Diego Armando Maradona, recientemente nombrado embajador FIFA por su amigo Gianni Infantino, fue uno de los invitados de honor a la final de la Copa Confederaciones 2017 que le ganó Alemania a Chile por un error de Marcelo Díaz.

La Roja, que se había mentalizado para ganar el título, sufrió un trago amargo y se notó en el rostro de los futbolistas. Uno de ellos fue Claudio Bravo, capitán del seleccionado, que al ser elegido como mejor portero del torneo recibió un consuelo inesperado.

Y es que Maradona lo detuvo para decirle unas palabras y entre ellas dejó saber su opinión de la competencia, la cual no valora demasiado. «Perdieron una copita», dijo.

Las palabras del Diego no gustarán a FIFA, que quiere seguir vendiendo el producto de la Confederaciones hasta que decidan su futuro. Como embajador, el argentino deberá tener más cuidado cuando declara u opina.

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