Ganó la primera Copa del Mundo en la historia de México y fue el máximo goleador de aquel evento, lo que le llevó a Europa a los 16 años. Brilló en Salamanca y Osasuna durante su adolescencia. Su gol al Sheffield United es venerado entre los 30 mejores en la historia del Arsenal, de acuerdo al archivo del propio club londinense. Fabricó cuatro de los goles en aquella mítica final en que México dilapidó 0-5 a Estados Unidos. Le anotó cuatro goles al Celta en un solo partido. Se sentó en medio de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en la terna del premio al mejor delantero en España. Anotó 80 veces en las tres mayores competiciones del planeta (Premier League, La Liga y Champions League). Nada mal para un futbolista siempre condenado por lo que NO hizo.

De haber sido más ambicioso, probablemente Carlos Vela estaría hoy más cerca de Hugo Sánchez como leyenda del futbol mexicano. Sin embargo, siempre antepuso sus deseos (quedarse en San Sebastián, renunciar a la selección, cobrar en la MLS…) por encima de lo que nosotros quisimos para él.

Muchos creen que Antoine Griezmann debió ganar el Balón de Oro 2018. Indiscutiblemente ha escalado a la tarima más elevada del pedestal balompédico. Carlos Vela es tan talentoso que, en la Real Sociedad, el francés (apenas 700 días más joven) era el Robin de aquel dúo dinámico. Si él estuvo a punto de firmar por el Barça, ¿cómo Batman (29 años) no habría de ser considerado?

Justo cuando menos lo esperábamos, podría ser que Carlos Vela tenga una última oportunidad para que nuestras esperanzas, ciegamente depositadas en él desde 2005, por fin generen intereses. De pronto resulta que Vela aún está a tiempo de hacer realidad nuestros sueños. Resta saber si esta vez coinciden con los suyos.

Lee también   Tan sólo un resbalón