El marroquí Nabil Amghar por poco deja sin cara a su rival por tremendo patadón. Para sorpresa de todos, el árbitro decidió mostrarle únicamente la tarjeta amarilla. El cariñito es de cárcel, o por lo menos de regaderas. Bueno, el silbante consideró que no era para tanto.

¿Quién es el loco? ¿El karateca marroquí o el sin ojos que se supone debe aplicar el reglamento?

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