. Y Ecuador es segundo de Conmebol. Holanda, exportadora de talento por excelencia, juega con van Persie, Robben, van der Vaart y 10 compañeros de su flatulenta liga local. Y Holanda es líder general de las eliminatorias europeas. Los únicos embajadores panameños se los reparten Colombia, México, Estados Unidos y Polonia. Panamá es líder de Concacaf. ¡Y nosotros pensábamos que el día en que nuestros seleccionados dieran el salto a Europa sería el fin de nuestros problemas!

18.- Nacho Ambriz, Beto García Aspe, Claudio Suárez, Rafa Márquez… Hemos carecido de técnicos, delanteros, utileros, botargas y tal como sucede ahora, generadores de juego. Pero nunca nos había faltado un capitán ante el cual cuadrarnos. ¿Maza…Memo? ¿Neta?

19.- Ahora vienen dos visitas seguidas y De la Torre ha de componer esta máquina de empates en que se ha convertido la selección. Digan lo que digan, y a diferencia de sus antecesores, creo que Chepo sí va a llegar al quinto partido. Será el 6 de junio en Panamá.

20.- ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es la fórmula de la Coca-Cola? Las tres preguntas que tradicionalmente han mantenido en vilo a la humanidad pueden darle la bienvenida a un nuevo enigma. ¿Por qué México es potencia mundial sub 17 y sub 23 y la Selección Mayor nomás no se entera?

21.- Ahora bien, en serio: ¿qué es lo peor que podría pasar? ¿Empatar los 10 partidos? Les garantizo que con 10 puntitos México se mete cuarto lugar y aún en ese apocalíptico escenario iría contra Nueva Zelanda. ¡Uy, qué miedo!

22.- De acuerdo en que 4 boletos a Concacaf son un exceso. Como los son 6 para una Confederación de 10 países (Conmebol) o 13 para una Uefa que siempre manda a media decena de selecciones de medio pelo, o 5 para la estancada África que nunca hace nada, o 4 para Asia que da pena. No es que Concacaf tenga muchos boletos, es que el Mundial otorga demasiadas plazas.

23.- Fuera bromas; queramos o no, México sigue invicto y lo más probable es que así llegue al Mundial. La bronca no está en aspirar a ser lo que no somos, lo que nunca hemos sido. El pedo es exigirlo.

24.- El Chepo, así como lo ven, ha dirigido más de 30 partidos a la selección ¡y apenas ha perdido tres! Déjenlo en paz.

25.- Es la historia sin fin: a dos años de la Copa del Mundo estamos seguros de que pasaremos la eliminatoria caminando. Un año después resulta que tenemos un pie fuera por perder puntos en Honduras. El día del sorteo ya estamos listos para el quinto partido. A 24 horas del Mundial compramos sándwiches que nos hacen creer que levantaremos la Copa del Mundo. Y al cabo de dos semanas el sueño se esfuma tras ganar, empatar y perder en cuatro juegos. Entonces será turno de pensar que clasificaremos a Rusia 2018 caminando, dios bendiga a Concacaf. En realidad la culpa no es de los directivos, ni de los jugadores, ni de la prensa, ¿y saben qué? ni siquiera de Bora Milutinovic. La culpa es nuestra. Si tan solo tuviéramos memoria, no sufriríamos tanto.