Agradecido con la afición, Papiss Cissé abrió las puertas de su casa y organizó un asado para niños aficionados del Newcastle. Un gran anfitrión fue el delantero, ya que los consintió jugando con ellos billar, videojuegos y hasta un chapuzón en su alberca. También les dio consejos de cómo jugar al futbol y les regaló una playera firmada a cada uno de sus invitados.

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