Una vez más, como ya es costumbre hoy en día, los árbitros son los “culpables” de las derrotas o victorias de los equipos.

En Inglaterra se generó una gran controversia, puesto que ayer en el encuentro de la Carling Cup entre el Liverpool y el Manchester City en Anfield, el árbitro Philip Dowd, le marcó un penal a Micah Richards quien se había barrido para detener el balón y éste posteriormente le pegó en la mano. Ante la presión que ejerció el danés Daniel Agger, Dowd ya no tuvo más dudas y le dio el penal al Liverpool, para que llegara el capitán Steven Gerrard e igualara los cartones a uno y así finalizara el primer tiempo.

Finalmente, el Liverpool logró el pase a la siguiente ronda con un marcador global de tres goles por dos y ahora se enfrentarán en las semifinales al Cardiff City, equipo que dejó fuera a la escuadra del Runi Pedroza, el Crystal Palace.

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