La infinita cantidad de recursos que se pueden emplear en Internet han hecho del trolleo un oficio respetable, cuya representación máxima ha tomado forma en la ejecución de memes. Así, cualquier situación de la vida puede concebir uno, incluso cuando uno de nuestros redactores escribe algo producto de algún delirio febril caribeño. Los memes no perdonan a nadie.

También retratan momentos épicos, como el Athletic Bilbao pidiéndole respeto a Mundo Deportivo.

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