mexico-campeon-del-mundoEn México abundan dos grandes especies de aficionados: aquellos que creen que todo se resuelve con güevos, y los que piensan que el futbol es cuestión de mentalidad. A ambos les cuesta entender que a Sudáfrica viajan ocho selecciones para ganar el Mundial, y que las demás son digno relleno.

Obvian que antes de sus premisas, el futbol es velocidad, rigor táctico, puntería, agilidad mental, dinámica colectiva, técnica individual y otros detalles de los que carecen nuestros jugadores a la hora de ser contrastados con los mejores del mundo, y por eso son presa fácil de las bobas campañas triunfalistas de las televisoras o del Récord.

Holanda ha avanzado una vez a semifinales en los últimos 32 años, España lo consiguió en una sola ocasión en toda su historia, Inglaterra ganó su Mundial pero ni antes ni después logró quedar entre los tres primeros. Como aquí sí estamos mencionando a selecciones con abundancia de futbolistas con las cualidades arriba citadas, sí que podemos hablar de mentalidad, de pensar positivo, de creérsela, de enterrar la historia, de “sí se puede”.

En contraparte, entre 1994 y 2002 Suecia, Bulgaria, Croacia, Corea y Turquía; selecciones con limitantes similares a las nuestras alcanzaron semifinales (la Final sigue siendo zona NRDA). ¿Y qué pasó después? Volvieron a su verdadero nivel. Entonces, no es tanto una cuestión de que no podemos… en realidad, no debemos. No con estas bases.

zzzGanar la Copa del Mundo, alcanzar semifinales de perdis, sería lo peor que podría pasarnos en la vida. Eso significaría que nuestro futbol no requiere estar dirigido por sociedades cuyas prioridades sean deportivas, desmantelaría las sospechas de que nuestro sistema de competencia es foco de infecciosa mediocridad, sugeriría que bastan 25 equipos profesionales e independientes en todo el país para generar futbolistas, que los demás clubes pueden seguir apareciendo, mudándose y desapareciendo sin complejos; que el número de ascensos y descensos es ideal, que la corrupción en fuerzas básicas puede prolongarse por los siglos de los siglos, que el mundo vive equivocado por abstenerse de poner a jugar a futbolistas mexicanos en sus clubes. Que tengamos que gritar: ¡Viva el pacto de caballeros y la oligarquía! ¡Vivan los amistosos en Estados Unidos! ¡Seis boletos para Concacaf, ya!

Lee también   Dos Santos Dos

Para tranquilidad de unos cuantos, no pasará. Aunque los demás pueden soñar… el día en que los sueños cuesten, persistirán muy pocos soñadores.