Era 1945. Boca Juniors y Ferrocarril Oeste se enfrentaban en el torneo argentino y en pleno trámite del partido un fotógrafo ingresó al terreno de juego para tener un mejor panorama. Ante la falta de lentes y zoom, así se las ingeniaban para poder captar las mejores imágenes que saldrían al día siguiente publicadas en los diarios. Eso sí, merecimiento especial al fotógrafo que captó a su colega ejerciendo la profesión de peculiar manera.

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