El coach de Texas A&M desafió la tradición y huyó al ver que sus dirigidos pretendían bañarlo tras su triunfo en el Orange Bowl.

Una de las tradiciones más emblemáticas del futbol americano es el bañar al coach tras un triunfo; se trata de tirarle encima agua en agradecimiento por el trabajo realizado tras lograr un triunfo o un título.

No obstante, algunos entrenadores no están de acuerdo con esta tradición y el más reciente ejemplo de ello es Jimbo Fisher, coach de la Universidad de Texas A&M, el cual tras ganar el Orange Bowl se negó a seguir la tradición:

Fisher es uno de los entrenadores más ganadores en cuanto a futbol colegial se refiere; incluso se ha ganado un nombre como un coach ganador, aunque ahora también tiene un nombre como un entrenador que se niega a seguir las tradiciones.

 

 

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