A pesar de ser un deporte, en muchas ocasiones la pasión se desborda y provoca que se comentan actos reprobables, los cuales no tienen ninguna justificación y que más que muestras de carácter, son muestra de estupidez; este tipo de situaciones se presentan sobre todo en los partidos importantes, como los clásicos.

El ejemplo más reciente de ello es el que se vivió en el derby de la ciudad de Birmingham, en donde de la nada, un aficionado saltó al terreno de juego para propinarle un tremendo golpe por la espalda al jugador Jack Graelish:

Efectivamente, después del incidente, el jugador pudo cobrarse su revancha y anotó el gol de la victoria para su equipo, pero por un buen tiempo recordará que en un derby fue inesperadamente atacado por un aficionado de su equipo rival.

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