¿Qué no era de mentiritas?

De niño me fascinaba la lucha libre, pero hace mucho que me dio flojera y ya solo disfruto la lucha femenil.

Este aficionado, sabedor de que todo es una farsa, juguetea con la máscara del luchador. Una acción digna de Neanderthal… y una reacción indigna hasta para un gorila.

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